El Revolucionario Nº10 (Febrero de 2006)
“Lo decimos con claridad, no avizoramos cambios profundos como pretendíamos. Sabemos también que este no es un proceso revolucionario, el que se da con el Frente Amplio, pero no dudamos que este tema de la tierra se ha discutido desde el arranque de esta fuerza política, allá por los años 70. Así como otros temas estratégicos, como la nacionalización de la banca o el no pago de la deuda externa, que lamentablemente hoy han caído en el olvido para las fuerzas políticas que hoy nos gobiernan.”
Estas son las palabras de Junior Belén de la Unión del Sindicato Obrero de la Cooperativa Agrícola del Norte Uruguayo, en un reportaje que le realizó “Resumen Latinoamericano” debido a la decisión de los trabajadores cañeros de Bella Unión de tomar tierras y ponerlas a producir para poder vivir, tener trabajo, poder alimentar a sus hijos, educarlos, curarlos si están enfermos, etc.
Estos trabajadores campesinos, lejos de obtener una respuesta favorable a sus reclamos, han sido intimidados por el gobierno de Tabaré Vázquez con la amenaza de desalojo y la citación a declarar ante la justicia, en primer lugar a los dirigentes sindicales y luego, uno a uno, a los trabajadores que sostienen la toma.
“Nosotros creíamos que el Frente Amplio se daría cuando ganara la izquierda, pero ahora nos encontramos con una izquierda que ha llegado al gobierno y sigue teniendo la misma política que tenían los partidos tradicionales", dice otro dirigente sindical.
Se van desmoronando así las expectativas de quienes creyeron en la posibilidad de un gobierno popular, que defendiera a los trabajadores. Pero la situación material y objetiva que viven los trabajadores pudo más: sobre todo discurso populista, participación tupamara, promesas de renovación, todo esto quedó atrás después de las elecciones y ante las verdaderas prioridades y deberes con los que el Frente Amplio había prometido cumplir a su amo supremo…. no su pueblo, sino EEUU.
Así, pagaron la deuda antes que nadie; aseguraron a Dios y María Santísima la seguridad jurídica a todos los que desearan “invertir” en el país; ponen plata y soldados para sostener la invasión a Haití y de ese modo ser el recambio de los soldados yanquis que mandan a Irak; participan del plan de entrenamiento conjunto UNITAS para sus Fuerzas Armadas con el único fin de garantizar el disciplinamiento popular. Y para terminar de mostrar su alineamiento con el Imperialismo, Uruguay ha sido el primero en mostrar la debilidad absoluta del pretendido bloque económico del MERCOSUR, firmando acuerdos bilaterales con EEUU. Nada le importa más al gobierno uruguayo que los negocios y de esta forma pelea cabeza a cabeza con sus pares dentro del mismo MERCOSUR el puesto de quien es el más pro-yanqui de sus miembros y se lleva el primer premio en las excelentes relaciones con EEUU y todos sus organismos internacionales: el FMI, la ONU , el BM, etc.
Claro que no sólo a esto se dedica el gobierno de Uruguay. También gobierna y tiene una política para los trabajadores uruguayos. La gestión de Tabaré sostiene índices escandalosos en cuanto al nivel salarial en Latinoamérica. Datos del Instituto Nacional de Estadísticas de Uruguay del año 2005 registran que el nivel de salario medio de un trabajador es de $2.500 uruguayos (US$ 98 aproximadamente) sosteniendo además el 11,9 % de desocupación.
Están bien claras cuáles son las prioridades en la política del gobierno uruguayo: están trazadas ante todo por el sostenimiento de las buenas relaciones con EEUU y las empresas privadas.
Para nada se ha ocupado este nuevo gobierno “progresista” de lo que necesita su pueblo, al que bien le endulzó los oídos en épocas electorales con promesas de mejoras, trabajo, justicia, dignidad y cuántas cosas más. Sostienen descaradamente que la política para combatir la pobreza y la desocupación sigue siendo más y más beneficios para las empresas, quieren seguir haciendo creer al pueblo que lo que hay que crear es trabajo cuando lo único que hacen es maximizar la explotación, con condiciones inhumanas de trabajo, con extensas jornadas, con salarios paupérrimos.
No ha habido anuncio alguno para modificar las estadísticas lanzadas en el 2004 con respecto a los altos índices de trabajo infantil que hasta legislado está. Pertenecen al 40 % de los trabajadores “informales”. Esta institucionalizado el trabajo de los niños a partir de los 15 años regulando su jornada laboral a 6 hs. y permitiendo que permanezcan en su actividad laboral “sólo” hasta las 10 de la noche.
