Como parte de la campaña electoral, el gobierno kirchnerista planea anunciar, en las próximas semanas, reajustes en el salario mínimo, jubilaciones y asignaciones sociales.
Si en algo se ha esforzado el kirchnerismo en estos últimos ocho años, es en buscar cómo hacer pasar por “nacional y popular” su política profundamente antipopular. En este sentido, se espera que durante el mes de agosto, como parte de su campaña electoral, el gobierno de Cristina Fernández anuncie con bombos y platillos aumentos en el salario mínimo, las jubilaciones y la asignación universal por hijo. En todos los casos, no está demás decirlo, los montos se mantendrán bien lejos de las necesidades del pueblo trabajador.
El salario mínimo es actualmente de $1.840, mientras que la canasta familiar, para cubrir las necesidades básicas de una familia de cuatro personas, supera los $5.000. La burocracia sindical de la CGT y la CTA, llevará una posición unificada, hecho que fue celebrado por Yasky, que cada día profundiza más su acercamiento a Moyano. “Tuvimos un contacto en ese sentido con Moyano y se avanzaría en una misma postura para que los economistas de las centrales y cinco o seis dirigentes de cada conducción elaboren una agenda común (…) Sería inédito que en el Consejo del Salario ambas centrales se presenten con una propuesta unificada (…) Ello otorgaría mucha más fuerza ante los empresarios”, explicó el burócrata de CTA. La propuesta de ambas centrales será elevar el salario mínimo a $2.600, bien lejos, como en años anteriores, de lo que una familia trabajadora necesita para cubrir el valor de la canasta básica.
Desde luego, las cámaras patronales, que como siempre buscarán firmar el salario más bajo posible, han adelantado que consideran que el aumento debería ser mucho menor. Como está planteada la situación, sea cual sea el acuerdo, independientemente de los porcentajes, el salario mínimo que desde el gobierno presentarán como un triunfo, quedará muy lejos de servir para cubrir las necesidades de una familia trabajadora.
También las jubilaciones, que hoy se encuentran en $1.227 seguirán en cifras de pobreza después del aumento que anuncie el kirchnerismo en las próximas semanas. Después de varios “aumentos” regidos por la “movilidad jubilatoria”, que establece dos reajustes por año y que desde el kirchnerismo fuera presentada como “revolucionaria”, la ley gubernamental ha confirmado ser un mecanismo perfecto para mantener las jubilaciones hundidas en la pobreza. No puede esperarse otra actitud hacia los jubilados de parte de un gobierno como el de Cristina Fernández que vetó el 82% móvil.
De forma similar, utilizarán como parte de su campaña el ajuste de la Asignación Universal por Hijo, que desde octubre del año pasado se mantiene en $220. Como hasta ahora, se tratará de unas migajas que el kirchnerismo reparte entre los sectores más humildes, y que contrastan brutalmente con las millonarias ganancias de las que gozan los capitalistas y con los lujos de los funcionarios de gobierno, y que, en absoluto, apuntan a la resolución de los problemas sociales de fondo: vivienda, trabajo, salud, etc.
En definitiva, la presentación de estos “aumentos” de campaña no será más que parte de la demagogia de un gobierno que custodia las ganancias empresarias, dejando para el pueblo trabajador sólo migajas del gran banquete, miseria y represión.