LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN, CONTRA LOS TRABAJADORES

Los medios de comunicación son un arma más que tiene la burguesía para ejercer su dominación. Pertenecen a los capitalistas. Por lo tanto, no son nada imparciales en los conflictos sociales, sobre todo cuando se trata de desprestigiar la lucha de los trabajadores.

El Revolucionario Nº42 (Diciembre de 2008)

Los medios de comunicación masiva suelen ser presentados como los responsables de mostrar una versión “objetiva” de la realidad política, social y económica de nuestro país, posicionándose como observadores “neutrales” que no toman partido, sino que relatan los hechos “tal cual son”.
Pero como lo comprobamos a diario, en cada palabra, en cada frase, en cada titular queda expuesto el carácter de clase de la prensa. Así, hablan de “piqueteros” para referirse a quienes cortan una ruta si son trabajadores. Pero dicen “ambientalistas” o “productores” si quienes cortan los caminos pertenecen al empresariado o marchan detrás de sus reclamos. Son “rehenes” los usuarios cuando los trabajadores cortan una vía o hacen un paro. Pero no son “rehenes” si se trata de un lock-out patronal. Esta diferenciación se ve con más claridad cada vez que los trabajadores luchan por sus reivindicaciones, muchas de ellas tan elementales como el derecho a la vida, a un salario digno, a conservar el trabajo, entre otros reclamos. Los grandes medios de comunicación salen a la carga, defendiendo los intereses de las patronales y el gobierno.
Esto se verifica no sólo cuando atacan abiertamente a los trabajadores y sus luchas, tomando partido por los capitalistas, sino también cuando en nombre de una supuesta “neutralidad” se ubican como críticos y consejeros para la resolución de conflictos, llegando a admitir que es justa la queja popular … pero no sus métodos.
Sobre el reciente conflicto docente, por ejemplo, La Nación publicaba una editorial titulada “La costumbre de perder clases”, en la que criticaba “el constante uso de la presión de las huelgas”, porque, decían, “lamentablemente, las consecuencias de estos reiterados conflictos se traducen en los días de clase perdidos, la declinación de la calidad educativa prometida y la penosa comprobación de que son los alumnos, "rehenes" del conflicto…”(1).
Así, reforzando sus posiciones con las de la iglesia (que pone en grandes titulares: “Bergoglio dijo que los alumnos ‘son rehenes de los mayores’”), medios como La Nación atacan a los docentes por su justa lucha. La reacción de este diario es la de siempre, hablando de “paros salvajes” para referirse a las luchas de los trabajadores de Aerolíneas Argentinas, o a los del Garrahan, conflicto en el que se encargaba muy bien de difundir y poner en titulares las palabras del ex ministro kirchnerista Ginés González García, quien acusó a los trabajadores y sus delegados de “terroristas sanitarios”. Esta práctica es común a toda la prensa empresaria.
En octubre pasado, por ejemplo, Clarín atacó a los aeronáuticos, luego de que éstos fueran agredidos por pasajeros enojados por el mal servicio, acusándolos porque su “paro desató el caos”. Este diario tituló: “Volvió la violencia a la UBA”, para referirse a la toma del rectorado por los estudiantes en defensa del CBC de Merlo. Repite esa práctica en cada momento, llegando a repudiar, como lo hizo desde su editorial, las movilizaciones de la UOCRA que reclamaban “Basta de muertes en la construcción”. A fin del año pasado, frente a este reclamo gremial, el editor general adjunto de Clarín arremetía nuevamente titulando su editorial: “La gente como rehén”(2).
Los ejemplos son numerosos, e incluyen tanto a los medios opositores y más claramente reaccionarios (La Nación, Perfil, C5N, etc.) como a los progubernamentales (Canal 7 o Página/12). El recurso siempre es desprestigiar la lucha de los trabajadores por haber tomado la acción directa.
Es que los medios pertenecen a grandes y poderosos empresarios. Son la voz de los capitalistas, que se encarga de velar por el resguardo de los poderosos, atacando y calumniando la organización y la lucha de los trabajadores.
Los medios son, en definitiva, un arma más que tiene la burguesía para mantener su dominación. No es casual que el gobierno, los empresarios, la iglesia, la burocracia sindical y los medios hayan establecido una misma terminología para desprestigiar la lucha de la clase obrera. Deben instalar en toda la sociedad la condena. Y, para ello, el arma más eficaz es la comunicación.
Además, la televisión, la radio, los diarios y revistas... todos son grandes y millonarios negocios, en manos de poderosos empresarios que hacen causa común con su clase de explotadores para defender sus privilegios.
Sus planteos van sistemáticamente contra los trabajadores y sus luchas, y cuando no logran pararlos, reclaman a gritos la represión.
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NOTAS:
1) La Nación, 29/10/08
2) Clarín, 20/12/07