El Revolucionario Nº44 (Marzo de 2009)
Este gobierno de capitalistas no ha parado de tener iniciativas para contener a los trabajadores, evitando su organización independiente, degradando sus condiciones de vida, y garantizando, así, las gigantescas ganancias de los empresarios. Cuentan para ello con una herramienta valiosísima: el control de las cúpulas sindicales, involucradas de lleno en los juegos de la política patronal y en los negocios empresarios.
La gran mayoría de los dirigentes sindicales (desde los más modestos negocios de la CTA hasta los majestuosos emprendimientos de los gordos cegetistas) se funden ya directamente entre el empresariado local, como parte de él. Se integran además a los partidos patronales, como el PJ (Moyano es de hecho su vicepresidente), o a otros partidos patronales (la CTA por ejemplo, ha sabido nutrir las filas del ARI, el FPV, la Alianza...).
Tienen sus disputas, claro, en virtud de los negocios propios, pero todos saben bien que para ello su tarea común es enfrentar y controlar a la clase obrera.
Es lo que ha proyectado el gobierno el año pasado cuando planteaba el “pacto social” con acuerdo de la UIA, la CGT y la CTA. Es lo que ha hecho en los últimos tiempos con el consejo del salario. Y es lo que propone ahora con la creación del “Consejo Económico y Social” al que ya han dado su apoyo tanto los industriales, como las dos centrales sindicales y a donde buscan integrar también a los empresarios agrícolas.