VENEZUELA: CHÁVEZ Y LA “REVOLUCIÓN BOLIVARIANA”

El Revolucionario Nº10 (Febrero de 2006)

Parte de la izquierda argentina se entusiasmó con la figura de Chávez y su “socialismo del siglo XXI” y todavía algunos lo siguen señalando como “el modelo a seguir”. Para ello toman como guía las reformas para la asistencia social (como la alfabetización o la extensión de los programas de salud a barrios humildes) y el carácter “antiimperialista” o “socialista” de sus discursos. Pero no prestan atención a las características de la Venezuela Bolivariana , un pobre país capitalista semicolonial gobernado por un partido burgués y atado por lazos de dependencia económica y política al imperialismo, como se observa, por ejemplo, con el perseverante pago de la deuda externa y la venta a EEUU del 85% del petróleo, principal artículo de exportación y fuente de financiamiento del estado “bolivariano”.
Por eso es que quienes hicimos un análisis de clase de Chávez y su gobierno, anticipamos el fraude que éste representa para la clase obrera. En numerosas oportunidades hemos abordado las características centrales de la realidad venezolana (ver El Revolucionario Nº 5 de agosto de 2005) atendiendo al gran valor que tiene ese importante proceso de movilización popular, pero sin depositar expectativas en un gobierno que, mientras arenga demagógicamente con medidas supuestamente “revolucionarias” (“reforma agraria”, “control obrero”, etc.), es absolutamente incapaz, por su carácter de clase, de cumplir una sola de esas tareas; es incapaz de enfrentar al imperialismo ni de ubicarse en defensa de los intereses obreros y populares.
Esta realidad se ratifica a diario y hoy dos datos centrales sirven para cotejarla. Por un lado, empeora la situación económica del país, tanto en lo que respecta a las condiciones de vida de los trabajadores y los sectores pobres del pueblo, como en lo que hace a la dependencia absoluta del imperialismo. Y por otro lado, el gobierno chavista, da cada vez mayores muestras de su predisposición para colaborar con el principal plan del imperialismo para combatir la lucha popular en América Latina: el Plan Colombia (o su actualización, el Plan Patriota).

Situación económica
Cualquiera puede acceder a los datos del autónomo Banco Central de Venezuela (BCV) donde se expone con claridad que desde que Chávez llegó al poder, en 1999, ya se patinó 200.000 millones de dólares que ingresaron al estado por las operaciones comerciales del petróleo. Pero esa millonada, lejos de haber sido reinvertida para el desarrollo industrial (base indispensable para hablar de un proyecto económico “independiente”) ha sido derrochada en su mayoría en movimientos financieros y el pago de la deuda externa.
Y aún así, Chávez siguió endeudando el país. La deuda externa, de 22.000 millones de dólares aumentó a 27.600 millones y su deuda pública interna, de 1.069 millones de dólares aumentó a 15.305 millones.
Para rematar estos datos referentes a la deuda externa, el pasado 28/12/05 “el gobierno revolucionario de Venezuela” anunciaba por su Agencia Bolivariana de Noticias (ABN) que tomaría el mismo camino de sometimiento que asumieron Lula y Kirchner (cita textual del cable): “Venezuela pretende pagar anticipadamente su deuda externa. El gobierno convocó al mercado financiero nacional e internacional para que también le presente propuestas de refinanciación de la deuda interna. El Ministerio de Finanzas dijo en un comunicado que durante el 2006 irá en busca de alternativas con el objetivo de `extender la vida promedio del perfil de vencimientos de la deuda interna´ y también para `ofrecer un programa de negociación para la cancelación anticipada de deuda bancaria bilateral y multilateral´.”
La otra cara de la dependencia y su inconfundible correlato son los índices de miseria. Según Elías Eljuri, presidente del Instituto Nacional de Estadística (INE), al asumir la presidencia Chávez el índice de pobreza era de 42.8%, mientras que a fines de 2004 ya había ascendido a 53%. Como vemos, el antiimperialismo y las citas a la gloriosa consigna “socialismo o muerte” quedan pura y exclusivamente en una retórica para la tribuna de la “Cumbre de los Pueblos” y el Foro Social Mundial. Lo concreto es que “honra” el pago de la deuda, y así mantiene a su país en el atraso y la dependencia al imperialismo.

