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MÁS DE $1.000.000 POR DÍA EN PROPAGANDA OFICIAL

El Revolucionario Nº49 (Agosto de 2009)

El gobierno gasta una fortuna en propaganda oficial. Reparte a su antojo casi 400 millones de pesos anuales entre los grupos económicos que explotan los medios, mientras achica el gasto público en salud, educación y vivienda. Los números del fabuloso despilfarro muestran, también, que a la hora de hacer negocios, no importan los “enfrentamientos” públicamente teatralizados, y que todos son amigos cuando se trata de repartir el botín.
En 2008, el gobierno nacional gastó 396,3 millones de pesos en publicidad oficial, 23% más que en 2007, y 756,5% más que en 2003(1) (2). Dice el informe anual de la Asociación por los Derechos Civiles: “Algunas asignaciones de publicidad oficial resultan difíciles de justificar por parámetros objetivos y parecieran ser el resultado de decisiones basadas en la línea editorial de los medios u otras razones”. No es muy difícil entender esas razones si vemos a qué grupos empresariales se privilegia con esos millones.
A la cabeza de los diarios, muy lejos de su circulación real, va Página/12, con casi 30 millones y un incremento del 107% respecto de 2006. El segundo es Clarín, con dos millones menos que el diario de Verbitsky y Bonafini. A eso hay que sumar lo recibido por Canal 13, Radio Mitre y el resto del grupo. El tercer lugar en gráfica es para Newsweek, 7 Días y Veintitrés, de Sergio Spolszki, responsable de la estafa del Banco Patricios, que embolsó 13,4 millones y 680% más que en 2006. Spolszki, que fundó Infobae con Hadad, edita también el panfleto oficial de distribución gratuita El Argentino y acaba de quedarse con Radio América y FM Aspen, donde su primera tarea fue desatar una campaña de persecución contra el delegado de los locutores.
En radio, la primera es Radio 10, de Hadad, seguida por una productora del mismo grupo. Y en TV, pegadito a Canal 13, va el canal de De Narváez, América TV.
Así reparte el gobierno, entre los empresarios, el dinero que mezquina para salud, vivienda y educación.
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NOTAS:
1) Fuente de todos los datos: Informe Anual de la Asociación por los Derechos Civiles, sobre la base de planillas de la Secretaría de Medios de Comunicación de la Nación.
2) Sólo incluye lo que el propio gobierno informa que se canaliza a través de la agencia oficial TELAM y la Secretaría de Medios de la Nación. Hay organismos, como la Secretaría de Turismo o la Lotería Nacional , que se manejan de modo independiente.


EL MINISTERIO DE PLANIFICACIÓN FEDERAL DE DE VIDO GASTÓ EN PUBLICIDAD, EN 2008, UN 534% MÁS QUE EN 2006. LAS CAMPAÑAS MÁS CARAS FUERON “VISITAS PRESIDENCIALES” Y “DIFUSIÓN DE GESTIÓN”. DE ÉSTAS, LOS AVISOS DE LA PRESIDENCIA DE LA NACIÓN EN ABRIL, MAYO Y JUNIO DE 2008, DURANTE EL CONFLICTO CON LOS EMPRESARIOS DEL CAMPO.

LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN, CONTRA LOS TRABAJADORES

Los medios de comunicación son un arma más que tiene la burguesía para ejercer su dominación. Pertenecen a los capitalistas. Por lo tanto, no son nada imparciales en los conflictos sociales, sobre todo cuando se trata de desprestigiar la lucha de los trabajadores.