Detrás del discurso de la creación de trabajo quieren negociar hasta el río para que las empresas papeleras hagan sus negocios tranquilamente y sin mayores costos. Y ante el rechazo popular tanto del lado argentino como uruguayo, el gobierno de Tabaré no ha dudado ni un minuto en pedir a gritos la represión de los manifestantes.
Como no podía ser de otra manera, y no se salvan ni los países que pertenecen al “eje del bien”, en Uruguay los sueldos mejores pagos son de los de las fuerzas represivas, necesarias tanto para la extrema derecha como para la socialdemocracia, para sostener la ansiada “gobernabilidad”. Los oficiales de policía ganan US$ 169 (4.480 pesos) por mes, y los veteranos con 15 años en la policía ganan US$ 235 (6.230 pesos) por mes.
En política de DDHH el mérito no ha sido menor. La represión a quienes se manifiestan en contra de la política del gobierno está a la orden del día. Quienes no se resignan a vivir en pésimas condiciones a cambio de charlatanería progresista son encarcelados y golpeados, como los numerosos militantes que salieron a las calles en repudio de la presencia de Bush y la Cumbre de las Américas. Cuatro presos políticos -cuya libertad se ganó nuevamente en las calles- acusados de sedición y la referente de la Plenaria de Memoria, Verdad y Justicia (organismo de DDHH en Uruguay) procesada por negarse a revelar el nombre de los compañeros que hicieron una pintada acusando a los jueces de genuflexos ante el poder político.
También Tabaré hizo uso del recurso, ya trillado a esta altura para nosotros, de montarse sobre los compañeros desaparecidos para hacer su campaña de gobierno progre. En el discurso de asunción dijo: “Vamos a aplicar una política activa en materia de DDHH. Debemos reconocer que a 20 años de haber vuelto a la democracia todavía subsisten zonas oscuras”. Lo que no dice Tabaré es que lo más oscuro de “esas zonas” está dentro de su mismo gobierno que sostiene normas como la Ley de Caducidad que garantiza la impunidad de todos los milicos asesinos de la dictadura que han torturado hasta a los niños.
Hasta el reaccionario Partido Nacional (Blanco) ha cuestionado al Frente Amplio por haber participado junto al Partido Colorado del “Pacto del Club Naval”, donde se hizo el acuerdo que creó las condiciones políticas para la Ley de Caducidad, logrando dejar sin condena a las Fuerzas Armadas por las torturas, asesinatos, desapariciones, etc. Y siendo fiel a su historia, Tabaré fue categórico al afirmar que todas las investigaciones que tuvieran que ver con los desaparecidos se harían “en el marco de la ley”.
Pero, el FA, ni siquiera ha cumplido con las mínimas promesas de campaña. La Plenaria de Memoria, Verdad y Justicia denuncia que no se han abierto los archivos de la dictadura a la sociedad como había prometido Tabaré. Los milicos son los que siguen manejando qué información dan y qué se guardan sobre la búsqueda de los restos de los compañeros, teniendo la plena libertad de decir lo que se les ocurre. El punto seis del documento de la Plenaria en el que hacen pública su posición ante la política de DDHH del gobierno dice: “Los restos que se encuentran quedan en manos de Gonzalo Fernández (Secretario del Poder Ejecutivo) y no se sabe a ciencia cierta dónde están. Primero se dijo que `podrían ser restos de chancho´, que se llevarían al exterior. ¿Quién puede creer que en el país no hay condiciones técnicas para determinar si son de origen humano o no?…”
Pero lo más descriptivo de esta impunidad absoluta son las declaraciones del recientemente retirado (el 1º de febrero), y sin que nadie lo echara, Jefe del Ejército, Ángel Bertolotti, que advirtió que “no se puede decir nunca más” porque “puede suceder otra vez” y explicó: “Esas cosas no deberían volver a pasar, pero el ´nunca más´ está supeditado a los escenarios que se produzcan (…) El ´nunca más´ es hasta que se produzca un nuevo conflicto, porque la historia lo demuestra, lo vemos en el mundo actual”.
La política de continuidad absoluta para garantizar la plena vigencia del capitalismo es la que lleva a cabo Tabaré Vázquez en Uruguay como fiel perteneciente al “eje del bien”. Tras las banderas de una nueva "izquierda moderna", un bloque de poder regional en "Latinoamérica antiimperialista", la socialdemocracia gobierna para la clase dominante sumiendo a los trabajadores en la peor explotación.
Estos “nuevos aires”, como les gusta llamar a quienes dan su apoyo a estos gobiernos cipayos, sólo dan respiro a la burguesía y al obrero sólo le aprieta el cuello hasta matarlo.
