MÁS DESPIDOS, MÁS ENTREGA

El Revolucionario Nº44 (Marzo de 2009)

La crisis económica se sigue descargando con fuerza sobre los trabajadores en todo el país. Mientras desde el gobierno continúan negando que existan despidos masivos, son miles los que quedan sin trabajo o padecen suspensiones o reducción salarial. Las automotrices en Córdoba y las empresas del grupo Techint, continúan el modelo marcado por General Motors y Paraná Metal, consolidando la alianza de la patronal, la burocracia sindical y el gobierno.

En Córdoba, más de mil trabajadores fueron despedidos y las suspensiones superan las 7.500. Según la secretaría de industria provincial, son más de cien las empresas que solicitaron el procedimiento preventivo de crisis. En Tierra del Fuego, las fabricantes de electrodomésticos nucleadas en AFARTE (Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica), impulsan un plan para suspender durante cuatro meses a 2.500 trabajadores, incluyendo una reducción salarial del 20% y fijando un piso salarial de 1.500 pesos, en una provincia donde el costo de vida supera ampliamente al promedio nacional. En Santa Fe, por su parte, los obreros metalúrgicos son los que soportan con mayor dureza el ajuste patronal. En Buenos Aires, los más afectados son los operarios de la industria del cuero, frigoríficos y autopartes. Y así, a lo largo y ancho del país, crece el número de despedidos y suspendidos.
En GM y Paraná Metal, la burocracia sindical, de la CGT y la CTA respectivamente, acordó con la patronal y el gobierno, la suspensión de miles de trabajadores y una fuerte rebaja salarial. El mismo camino siguieron ahora las burocracias de la UOM y la UOCRA en la negociación con las empresas del grupo Techint. En SIDERAR, después de varios meses de negociación se acordó la suspensión de 2.300 trabajadores, hasta que termine la refacción del alto horno, y que cobrarán el 78% de su salario. En SIDERCA, la fabricante de tubos sin costura, las suspensiones afectan al 50% del personal, con reducción salarial del 10%. En todos los casos, los acuerdos fueron presentados como un éxito, tanto por la burocracia como por la patronal. “El conflicto se resolvió de forma muy razonable para los intereses de las partes” sentenció el ministro Tomada describiendo el arreglo en SIDERAR.
Similar, o peor aun, es la situación en Córdoba. En las principales automotrices de la región (Fiat, IVECO, Volkswagen, Renault, Gestamp) los trabajadores también padecen suspensiones y recorte salarial. Sólo en IVECO, se anuncio ya el despido de 270 trabajadores que estaban en calidad de contratados, situación ante la cual, la conducción del SMATA dejó en evidencia su carácter descaradamente propatronal. Ante los reclamos de los compañeros contratados para que el gremio interviniera ante los despidos, el secretario general, Omar Dragún, y el vocero del sindicato, Leonardo Almada, se justificaron diciendo que “dada la gravedad de la crisis” no estaban dadas las condiciones para salir a pelear y que cuando lo consideraran oportuno convocarían a movilizar.(1) Como claro vocero de la patronal, Dragún se refirió a los compañeros despedidos agregando que “nosotros logramos que la empresa los tenga por tres meses más [haciendo alusión a las negociaciones desarrolladas el año pasado], generalmente con suspensiones porque ya no hacían falta”.
No podría ser de otra manera en el capitalismo. Los empresarios que en nada ven perjudicado su buen pasar por la crisis, se apuran a dejar a miles de trabajadores y sus familias en la calle, o a recortar brutalmente los salarios, arrojándolos a la desesperación. Son los mismos empresarios que más se beneficiaron con la devaluación, recaudando sumas multimillonarias durante el gobierno kirchnerista.(2) Como siempre, el gobierno y la burocracia sindical, sus aliados fundamentales. El primero garantizando las ganancias empresariales, en tiempo de crisis, con subsidio, reducciones impositivas, y la segunda, jugando un rol clave, negociando contra los trabajadores. Todos ellos, principales enemigos de la clase obrera.

NOTAS:
1) No se puede soslayar aquí que mientras la burocracia ni siquiera moviliza contra los despidos, sí lo hace para apoyar al gobierno como cuando la reestatización de Aerolíneas Argentinas o cuando la presidenta habló en la asamblea legislativa.
2) Ver “Pese a la crisis, los empresarios siguen ganando”, en este número.