La colaboración con el Plan Colombia.
Ya el 13 de diciembre de 2004, a cuatro días de haberse celebrado en Caracas el Segundo Congreso Bolivariano de los Pueblos, Granda fue secuestrado en el centro de Caracas, mientras era entrevistado por el periodista colombiano Omar González. El secuestro se llevó a cabo a plena luz del día, a eso de las 4:00 pm, cerca de la estación de subte de Bellas Artes y no muy lejos del Hotel Milton. Granda fue colocado en baúl de un vehículo rústico 4x4 y conducido así en un viaje de catorce horas a Cúcuta, Colombia. De acuerdo al mismo Granda, algunos de los hombres que lo apresaron se identificaron como agentes de la DISIP (1) venezolana, mientras que otros tenían un acento “paisa” colombiano. Los secuestradores, viajando en cuatro vehículos con vidrios polarizados, cruzaron siete estados venezolanos y pasaron por unos catorce puestos policiales y militares.
En un comunicado las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) denunciaban que Rodrigo Granda, alias "Ricardo González" o "El Mago", considerado en Colombia como el “canciller” de las FARC; fue INVITADO "por las organizaciones bolivarianas concentradas en Venezuela, con el aval de las autoridades del Gobierno de este país".
En esa oportunidad el gobierno “bolivariano” se mantuvo en silencio durante dos semanas y terminó acusando a un puñado de militares de su país que fueron liberados al poco tiempo, sin hacerse cargo de la operación. Luego llegó la pantomima hecha por Chávez quien mintió a la comunidad internacional al afirmar que había sido “traicionado” y que no sabía nada del asunto (cuando los hechos arriba mencionados lo hacen imposible), y en su afán de copiar a Perón amenazó con “romper relaciones con Colombia”.
Pero sólo un mes más tarde el 03/02/05, el vicepresidente del “gobierno revolucionario de Venezuela” José Vicente Rangel, en una nota vía telefónica con la cadena británica BBC, dejaría en claro que no había existido ningún error, al afirmar que el impasse con Colombia estaría próximo a solucionarse definitivamente, ya que “Venezuela no es santuario de terroristas”.
Era imposible que una operación de semejante envergadura fuera realizada sin conocimiento del estado venezolano y su gobierno, y el vicepresidente Rangel, cuando decía que “Venezuela no es santuario de terroristas” venía a ratificar que en realidad se trataba de una activa política de colaboración con los yanquis y su Plan Colombia.
No en vano, mientras el gobierno de Venezuela echa a gritos a UN agente norteamericano acusándolo de espía, se cuida bien de “legalizar” el espionaje yanqui en su país, al mantener en funciones las oficinas de la DEA (Drug Enforcement Administration) y de renovar (como acaba de hacerlo) los acuerdos de cooperación con este organismo para la lucha contra el “narcoterrorismo”, un eufemismo utilizado por EEUU para combatir a la guerrilla colombiana (ver la nota En Colombia resiste América Latina).
De todos modos, si alguna duda pudiera caber, la sintonía de Chávez con la lucha antiguerrillera yanqui ha sido confirmada un año más tarde por la repetición de los mismos acontecimientos. Así pues, mientras los presidentes Chávez y Uribe aparecían a los abrazos en los medios de comunicación, dando discursos sobre su sentida amistad y dejando atrás todas las amenazas de “ruptura” diplomática, los diarios colombianos (no así los venezolanos) empezaron a comentar la nueva noticia: otra entrega, esta vez de un miembro de la dirección nacional del ELN (Ejército de Liberación Nacional), había sido realizada con la colaboración de las fuerzas de ambos países, el 18 de diciembre de 2005, y ahora sí sin que exista ninguna desmentida sobre la responsabilidad absoluta del gobierno de Venezuela en la detención y entrega del compañero.
Donayro Manuel Acevedo Pérez, más conocido como "Hernán" o "Milton", “Fue capturado en Venezuela y deportado a Colombia” como lo publicaba el diario colombiano progubernamental El Tiempo y lo ratifican diversos medios de prensa, desde el periódico “progresista” Resumen Latinoamericano hasta la página derechista “Las voces del secuestro”. La participación de las fuerzas venezolanas fue central y el diario El Tiempo de Colombia, en su edición del 21/12/05, lo dejaba más que claro: “Acevedo fue entregado ayer en Cúcuta al DAS por la Disip y las autoridades de extranjería de Venezuela”, “Fue detenido la madrugada del pasado domingo en Maracaibo, luego de unas tareas de seguimiento de miembros de inteligencia del Ejército y de la Interpol de Colombia y de Venezuela”.

La “Revolución” de Chávez
Como decíamos al comienzo, son lazos económicos y políticos los que atan a la “Revolución Bolivariana” del presidente Chávez al imperialismo, lazos que, por su carácter de clase, este gobierno no puede romper. Lazos económicos que mantienen a Venezuela en una situación miserable: un país semicolonial, sin industria propia, meramente exportador de materias primas y endeudado hasta el cuello, que ha sido condenado al atraso por el imperialismo, y que no brinda a los trabajadores más que miseria y más miseria. Y lazos políticos que ubican a Venezuela, como a tantos otros estados capitalistas, como colaboradores del imperialismo en su inaudito esfuerzo por frenar toda expresión de lucha popular, y cuyo más ensañado proyecto para la contención de la revolución en América Latina (expresado en los planes Colombia y Patriota) consiste en acabar con la guerrilla colombiana.
El chavismo promete que mediante un proceso paulatino, moderado, pacífico y sin exabruptos se podrán resolver los grandes problemas de los trabajadores de su país. Afirma que eso es posible sin enfrentar a la burguesía, sin expropiar a los grandes terratenientes y empresarios, sin armar a su pueblo, sin romper los lazos de dependencia política y económica que tiene con el imperialismo. Pero el chavismo no hace más que dar por el traste con lo que dice al llevar paulatinamente a la miseria a su propio pueblo y entregar a los compañeros que en América Latina luchan con las armas en la mano por la revolución. Es que ni Chávez ni su “movimiento bolivariano” son capaces de dar respuestas de fondo a los reclamos populares. Sólo los trabajadores y su partido pueden encabezar la lucha que derribe a la burguesía y transforme de cuajo a la sociedad: la Revolución Socialista.

(1) -Dirección de Servicios de Inteligencia y Prevención de Venezuela, o sea, la policía política. Luis Posada Carriles, en los 70, fue comisario de la DISIP , que operaba bajo dirección de la CIA. El Granma denuncia que en los archivos de la DISIP hay pruebas de las torturas y asesinatos políticos de Posadas