El Revolucionario Nº42 (Diciembre de 2008)

Los medios de comunicación masiva suelen ser presentados como los responsables de mostrar una versión “objetiva” de la realidad política, social y económica de nuestro país, posicionándose como observadores “neutrales” que no toman partido, sino que relatan los hechos “tal cual son”.
Pero como lo comprobamos a diario, en cada palabra, en cada frase, en cada titular queda expuesto el carácter de clase de la prensa. Así, hablan de “piqueteros” para referirse a quienes cortan una ruta si son trabajadores. Pero dicen “ambientalistas” o “productores” si quienes cortan los caminos pertenecen al empresariado o marchan detrás de sus reclamos. Son “rehenes” los usuarios cuando los trabajadores cortan una vía o hacen un paro. Pero no son “rehenes” si se trata de un lock-out patronal. Esta diferenciación se ve con más claridad cada vez que los trabajadores luchan por sus reivindicaciones, muchas de ellas tan elementales como el derecho a la vida, a un salario digno, a conservar el trabajo, entre otros reclamos. Los grandes medios de comunicación salen a la carga, defendiendo los intereses de las patronales y el gobierno.
Esto se verifica no sólo cuando atacan abiertamente a los trabajadores y sus luchas, tomando partido por los capitalistas, sino también cuando en nombre de una supuesta “neutralidad” se ubican como críticos y consejeros para la resolución de conflictos, llegando a admitir que es justa la queja popular … pero no sus métodos.
Sobre el reciente conflicto docente, por ejemplo, La Nación publicaba una editorial titulada “La costumbre de perder clases”, en la que criticaba “el constante uso de la presión de las huelgas”, porque, decían, “lamentablemente, las consecuencias de estos reiterados conflictos se traducen en los días de clase perdidos, la declinación de la calidad educativa prometida y la penosa comprobación de que son los alumnos, "rehenes" del conflicto…”(1).
Así, reforzando sus posiciones con las de la iglesia (que pone en grandes titulares: “Bergoglio dijo que los alumnos ‘son rehenes de los mayores’”), medios como La Nación atacan a los docentes por su justa lucha. La reacción de este diario es la de siempre, hablando de “paros salvajes” para referirse a las luchas de los trabajadores de Aerolíneas Argentinas, o a los del Garrahan, conflicto en el que se encargaba muy bien de difundir y poner en titulares las palabras del ex ministro kirchnerista Ginés González García, quien acusó a los trabajadores y sus delegados de “terroristas sanitarios”. Esta práctica es común a toda la prensa empresaria.
En octubre pasado, por ejemplo, Clarín atacó a los aeronáuticos, luego de que éstos fueran agredidos por pasajeros enojados por el mal servicio, acusándolos porque su “paro desató el caos”. Este diario tituló: “Volvió la violencia a la UBA”, para referirse a la toma del rectorado por los estudiantes en defensa del CBC de Merlo. Repite esa práctica en cada momento, llegando a repudiar, como lo hizo desde su editorial, las movilizaciones de la UOCRA que reclamaban “Basta de muertes en la construcción”. A fin del año pasado, frente a este reclamo gremial, el editor general adjunto de Clarín arremetía nuevamente titulando su editorial: “La gente como rehén”(2).
Los ejemplos son numerosos, e incluyen tanto a los medios opositores y más claramente reaccionarios (La Nación, Perfil, C5N, etc.) como a los progubernamentales (Canal 7 o Página/12). El recurso siempre es desprestigiar la lucha de los trabajadores por haber tomado la acción directa.
Es que los medios pertenecen a grandes y poderosos empresarios. Son la voz de los capitalistas, que se encarga de velar por el resguardo de los poderosos, atacando y calumniando la organización y la lucha de los trabajadores.
Los medios son, en definitiva, un arma más que tiene la burguesía para mantener su dominación. No es casual que el gobierno, los empresarios, la iglesia, la burocracia sindical y los medios hayan establecido una misma terminología para desprestigiar la lucha de la clase obrera. Deben instalar en toda la sociedad la condena. Y, para ello, el arma más eficaz es la comunicación.
Además, la televisión, la radio, los diarios y revistas... todos son grandes y millonarios negocios, en manos de poderosos empresarios que hacen causa común con su clase de explotadores para defender sus privilegios.
Sus planteos van sistemáticamente contra los trabajadores y sus luchas, y cuando no logran pararlos, reclaman a gritos la represión.
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NOTAS:
1) La Nación, 29/10/08
2) Clarín, 20/12/07