“Lo decimos con claridad, no avizoramos cambios profundos como pretendíamos. Sabemos también que este no es un proceso revolucionario, el que se da con el Frente Amplio, pero no dudamos que este tema de la tierra se ha discutido desde el arranque de esta fuerza política, allá por los años 70. Así como otros temas estratégicos, como la nacionalización de la banca o el no pago de la deuda externa, que lamentablemente hoy han caído en el olvido para las fuerzas políticas que hoy nos gobiernan.”
Estas son las palabras de Junior Belén de la Unión del Sindicato Obrero de la Cooperativa Agrícola del Norte Uruguayo, en un reportaje que le realizó “Resumen Latinoamericano” debido a la decisión de los trabajadores cañeros de Bella Unión de tomar tierras y ponerlas a producir para poder vivir, tener trabajo, poder alimentar a sus hijos, educarlos, curarlos si están enfermos, etc.
Estos trabajadores campesinos, lejos de obtener una respuesta favorable a sus reclamos, han sido intimidados por el gobierno de Tabaré Vázquez con la amenaza de desalojo y la citación a declarar ante la justicia, en primer lugar a los dirigentes sindicales y luego, uno a uno, a los trabajadores que sostienen la toma.
“Nosotros creíamos que el Frente Amplio se daría cuando ganara la izquierda, pero ahora nos encontramos con una izquierda que ha llegado al gobierno y sigue teniendo la misma política que tenían los partidos tradicionales", dice otro dirigente sindical.
Se van desmoronando así las expectativas de quienes creyeron en la posibilidad de un gobierno popular, que defendiera a los trabajadores. Pero la situación material y objetiva que viven los trabajadores pudo más: sobre todo discurso populista, participación tupamara, promesas de renovación, todo esto quedó atrás después de las elecciones y ante las verdaderas prioridades y deberes con los que el Frente Amplio había prometido cumplir a su amo supremo…. no su pueblo, sino EEUU.
Así, pagaron la deuda antes que nadie; aseguraron a Dios y María Santísima la seguridad jurídica a todos los que desearan “invertir” en el país; ponen plata y soldados para sostener la invasión a Haití y de ese modo ser el recambio de los soldados yanquis que mandan a Irak; participan del plan de entrenamiento conjunto UNITAS para sus Fuerzas Armadas con el único fin de garantizar el disciplinamiento popular. Y para terminar de mostrar su alineamiento con el Imperialismo, Uruguay ha sido el primero en mostrar la debilidad absoluta del pretendido bloque económico del MERCOSUR, firmando acuerdos bilaterales con EEUU. Nada le importa más al gobierno uruguayo que los negocios y de esta forma pelea cabeza a cabeza con sus pares dentro del mismo MERCOSUR el puesto de quien es el más pro-yanqui de sus miembros y se lleva el primer premio en las excelentes relaciones con EEUU y todos sus organismos internacionales: el FMI, la ONU , el BM, etc.
Claro que no sólo a esto se dedica el gobierno de Uruguay. También gobierna y tiene una política para los trabajadores uruguayos. La gestión de Tabaré sostiene índices escandalosos en cuanto al nivel salarial en Latinoamérica. Datos del Instituto Nacional de Estadísticas de Uruguay del año 2005 registran que el nivel de salario medio de un trabajador es de $2.500 uruguayos (US$ 98 aproximadamente) sosteniendo además el 11,9 % de desocupación.
Están bien claras cuáles son las prioridades en la política del gobierno uruguayo: están trazadas ante todo por el sostenimiento de las buenas relaciones con EEUU y las empresas privadas.
Para nada se ha ocupado este nuevo gobierno “progresista” de lo que necesita su pueblo, al que bien le endulzó los oídos en épocas electorales con promesas de mejoras, trabajo, justicia, dignidad y cuántas cosas más. Sostienen descaradamente que la política para combatir la pobreza y la desocupación sigue siendo más y más beneficios para las empresas, quieren seguir haciendo creer al pueblo que lo que hay que crear es trabajo cuando lo único que hacen es maximizar la explotación, con condiciones inhumanas de trabajo, con extensas jornadas, con salarios paupérrimos.
No ha habido anuncio alguno para modificar las estadísticas lanzadas en el 2004 con respecto a los altos índices de trabajo infantil que hasta legislado está. Pertenecen al 40 % de los trabajadores “informales”. Esta institucionalizado el trabajo de los niños a partir de los 15 años regulando su jornada laboral a 6 hs. y permitiendo que permanezcan en su actividad laboral “sólo” hasta las 10 de la noche.
