Guillermo Pereyra

Guillermo “Caballo” Pereyra es el eterno cacique del Sindicato Petroleros, regional Río Negro, Neuquén y La Pampa. En 2008, al no poder ganar la Federación Petrolera, rompió con ella para armar su propia obra social, OSPEPRI, y recaudar sin intermediarios. Siempre rodeado de funcionarios, a quienes llama “amigos”, tiene bancada propia en la legislatura provincial dentro del Movimiento Popular Neuquino, a la vez que apoya a Kirchner: “Nosotros nos hemos alineado con el PJ, de esto no cabe la menor duda”, confiesa.
Pereyra es un activista de las multinacionales: “Las empresas están empeñadas en invertir pero tiene que haber reglas claras.”. En 2006, militó la Ley de Hidrocarburos sancionada por el kirchnerismo, de fuertes subsidios y exenciones impositivas. En 2007, defendía a los patrones de Repsol, planteando que no eran ‘demonios incumplidores’. En 2008, apoyó las renegociaciones de contratos con las privatizadas. Y, más de una vez, hizo medidas para que subiera el valor de los hidrocarburos, así hacían caja compañías y ‘amigos’ gobernadores.
Incontables son las veces que Pereyra carnereó luchas y atacó petroleros. En 2009, tras levantar medidas, literalmente ‘entre gallos y medianoche’, decía: “A las 2 me llamó la presidenta para pedirme por favor que levantáramos la medida.”. En 2007, boicoteó la huelga de los obreros de Pride, y amenazó con aplicar la mayor severidad “para expulsar a estos verdaderos apóstoles de la violencia y enemigos de las filas de nuestro sindicato.” Es, además, un maniobrero descarado: “Los acuerdos llegan fuera de la mesa de negociación, con llamados telefónicos, salidas a comer algo con los que tienen poder de decisión. Hablar por fuera de la mesa para luego, con todo acordado o semi acordado, ir a la reunión. Si no es perder el tiempo. Nos conocemos hasta las mañas.”.
Pereyra, el burócrata que califica de ‘¡Fantásticas!’ las negociaciones con las petroleras imperialistas, es un enemigo de los petroleros y de toda la clase obrera.