Gira de negocios: la visita de Shimon Peres

Protagonista de la política del estado sionista de Israel desde hace más de 50 años y responsable directo, desde sus múltiples cargos públicos, de la sostenida masacre del pueblo palestino, Shimon Peres, presidente de su país desde 2007, visitó Argentina. Empresarios y políticos argentinos hicieron cola para cerrar sus negocios con el genocida, muchos vinculados con la “seguridad”.

Ni bien aterrizó el Tango 02, enviado a Brasil para traer al presidente de Israel a Buenos Aires, la comitiva completa fue a la mansión del petrolero Carlos Bulgheroni, en Barrio Norte. Allí esperaban un selecto grupo de empresarios y varios equipos especiales de la policía federal. La empresa de Bulgheroni, que ya hace buenos negocios con los gobiernos de Turkmenistán, Afganistán y Pakistán, ahora aspira a construir un gasoducto en Tel Aviv. Por eso, tuvo el honor del primer turno con Peres.
La gira siguió con un desayuno en la Cámara de Comercio Argentino-Israelí, junto a Cristina Kirchner, y con el seminario “Oportunidad de Negocios, Comercio e Inversiones entre Argentina e Israel”, en la Cancillería, donde ejecutivos de las empresas Telmex, Telefónica, Motorola, Minetti, Techint, Peugeot y Aeropuertos Argentina 2000, entre otros, confraternizaron con los 38 empresarios israelíes de diversos rubros (riego, control de aguas, seguridad, tecnología medicinal, hospitalaria, comunicaciones y radarización) que acompañaron a su presidente.
Peres destacó el “potencial” del intercambio bilateral con Argentina, que actualmente asciende a u$s300 millones, y reclamó que el congreso argentino ratifique el Tratado de Libre Comercio que Israel firmó con el Mercosur hace dos años.
Después de una nueva ronda en la Unión Industrial de la Pcia. de Buenos Aires, la cena fue en el Abasto, organizada por Eduardo Elsztain, dueño de IRSA (negocios inmobiliarios y shoppings) y vicepresidente del Banco Hipotecario. Con toda la manzana cerrada, se reunieron a escuchar tango y discutir negocios Aldo Donzis y Agustín Zbar de la DAIA, la embajadora yanqui Vilma Martínez, e innumerables empresarios (Werthein, Khafif (Raghsa), Mindlin (Pampa Energía), Goldfarg (Diarco), Eskenazi (YPF), Wengrover (Sica) y Rosenthal, entre otros). Alguien dijo: “Aquí está gran parte del PBI de la Argentina”. Había también políticos, como los macristas Santilli y Majdalani, el ex kirchnerista Kravetz, Telerman, Filmus y Patricia Bullrich.
No es de extrañar que el presidente del país guerrerista fuera recibido con todos los honores por el gobierno argentino, ni que los empresarios israelíes se entendieran con los locales sin necesidad de intérpretes. Todos hablan el común lenguaje de los negocios, y sólo piensan en aumentar sus ganancias.

Exportando terrorismo

Los empresarios israelíes han sabido aprovechar la larga experiencia de décadas de terrorismo de estado, ocupación de territorios y masacre del pueblo palestino. Israel es el 10º proveedor mundial de armamento y exporta el 80% de su producción. De sus 450 empresas bélicas y de seguridad, unas 300 venden al extranjero, y están desarrollando una estrategia de expansión, dirigida tanto a los estados y sus fuerzas de seguridad, como a particulares.
Las empresas israelíes intervienen en operaciones contra las FARC en Colombia y asesoran al peruano Alan García; exportan aviones y lanchas no tripuladas, vehículos blindados, satélites militares, municiones, y sistemas de defensa antimisiles, de reconocimiento de voz, de videolocalización, de procesamiento de imágenes, y sensores de distancia; y aportan tecnología de seguridad al Palacio de Buckingham, al Vaticano, a la Torre Eiffel, a los aeropuertos de Nueva York y Londres…
Negocios para ellos y más represión para los pueblos del mundo entero.