LA FARSA DE LA “REVOLUCIÓN VENEZOLANA”, UN DISCURSO CONTRA EL MARXISMO Y UN “SOLDADO” MILLONARIO

El Revolucionario Nº28 (Septiembre de 2007)

“El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) no tomará las banderas del marxismo-leninismo porque es una tesis dogmática que ya pasó y no está acorde con la realidad de hoy”…. “…tesis como la de la clase obrera como el motor del socialismo y de la revolución están obsoletas”... “El trabajo hoy es otra cosa, es distinto, está la informática y la telemática, y Carlos Marx ni siquiera podía soñar con estas cosas”. (Discurso del coronel Chávez en su programa Aló Presidente Nº287, del 21/07/07).

Parece mentira, pero en la página del programa Aló Presidente, donde están transcriptos todos los discursos del coronel Chávez, éste en el que sincera su antimarxismo y repulsa a la clase obrera no aparece. Qué casualidad... es lo que nos deja la honestidad intelectual de este nuevo “prócer”.
El que dijo que el “eje” era invencible y que el súper gasoducto era un hecho, de la mano su “amigo y hermano” Lula, el “hermano” Tabaré (que se fueron con los yanquis), y el “mosquetero” Duarte Frutos (que dio vía libre a los yanquis para instalar su base y sus marines por tiempo indeterminado), el que abrió su bocaza y dejó entrever que sería designado al Consejo de Seguridad de la ONU; declara ahora también su carácter honestamente burgués al atacar, cual Fukuyama, al marxismo y la clase obrera, metiendo crisis entre algunos de sus aduladores (que dicen ser marxistas).
¿Cómo olvidar que mandó a hacer silencio quince interminables días cuando, el 13 de diciembre de 2004, en Venezuela, secuestraron a Rodrigo Granda (canciller de las FARC-EP)? ¿O que luego mandó a declarar a su vicepresidente, el 3 de febrero de 2005, que “su gobierno y Venezuela, no es santuario de terroristas”?
¿Y cómo olvidar toda esa lamentable pantomima de romper relaciones con el narco-paraco Uribe(1) para terminar abrazados festejando la reelección del presidente colombiano?
¿Cómo es posible que se haga abstracción de este comportamiento llamándolo “comandante”, como si estuviéramos hablando de dirigentes de la talla de nuestro querido Che Guevara?
Es como que nos imaginemos a aquellos que hicieron y dirigieron una verdadera revolución socialista (y no una “revolución bolivariana”) envueltos en los brazos de sus enemigos: a Fidel Castro abrazando a Anastasio Somoza, o al Che Guevara abrazando a Kennedy. Tras la toma del poder en Cuba, los jefes revolucionarios (Fidel Castro, Raúl Castro, Ernesto Che Guevara, Armando Hart Dávalos, Ricardo Amejeiras…) fusilaron y encarcelaron a los que se oponían a la anulación de la propiedad privada y conspiraban contra el avance de Cuba hacia el socialismo.
El Che cita varias veces en sus escritos y memorias “el caso del traidor Huber Matos”, quien encarnaba el programa que hoy defiende el chavismo: el programa burgués de defensa de la propiedad privada que necesariamente es antiobrero y antimarxista. No está de más recordar que a Huber Matos se lo encarceló por veinte años por conspirar contra el socialismo y la dictadura proletaria necesaria para su construcción. Hoy vive en Miami y es un activo militante contrarrevolucionario que reclama “la libertad en Cuba”.
Huber Matos, el primer defensor del llamado a elecciones, tenía el planteo de normalización de las relaciones con EEUU, proponiendo mejores condiciones para el negocio, por supuesto dejando para el imperio la parte del león, y conformando a su clase con el menudeo y los afanos en el estado, que igual los hace millonarios (como hoy lo hacen la burguesía “revolucionaria” chavista, o la kirchnerista, o la adorada clase media boliviana dirigida por Evo Morales).
La falta de seriedad del chavismo argentino y su ídolo queda en evidencia frente a las absurdas justificaciones que esgrimen para explicar por qué la “revolución bolivariana” tiene representantes que viven en Miami y coleccionan autos de lujo (santuario gusano contrarrevolucionario por excelencia).
Menuda crisis se llevan los aduladores ante tamaña demostración de lujo y derroche. En un santiamén nos venimos a enterar que los “nuevos” burgueses nacionales venezolanos, es decir “los revolucionarios bolivarianos” tienen el mismo nivel de riqueza y opulencia (o más) que los locales Amalia Lacroze de Fortabat o Alan Faena. Esos burgueses, que hoy se enriquecen a la sombra del bolivarianismo, no escatimarán recursos para ahogar en sangre cualquier intento de los trabajadores venezolanos para llevar adelante medidas revolucionarias, pues son consientes que esa conquista obrera implica el fin de sus privilegios.
Las febriles invenciones que ha hecho el chavismo local(2) para tapar el sol con la mano son equiparables al papelón que hacen en las urnas.
La defensa que hacen de Chávez las corrientes nacionalistas no es de extrañar, su falsa caracterización de Evita como revolucionaria, los lleva a afirmar que Chávez es un “revolucionario”, le otorgan el grado de “comandante” como si se lo pudiera equiparar al Che, lo llaman “antiimperialista” cuando le garantiza al imperio petróleo y nafta a precios irrisorios (como lo declaró la primera dama argentina al diario español El País), justo cuando el imperio y precisamente el Pentágono sufren su crisis más profunda respecto del abastecimiento del petróleo para su impresionante aparato militar.
Con total desparpajo, los nacionalistas afirman que Chávez es antiimperialista cuando paga por anticipado la deuda externa, que al igual que en nuestro país es ilegítima y fraudulenta (salvo que estos piensen que la deuda de Venezuela con los países imperialistas reviste otro carácter). El bocón de Chávez lo ha dicho, “le pagamos al FMI, aunque a esa deuda los venezolanos ya la hemos pagado varias veces”...(3)
Hace lo que la izquierda kirchnerista con su gobierno: abstraer “lo positivo” a pesar de la miseria, el pago de la deuda, el mantenimiento de las privatizadas, la inflación, etc. El nacionalismo argentino hace lo mismo con Chávez: abstrae sus nueve años en el gobierno con sus cifras de dependencia del imperialismo yanqui, su colaboración entregando a Uribe los compañeros de las FARC y el ELN, la garantía absoluta para con los yanquis abasteciéndolos a precios irrisorios, agarrándose de su discurso (sólo discurso) anti Bush, en el que lo tilda de “satanás”, que “deja olor a azufre” y demás ridiculeces que en el fondo no explican nada. Hasta se parece a la patética Elisa Carrió cuando habla del “autoritarismo” y “hegemonismo” de Kirchner.
¿Y que dirán ahora los declarados “marxistas” argentinos, los devotos de la “revolución bolivariana”?
¿Se bancarán las declaraciones acerca de que el marxismo es caduco o mentirán y se mentirán a sí mismos inventando reinterpretaciones de lo que quiso decir el coronel?
Por ahí lo resuelven como lo resolvieron cuando apoyaron a Lula y ahora hacen como que nunca pasó, o como con Tabaré, y también… mejor no acordarse.
De acuerdo a su conducta respecto de su honestidad intelectual, dudamos que reconozcan la farsa que encarna el llamado “socialismo del siglo XXI”. Más bien acuñan la teoría de la cama que le tendió el imperialismo con el “soldado” de Chávez (como se autodefinió Wilson ante los aduaneros argentinos), un “soldado” millonario que vive en Miami y que colecciona autos de lujo... No es de extrañar, son capaces de cualquier impostura, menos de reconocer su desastroso pronóstico. O mejor dicho, en lenguaje de León Trotsky, reconocer su bancarrota. Mejor aún, citar sus propias palabras: “Cuando los revolucionarios se vuelven indiferentes al nivel de los principios también se envilecen moralmente. ¿Acaso no es indiferencia decir que algo es de una u otra manera? ¿No es lo mismo citar correcta o incorrectamente? Desde que se creó el mundo, nunca hubo tantos mentirosos como nuestros centristas. ¿Por qué? Porque el centrismo es el colmo de la falta de principios.”(4)
Claro que nosotros nos referimos a autroplocamados marxistas y nacionalistas burgueses (antimarxistas) y de ninguna manera a “revolucionarios” a diferencia de León Trotsky que se refiere allí a los derrotados cuadros bolcheviques como Smirnov. De todas formas vale para graficar lo que queremos decir acerca de las imposturas, que no son otra cosa que mentiras.

