En esta edición, dos burócratas de la CGT. Primero, Plaini, un arribista que, ni bien pisó el sindicato, se zambulló de lleno en el gobierno empresarial de los Kirchner. Segundo, Baldassini, un burócrata de larga y probada tradición antiobrera, al servicio del oficialismo de cada época.
Omar Plaini
Omar Plaini es titular del Sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas (SIVENDIA) de Capital y provincia de Bs. As. desde 2006, y su representante nacional a partir de 2007. Preside, además, la mutual creada por él mismo, MUVENDIA. Amigo y admirador del burócrata mayor, Moyano, militaba ya su postulación desde el Movimiento de Trabajadores Argentinos (MTA) en los ‘90, lo cual le valió hoy día una vocalía en la central, y ser uno de los elegidos por el camionero para sumar a la boleta del PJ en las legislativas pasadas.
Plaini se erigió prontamente en un defensor del proyecto capitalista del kirchnerismo. “Creo que hay que profundizar el modelo. La mejor manera de abordar la crisis es profundizar la línea actual de Cristina”. Siguiendo directivas de la Corriente Peronista Sindical, el año pasado integró las testimoniales bonaerenses encabezadas por Kirchner y, tras la abdicación de Scioli, se hizo con una banca en diputados: “No eran testimoniales, daban testimonio del modelo de gobierno. El compromiso era dar testimonio de un modelo de país”.
También en 2009, en el marco de una de las luchas obreras más importantes de los últimos años, como fue la de Kraft, Plaini se posicionó junto al empresariado. Mientras los trabajadores luchaban contra la compañía imperialista por la reincorporación de los despedidos, desde la CGT , el burócrata no sólo les soltaba la mano sino que, además, se organizaba contra el ánimo “destituyente” y firmaba, junto a otros, un comunicado donde llamaba “a los trabajadores organizados a no caer en la provocación ni en el reclamo desmedido, que sin lugar a dudas es funcional a la derecha”. Apenas días después, fue uno de los que agasajaba en Azopardo a la embajadora Vilma Martínez, representante del capital yanqui, encuentro en el que todos hallaron “muchas cosas en común”.
Como vimos, a poco de andar al frente del sindicato, Plaini reveló claramente su perfil proempresarial, progubernamental y proyanqui, y estar muy lejos de ser una alternativa siquiera obrera para los canillitas. No puede ser de otro modo.