ME MATAN SI NO TRABAJO Y SI TRABAJO ME MATAN

El Revolucionario Nº12 (Abril de 2006)


Mientras existe en la tierra una clase que no trabaja para vivir sino que vive del trabajo ajeno y reside en lujosas mansiones, transita en suntuosos autos, vacaciona en lugares paradisíacos etc.; hay miles de millones de trabajadores que mueren a diario en sus lugares de trabajo donde, además de tener un salario que no alcanza ni para comer, no tienen siquiera garantizada la vida mientras realizan sus tareas.

Uno de los tantos ejemplos de esta situación es la muerte de dos trabajadores y cuatro niños inmigrantes bolivianos en plena Capital Federal a causa de un incendio en un taller de costura clandestino. A la luz del terrible escándalo se hicieron publicas las condiciones. infrahumanas a las que están sometidos los trabajadores de estos talleres textiles supuestamente clandestinos. Y decimos que es un supuesto ya que es tan extendido su conocimiento que hasta los vecinos del barrio que conviven con ellos están al tanto, además del gobierno y la policía que pasan semanalmente a retirar la sagrada coima para que estos talleres sigan sobreviviendo y no se echen a perder los negocios de los empresarios textiles.

Esta es una de las pequeñas y medianas empresas en base a las cuales sectores que van desde la burguesía "progresista" y la CTA hasta .organizaciones de la socialdemocracia como el PC pretenden que es posible "recomponer" la situación de los trabajadores y del conjunto del país. Pero las condiciones laborales de las Pymes están determinadas por cuestiones que van mucho mas allá de la simple hijaputez de sus patrones, como es la necesidad de sobrevivir en medio de la voraz competencia del mercado, para lo cual deben acudir a la superexplotación mas descarnada, el trabajo en negro, los salarios miserables, el estiramiento de la jornda laboral; etc. Como bien lo explicaba Santucho en el "Curso de formación política ideológica" del PRT "...una parte de la plusvalía producida por los obreros de las pequeñas empresas va a parar a manos de las grandes empresas que manejan las grandes ramas de la industria y regulan el mercado. Por eso los obreros de las pequeñas suelen ser mas brutalmente explotados: tienen que dar de comer y producir ganancia no solo a sus patrones "negreros" sino también a los grandes pulpos monopolistas que controlan la economía."

Así, en el taller donde se desato el incendio vivían mas de 60 personas en pésimas condiciones: hacinamiento, un solo baño (ya saturado lógicamente), vidrios rotos, cables pelados, suciedad. Pues estas pequeñas fabricas funcionan en casas de familia donde no podrían vivir mas de cinco personas.

Luego del incendio llegó la hora de salir a responder al asunto. A rescatar cuerpos incinerados cayeron la policía, los bomberos y hasta la guardia urbana. Después, los allanamientos del lugar. Como no podía ser de otra manera, ningún sindicato salió en defensa de los trabajadores y solo varios días mas tarde una solicitada intentaba servir como lavado de cara ante el desentendimiento absoluto de los jerarcas sindicales frente a la muerte recurrente de obreros.

Una funcionaria de Telerman, con precisas órdenes de su gobierno de hacerse la distraída, queriendo mostrar la situación como una excepcionalidad, le decía entonces a Clarín: "Lo que vi supera cualquier inspección rutinaria de protección de trabajo; esto ya es un problema de derechos humanos". Y acto seguido decía acongojada no entender por que, a pesar del incendio, los obreros se resistían a desalojar el lugar cuando el gobierno les proponía un subsidio de $400 pesos con tal de poder poner la franja de clausurado al taller y terminar de una buena vez con el escándalo. Con estos $400 se supone que deben alojarse ellos y sus familias en algún hotel (que dicho sea de paso, si encuentran alguno por ese precio no debe tener mejores condiciones de seguridad que las de. un taller clandestino), comer, vestirse y emprender la búsqueda de un nuevo patrón que vuelva a contratar su barata fuerza de trabajo. Como agravante, los patrones aprovechan como un recurso mas para conseguir trabajo a muy bajo precio, la condición de inmigrante "indocumentado" amenazando a los trabajadores incluso con la denuncia para que sean expulsados del país, como forma de atarlos a un trabajo miserable.

Otro relato de la funcionaria "horrorizada" era que había menos camas que el numero de personas que vivían allí, pues el taller aparentemente funcionaría las 24 hs. y harían turnos rotativos (la jornada es de 15 hs. aprox.) para trabajar y dormir en alguna cama desocupada. Pero este sistema, que hasta nombre tiene en el capitalismo ("cama caliente"), viene de larga data y lejos de ser una excepcionalidad, es una forma de vida para aquellos obreros que se encuentran en peores condiciones de explotación.

Tanto el gobierno como los medios de comunicación llevaron las cosas al ridículo al describir el trabajo mas propiamente capitalista como un trabajo "anacrónico" al que pusieron el rótulo de "esclavo". Pero muy lejos del esclavismo están estos mecanismos de explotación que se extienden por el mundo entero y muy particularmente en los países pobres como el nuestro como forma de ensanchar los bolsillos de los capitalistas.

Además de los roñosos $400 con que quieren comprar la dignidad de estos trabajadores, el gobierno ahora impulsa otra de sus cosméticas leyes. Se trata de una ley de regularización para un millón de inmigrantes provenientes de países latinoamericanos que viven en la Argentina. El programa "Patria Grande" como lo llama el gobierno, legaliza a los inmigrantes otorgándoles una "credencial de residencia precaria" con la que "podrán trabajar, estudiar, entrar, salir y permanecer en el país". Así plantea el gobierno que se resolverá el problema de la superexplotación de los trabajadores inmigrantes, como si se tratara de una cuestión de documentos y no de la existencia de un sistema que sume en la pobreza mas profunda a los trabajadores y que establece estas formas de explotación a cambio de trabajo bien barato como un mecanismo mas, que junto a una extendida desocupación, contribuye a bajar la media salarial de nuestra clase. De hecho es el propio gobierno quien, por medio de la entrega de miserables subsidios para el establecimiento de microemprendimientos, Pymes o recuperación de pequeñas fabricas o negocios, impulsa el crecimiento del trabajo precario en nuestro país, generalizándolo notablemente.

Es un descaro absoluto que justamente sea el gobierno quien plantee la "regularización". de estas pequeñas fabricas cuando la base misma de los negocios de la burguesía a la que representa es el sostenimiento de un régimen de trabajo precario en el que la mitad de los trabajadores se encuentran en negro (muchos de ellos empleados "estatales"), y muchos mas con contratos basura que han sido negociados con los sindicatos, manteniendo así las pésimas condiciones de trabajo, los negligentes acuerdos con las ART, etc ..

La muerte de los trabajadores en el taller textil, como la de los trabaja­dores de la mina de Rio Turbio, del shopping de Paraguay, de la mina mexicana, y como la de tantos otros tra­bajadores, no es un problema de docu­mentos o nacionalidad. Es el problema de toda la clase obrera sobre la que avanza la burguesía bajando el salario y precarizando el trabajo para aumen­tar sus ganancias y sostenerse como clase. Y este problema no puede solu­cionarse de otro modo que no sea con la organización de la clase obrera para dar una lucha a fondo por cambiar a este sistema de raíz.