“ARGENTINA ES UNA MUY BUENA OPORTUNIDAD DE NEGOCIOS”

(Hacia un gobierno todavía más empresarial y más proimperialista)
El Revolucionario Nº28 (Septiembre de 2007)

Oficialmente, el 14 de agosto, Cristina Fernández de Kirchner lanzó su candidatura presidencial en el Luna Park junto a su candidato a vice, el radical kirchnerista, Julio Cobos. Desde allí, se refirió a la “concertación federal y plural”, al “cambio”, a la “continuidad”, habló de Perón, Balbín, J. B. Justo, Yrigoyen… Todo, en un ambiente que pretendía ser nacional y popular y que para ello contó, entre otros, con la presencia, además del PJ y la UCR, de los llamados movimientos sociales como Barrios de Pie, la FTV, el MTD Evita, Libres del Sur; de las siempre aduladoras Hebe Pastor de Bonafini por las madres de Plaza de Mayo y Estela Barnes de Carlotto por las abuelas; de la burocracia sindical representada por Hugo Moyano y Julio Piumato; con las adhesiones de Mercedes Sosa y Teresa Parodi y hasta un video de Leonardo Favio.
Pero el verdadero acto de lanzamiento tuvo lugar una semana antes y en otro lado, en la sesión especial del Consejo de las Américas celebrado en el Alvear Palace Hotel, evento organizado por la Cámara Argentina de Comercio y el Americas Society/Council of the Ameritas, que tuvo como telón de fondo las banderas norteamericana y argentina. La asistencia, antinacional y antipopular, integrada por empresarios, banqueros, inversionistas y demás capitalistas autóctonos y estadounidenses, tuvo como burgueses destacados a los representantes de la CAC, de Telecom, de la Cámara de Exportadores, de General Motors, de Inversiones y Representaciones SA, del Banco Macro, del Citibank, de Aeropuertos Argentina 2000, del Grupo Dolphin, de Microsoft, de Fiat, de la Unión Industrial Argentina y de Federal Express, por citar sólo a los más importantes, a los que disfrutaron la cena de gala ofrecida por los anfitriones(1).
Un párrafo aparte merecen algunos aspectos de la naturaleza de este evento. Esta organización reúne a todos los capitalistas yanquis con intereses en América Latina. El Council fue fundado por el multimillonario yanqui David Rockefeller, ejemplo de imperialista si los hay, con el objetivo de “promover el libre comercio y la apertura de mercados a través de las Américas”. Pero aún más ejemplar, como muestra de las excelentes relaciones entre el gobierno de Kirchner y el de EEUU, es el hecho de que las sesiones del Council se reanudaron y se regularizaron, haciéndose anuales, bajo el actual gobierno, bajo el gobierno proimperialista de Kirchner, que no hay vez que visite el país del norte sin pasar por la sede central de la organización empresaria ubicada en New York, más precisamente en Park Avenue y 68.
En este verdadero acto de lanzamiento ante los empresarios de toda calaña, la entrega fue clara y nadie debió esforzarse por leer entre líneas: “…señoras, señores, Argentina es una muy buena oportunidad de negocios, ustedes lo saben” dijo la próxima presidenta.

Empresarial y proimperialista
Diariamente, los actuales funcionarios kirchneristas se sacan chispas para demostrar que el futuro gobierno de la continuidad garantizará, sin objeciones, la absoluta dependencia y sumisión hacia EEUU y los fabulosos negocios que hacen los capitalistas en el país. Todo, lógicamente, a costa de la clase trabajadora.
En primer lugar, fue el ministro de planificación, Julio De Vido, el encargado de anunciar ante el auditorio empresarial la garantía del pago de la deuda externa explicando que “El superávit fiscal llegó con el presidente Kirchner y vino para quedarse”. Superávit que, como explican el propio presupuesto nacional y la ex ministra de economía, Felisa Miceli, se destina, casi en su totalidad, al pago de la deuda(2).
De Vido, también explicó que todo aquel que quiera invertir en Argentina gozará de la necesaria oferta de energía para que no vea afectada su producción ni sus negocios. Para ello desarrolló largamente todos los proyectos para ampliar la generación y transporte energético al tiempo que invitó a hacer nuevos negociados participando de estas obras. Sin perder tiempo ante la oferta gubernamental, Eduardo Eurnekian, ya se encuentra listo para hacer negocios con este rubro, presentándose, junto a inversores chinos y rusos, a licitaciones de nuevas centrales hidroeléctricas.
Por su parte, el presidente del Banco Central, Martín Redrado, fue la voz que llevó previsibilidad en cuanto al precio del dólar, argumentando que no se producirán desórdenes y que se mantendrá el tipo de cambio competitivo del que tanto disfrutan los exportadores e imperialistas que explotan, en baratos pesos, a los trabajadores en Argentina.
Paralelamente, el flamante ministro de economía, Miguel Peirano, en sintonía, por no decir a pedido(3), de la embajada yanqui, anticipó ciertas limitaciones a las importaciones de productos made in China para, en nombre de la protección de la “industria nacional”, aliviarle de esta manera la competencia a los empresarios del norte. También se refirió al superávit del 3,4% (nunca está de más recordar que es el porcentaje exigido por el FMI) proyectado para este año y al también dibujado crecimiento del PBI.
Así, el gabinete kirchnerista demuestra que el gobierno argentino aún puede ser más empresarial y más proimperialista. Los yanquis, obviamente, felices. La organizadora y presidenta del Council of the Americas, Susan Segal, no cabe en sí del entusiasmo, al punto que expresó: “Nunca esperé discursos tan positivos”. Pero no se detiene en tan elogioso comentario, sino que abiertamente, esta representante de las multinacionales norteamericanas, se dispone a hacer campaña por la sucesora presidencial afirmando que “La gobernabilidad de la Argentina, por ahora sólo se garantiza con el triunfo de Cristina”(4).
Durante el lanzamiento oficialista, nunca más vigentes las palabras de Marx y Engels plasmadas en el Manifiesto del Partido Comunista: “El gobierno del estado moderno no es más que una junta que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa”(5).

