OTRA BURÓCRATA A LA CTERA

El Revolucionario Nº28 (Septiembre de 2007)

Las próximas elecciones en la CTERA llevarán a la dirección del sindicato a la burócrata reemplazante de Hugo Yasky, Stella Maldonado, actual secretaria de capacitación y formación de la CTA y de educación en la CTERA. Las elecciones en el sindicato docente ponen de manifiesto, una vez más, el oportunismo y la falta de principios de las organizaciones autoproclamadas clasistas que construyen alianzas electorales con los burócratas “menos malos”.

Es sabido que la inmensa mayoría de los sindicatos es dirigida por una burocracia propatronal, o directamente patronal, que negocia con la burguesía (aspirando a ser parte integrante o formando parte de esta clase), que es un agente de los capitalistas en el seno de la clase obrera y que entrega las conquistas y las luchas de los trabajadores una y otra vez.
La burocracia sindical actúa como herramienta para, fundamentalmente, mantener la “paz social”, disciplinando a la clase obrera encauzando la lucha por los carriles admitidos por la democracia burguesa y frenando, aislando y reprimiendo las luchas cuando éstas surgen a su pesar. Esto trae como consecuencia las condiciones pésimas de trabajo y los bajos salarios que permiten a la burguesía extraer las máximas ganancias posibles y evitar cualquier estallido que pueda generarse debido a la explotación.
Ante esta situación, la necesaria lucha antiburocrática y por la recuperación de los sindicatos para transformarlos en una organización de lucha con absoluta independencia, día a día toma una importancia mayor.
Como decimos, hay una tarea insoslayable: barrer a la burocracia de los sindicatos. Pero esta obligación no excluye la de construir una organización sindical al servicio de la clase trabajadora, con un programa y principios clasistas.
Es decir, la pelea contra la burocracia sindical no es sólo una lucha por cambiar a quienes ocupan los puestos de conducción, sino por cambiarlo todo. Poner de pie lo que está de cabeza, y esto incluye desde la pelea por un salario igual a la canasta familiar, hasta la obligación de trabajar para todo dirigente.
En la actualidad, quienes reducen el problema sindical a la mera presentación de listas “alternativas” o a un recambio de nombres en las secretarías sindicales, sin la unidad indisoluble de serios acuerdos programáticos y sólidos principios clasistas, desfilan por los más variados frentes y alianzas electoraleras que, en el mejor de los casos, no hacen más que preparar el ascenso de un futuro nuevo burócrata por más pintado de rojo que se presente.

La burocracia de la CTERA
La CTERA no es la excepción a lo que apretadamente venimos desarrollando. La dirección del sindicato docente, nucleado en la también burocrática CTA, contó con renombrados entreguistas: desde Mary Sánchez, hasta la futura secretaria general Stella Maldonado, pasando por Marta Maffei y el actual Hugo Yasky. No hace falta hacer demasiada historia para corroborar esto que afirmamos. Con recordar los últimos acontecimientos es más que suficiente: el apoyo explicito al gobierno de Kirchner, la elaboración conjunta con el ministerio de educación de la ley nacional de educación, la aceptación de los consecutivos salarios de pobreza, y la actitud criminal adoptada durante las represiones en varias provincias, el fusilamiento de Fuentealba y el ataque de Varizat(1). Y esto se repite también en los sindicatos provinciales. Por ejemplo, la UTE de Capital hace años que no realiza ni el más tímido paro por aumento salarial y la dirección de la ADOSAC ha intentado levantar una lucha desde Bs. As. Situaciones similares se reproducen por todo el país.
Así, las condiciones laborales de los trabajadores docentes empeoran a medida que el estado avanza contra la educación pública, sus partidas presupuestarias, las escuelas y la situación económica de los alumnos y sus familias. Los salarios de pobreza ven caer su poder compra al ritmo de la inflación.
El ataque sobre la educación y sus trabajadores es simultáneamente realizado por el gobierno y la burocracia ceterista.

Una oposición sin principios
Por su parte, la política desarrollada por las organizaciones mayoritarias de la izquierda local para las próximas elecciones en la CTERA es un ejemplo claro de la falta absoluta de principios clasistas.
Ante el llamado a elecciones por parte de la burocracia progubernamental, toda la izquierda se ha desesperado para conformar listas opositoras(2). En todas ellas es evidente el oportunismo y la falta de principios clasistas de la izquierda reformista argentina. Sobre la base del falso principio que reza que “la unidad es un principio”(3) la principal lista de “oposición” es tan amplia que tiene entre sus principales candidatos probados burócratas sindicales(4). Pero la otra oposición, que no lleva probados burócratas, hizo lo imposible para poder juntarse con el sector de la burocracia menos malo y lo sigue haciendo en sus volantes y en las asambleas: llaman a los burócratas menores a romper con la burocracia y unirse a los que luchan. Y en otros sindicatos, ya han realizado este tipo de alianzas con burócratas “progres”, como en sanidad o alimentación.
Sucede que no se puede disociar lo que debe estar firmemente cohesionado: programa y principios. Se sabe desde viejo que una práctica común y generalizada de la izquierda local es la discusión, primero, de los cargos y, en los mejores casos, de algunos puntos programáticos. Los acuerdos frentistas no se producen sobre la base de una práctica, un trabajo y un debate común. Ni toman en cuenta el desenvolvimiento histórico de sus protagonistas, y hasta son capaces, frente a una oportunidad de acceder a un cargo, de firmar cualquier cosa. Las alianzas son siempre superestructurales, sin una base de sustentación real. Esto de nada sirve al desarrollo de un sindicalismo clasista y combativo. Es exactamente al revés. Entroniza a burócratas de izquierda(5) y desmoraliza a los trabajadores que luchan.
Para aclarar un poco las cosas: la lucha contra la burocracia no es sólo contra tal o cual burócrata, sino por un sindicato de la clase trabajadora y con independencia del gobierno. En este largo camino, es inconcebible cualquier alianza carente de la unidad programa/principios, y, menos aún, con la burocracia o con sectores que fueron, que quieren ser o sabemos que serán parte de la burocracia.
Así las cosas. El gobierno y la burocracia docente se proponen otro mandato de atropellos hacia los trabajadores de la educación. Así como De Gennaro le entregó la dirección de la CTA a Yasky, ahora éste le pasa la secretaría general de la CTERA a Stella Maldonado, la nueva principal enemiga de la docencia argentina.

NOTAS
1) Véase “Represión: De Las Heras a Río Gallegos, pasando por el Francés” en este número.
2) El mapa electoral finalmente quedó configurado del siguiente modo: la burocracia oficialista va organizada en su Lista Celeste; la Lista Lila nuclea fundamentalmente al PCR (aliado histórico de la burocracia celeste con quien codirige el sindicato), al MST y otros grupos organizados en el MIC; y la tercera lista, la Rosa-Gris-Roja, dirigida por el PO y el MAS.
3) Véase nuestra posición al respecto en “De qué hablan cuando hablan de unidad”, en ER N°17, septiembre de 2006.
4) Por ejemplo Darío Perillo, secretario de organización del SUTEBA y dirigente del PCR y Pedro Muñoz secretario general de la ADOSAC, acusado de traidor por los maestros santacruceños.
5) Un reciente caso ejemplificador es el de la seccional Lomas de Zamora del SUTEBA, donde una alianza entre varias organizaciones (entre ellas el PC, el MST, el PO y otras menores) llevó a la secretaría general al burócrata del PC Pedro Ponce, quien luego de aliarse a la burocracia oficial, llegó incluso a agredir físicamente a militantes del sindicato.