Detrás del discurso de la creación de trabajo quieren negociar hasta el río para que las empresas papeleras hagan sus negocios tranquilamente y sin mayores costos. Y ante el rechazo popular tanto del lado argentino como uruguayo, el gobierno de Tabaré no ha dudado ni un minuto en pedir a gritos la represión de los manifestantes.
Como no podía ser de otra manera, y no se salvan ni los países que pertenecen al “eje del bien”, en Uruguay los sueldos mejores pagos son de los de las fuerzas represivas, necesarias tanto para la extrema derecha como para la socialdemocracia, para sostener la ansiada “gobernabilidad”. Los oficiales de policía ganan US$ 169 (4.480 pesos) por mes, y los veteranos con 15 años en la policía ganan US$ 235 (6.230 pesos) por mes.
En política de DDHH el mérito no ha sido menor. La represión a quienes se manifiestan en contra de la política del gobierno está a la orden del día. Quienes no se resignan a vivir en pésimas condiciones a cambio de charlatanería progresista son encarcelados y golpeados, como los numerosos militantes que salieron a las calles en repudio de la presencia de Bush y la Cumbre de las Américas. Cuatro presos políticos -cuya libertad se ganó nuevamente en las calles- acusados de sedición y la referente de la Plenaria de Memoria, Verdad y Justicia (organismo de DDHH en Uruguay) procesada por negarse a revelar el nombre de los compañeros que hicieron una pintada acusando a los jueces de genuflexos ante el poder político.
También Tabaré hizo uso del recurso, ya trillado a esta altura para nosotros, de montarse sobre los compañeros desaparecidos para hacer su campaña de gobierno progre. En el discurso de asunción dijo: “Vamos a aplicar una política activa en materia de DDHH. Debemos reconocer que a 20 años de haber vuelto a la democracia todavía subsisten zonas oscuras”. Lo que no dice Tabaré es que lo más oscuro de “esas zonas” está dentro de su mismo gobierno que sostiene normas como la Ley de Caducidad que garantiza la impunidad de todos los milicos asesinos de la dictadura que han torturado hasta a los niños.
Hasta el reaccionario Partido Nacional (Blanco) ha cuestionado al Frente Amplio por haber participado junto al Partido Colorado del “Pacto del Club Naval”, donde se hizo el acuerdo que creó las condiciones políticas para la Ley de Caducidad, logrando dejar sin condena a las Fuerzas Armadas por las torturas, asesinatos, desapariciones, etc. Y siendo fiel a su historia, Tabaré fue categórico al afirmar que todas las investigaciones que tuvieran que ver con los desaparecidos se harían “en el marco de la ley”.
Pero, el FA, ni siquiera ha cumplido con las mínimas promesas de campaña. La Plenaria de Memoria, Verdad y Justicia denuncia que no se han abierto los archivos de la dictadura a la sociedad como había prometido Tabaré. Los milicos son los que siguen manejando qué información dan y qué se guardan sobre la búsqueda de los restos de los compañeros, teniendo la plena libertad de decir lo que se les ocurre. El punto seis del documento de la Plenaria en el que hacen pública su posición ante la política de DDHH del gobierno dice: “Los restos que se encuentran quedan en manos de Gonzalo Fernández (Secretario del Poder Ejecutivo) y no se sabe a ciencia cierta dónde están. Primero se dijo que `podrían ser restos de chancho´, que se llevarían al exterior. ¿Quién puede creer que en el país no hay condiciones técnicas para determinar si son de origen humano o no?…”
Pero lo más descriptivo de esta impunidad absoluta son las declaraciones del recientemente retirado (el 1º de febrero), y sin que nadie lo echara, Jefe del Ejército, Ángel Bertolotti, que advirtió que “no se puede decir nunca más” porque “puede suceder otra vez” y explicó: “Esas cosas no deberían volver a pasar, pero el ´nunca más´ está supeditado a los escenarios que se produzcan (…) El ´nunca más´ es hasta que se produzca un nuevo conflicto, porque la historia lo demuestra, lo vemos en el mundo actual”.
La política de continuidad absoluta para garantizar la plena vigencia del capitalismo es la que lleva a cabo Tabaré Vázquez en Uruguay como fiel perteneciente al “eje del bien”. Tras las banderas de una nueva "izquierda moderna", un bloque de poder regional en "Latinoamérica antiimperialista", la socialdemocracia gobierna para la clase dominante sumiendo a los trabajadores en la peor explotación.
Estos “nuevos aires”, como les gusta llamar a quienes dan su apoyo a estos gobiernos cipayos, sólo dan respiro a la burguesía y al obrero sólo le aprieta el cuello hasta matarlo.