NOTAS
1) “Paraco” es un término popular usado en Colombia para referirse a los paramilitares.
2) Junto al obsecuente D´Elía, varios sectores repitieron el lamentable verso sobre el “complot de la CIA”: el PC habló de “la mano negra de los servicios de inteligencia yanqui”, Quebracho se sintió traicionado por el kirchnerismo: “al mismo tiempo, lamenta la poca lealtad del gobierno de Kirchner hacia quien reconoce como un gobernante amigo, porque en lugar de defenderlo a capa y espada se presta a la manipulación para difamar a Chávez…”; y muchos otros, como el PCR, directamente cerraron su boca y obviaron el origen venezolano y capitalista de las valijas del escándalo.
3) Sólo el pago de la deuda le ha costado a Chávez más de 30.000 millones de dólares en sus dos mandatos (y un endeudamiento que ronda los 50.000 millones de dólares), a lo que debe sumarse otro tanto que se ha pagado a empresas imperialistas al “comprarles” la parte “nacionalizada” (como la telefónica CANTV o las petroleras del Orinoco): “algunos analistas ubican en cerca de 10 millardos de dólares la cantidad de recursos que ha tenido que canalizar el fisco para costear esta estrategia” (El Universal, Venezuela).
4) León Trotsky, “Sobre el socialismo en un sólo país y la postración ideológica”, noviembre de 1929.