La concertación plural y el pacto social
“Hasta ahora hemos gobernado en la emergencia, pero ahora vamos a gobernar con las reglas de la normalidad” sentenció el jefe de gabinete, Alberto Fernández, ante el auditorio empresarial.
Es que la profundización de la entrega que se viene, requiere de un clima “normalizado” para el desarrollo de los negocios capitalistas. Esto es, como se encargaron de aclarar todos y cada uno de los funcionarios kirchneristas, seguridad jurídica y óptimas condiciones comerciales.
“Ustedes saben” que “Argentina es una muy buena oportunidad de negocios”, les dijo Cristina a los capitalistas. Y efectivamente así es. Desde 2002, los costos salariales han caído, en promedio, un 20% con respecto al período previo a la devaluación(6). Esto se debe, fundamentalmente a que la productividad y los precios de los productos aumentaron mucho más que los salarios, incrementando enormemente las ganancias empresariales.
Pero la mayor entrega requiere, también, y fundamentalmente, mantener encorsetada, o a raya cuando esto no sea posible, la lucha de la clase trabajadora. Porque no puede haber normalidad para los negocios capitalistas si los trabajadores paralizan la producción como recientemente en Puerto Deseado, o hace un tiempo en Las Heras. No pueden tener su normalidad si las calles se llenan de movilizaciones como en Santa Cruz. Es decir, que una parte necesaria de la normalidad que promete Alberto Fernández, y por extensión Cristina de Kirchner, es el control y el disciplinamiento de la clase trabajadora.
Para ello, la concertación plural y el nuevo pacto social.
Como dice la futura presidenta, “la concertación es peronismo más otros argentinos”. Es el partido único de la burguesía local, más los que no se quieren perder la fiesta de negocios, más los sindicatos (que tampoco se pierden el disfrute de los negociados). El papel de los sindicatos de la burocracia tiene una importancia estelar en el actual gobierno, que se propondrá profundizar en el próximo: encauzar, frenar y reprimir la lucha de los trabajadores.
En esta concertación, cada cual desempeña su rol: los funcionarios/empresarios administran los negocios de sus amos imperiales y sus socios locales, al tiempo que continúan amasando grandes fortunas; los que van por fuera del peronismo buscan mantener sus puestos o escalar en los cargos estatales; los artistas, los hombres de la cultura y los movimientos sociales siguen prendidos a los subsidios del aparato estatal e intentan darle un aire popular a este gobierno; la burocracia sindical, intenta controlar la lucha independiente de la clase trabajadora.
Así las cosas. De la mano de la concertación, Argentina va hacia un gobierno peronista más empresarial y más proimperialista.

NOTAS
1) Algunos de los capitalistas más notorios que participaron son Carlos de la Vega por la Cámara Argentina de Comercio, Julio Werthein del Grupo Telecom, Enrique Mantilla de la Cámara de Exportadores, Felipe Rovera por la General Motors, Eduardo Elsztein por IRSA, Jorge Brito del Banco Macro, Juan Bruchou por el Citibank, Ernesto Gutiérrez Conte y Eduardo Eurnekian de Aeropuertos Argentina 2000, Marcelo Mindlin del Grupo Dolphin, Cristiano Rattazzi de Fiat, Alberto Álvarez Gaiani ex presidente de la UIA, Armando Cavalieri secretario general de los mercantiles y representantes de las empresas Microsoft y FedEx.
2) El presupuesto de la administración nacional 2007, establece que “El total de gastos por rentas de la propiedad alcanza a $13.899,3 millones de los cuales el 99,8% corresponde a intereses de la deuda pública, los que para el ejercicio 2007 representan el 2,0% del Producto Bruto Interno, y un aumento respecto de 2006 del 11,5%”. En declaraciones ante la Asociación Empresaria Argentina, Miceli explicaba, el 30 de mayo de 2007, que “dos puntos del superávit fiscal se destinan al pago de intereses de la deuda pública (…) el otro punto del superávit lo destinamos a bajar la deuda”.
3) El gobierno de EEUU, a raíz de las limitaciones que impuso a las importaciones chinas en su país, está trabajando en unas “Recomendaciones para aumentar la seguridad de importaciones” que presentará en el mes noviembre.
4) Otros comentarios empresariales que merecen al menos una mención son el del titular de Aeropuertos Argentina 2000, Eduardo Eurnekián quien dijo que “Es un momento sensacional para invertir en el país”; el del supermercadista Alfredo Coto quien señaló que “Fue un discurso impecable, pro empresarial, para que sigamos invirtiendo” y el del ex presidente de la UIA, Alberto Álvarez Gaiani quien efusivamente dijo “Muuuuuy bueno el discurso”.
5) Marx y Engels, “Manifiesto del Partido Comunista”, 1848)
6) Según un estudio del Centro de Estudios de la Producción.