El Revolucionario Nº12 (Abril de 2006)
“Ahora somos socios y esto nos compromete mucho mas, ya no se trata de un contrato para realizar un servicio, es una alianza estratégica". Así le hablaba Chávez a las petroleras imperialistas, el 31 de marzo, al crear empresas "mixtas" en las que PEDEVESA tendrá el 60% de la participación y el otro 40% corresponderá a los burgueses imperialistas (salvo que alguien crea que hay Pymes petroleras).
Esta frase explica el carácter burgués del gobierno de Chávez. Anticipa por que las gigantescas reservas de petróleo con las que cuenta Venezuela y que llevaron a Chávez a declarar en
Si bien Chávez es un actor de la nueva estafa histórica de la que forman parte Kirchner, Lula, Tabaré y el desfachatado de Evo Morales, ,el venezolano acuñó una nueva categoría: el "socialismo del siglo XXI". Como bien lo definiera el nuevo Abelardo Ramos, Humberto Tumini, el "socialismo del siglo XXI" no es otra cosa que la búsqueda de un capitalismo un poco más benevolente, en la que se desarrolle "una nueva burguesía nacional". Así, cuando el chavismo ubica a este socialismo en "el siglo XXI" lo hace para dejar en claro que para ellos (y para toda la burguesía) ya no se puede hacer el socialismo como en Cuba, por lo que es preciso emprender en su lugar una reestructuración capitalista dependiente hasta la médula del imperialismo.
Chávez no miente cuando dice que Ilevará adelante su "socialismo del siglo XXI". Pero esta reestructuración capitalista que no plantea ni por asomo la nacionalización y la expropiación que llevó adelante, por citar el ejemplo mas cercano, la dirección revolucionaria cubana, intenta ser libremente interpretada por muchos seguidores del chavismo. Incluso compañeros que se reivindican marxistas revolucionarios hacen una lectura superficial del fenómeno, abstrayendo sus aspectos "progresistas" pero sin realizar un análisis de conjunto. Para nosotros, sin embargo, la interpretación mas clara la hacen los vergonzantes Patria Libre en boca de su dirigente Tumini.
No es la primera vez que fracciones de la burguesía se adelantan, crean "nuevos movimientos históricos" y se dan un. barniz socialista o antiimperialista para confundir: a la clase obrera y dirigirla. Hasta el mismo Perón mandó a componer su marcha usando la frase "combatiendo al capital". Y no en vano el Comandante Santucho caracterizó al peronismo sin ambigüedad, como un movimiento burgués (y el surgimiento de lideres como Menem y Kirchner no hace mas que reivindicar esas ideas) y se resistió hasta lo último a apoyarlo, aceptando incluso quedar en absoluta minoría por algún tiempo como sucedió en momentos de la elección de Cámpora, cuando el partido planteó que "el
PRT no dejará de combatir" a la burguesía y sus fuerzas represivas.
La defensa de los principios revolucionarios por parte de los marxistas significa, de hecho y en muchas oportunidades, sostener las ideas en absoluta soledad, mientras el torrente de la burguesía arrastra tras de si a un enorme movimiento que no tiene otra finalidad que el engaño. "No importa que nos veamos obligados a quedamos en minoría... -decía Lenin en 19l7a sólo 6 meses de dirigir la revolución de octubre que derribó a la burguesía rusa-. El quedarse en minoría no debe causar ningún temor. .. Ejercemos la critica para librar a las masas del engaño ... Éstas acabarán por convencerse de que nuestra orientación es acertada. Todos los oprimidos se acercaran a nosotros ... No tienen otra salida" (1).
Evidentemente, quienes reivindican la independencia de la clase obrera y se pronuncian por la construcción del partido, no hacen mas que sembrar confusión cuando al mismo tiempo brindan su apoyo (más o menos "critico") a un burgués como Chávez. Confusión y también daño, pues lejos de promover la actuación independiente de la clase y la construcción de su propio partido, siembran la idea de que es necesario esperar la llegada de un caudillo (un. Milico) como Chávez para que nos salve, promoviendo la desmovilización.
De hecho los marxistas revolucionarios siempre han bregado por la más absoluta independencia de clase aún en los momentos mas difíciles, negándose a dar su' apoyo político a una clase contrarrevolucionaria como la burguesía. Si bien hay acontecimientos (como una invasión o un golpe de estado) en donde los revolucionarios combatimos contra un mismo enemigo junto a sectores de la burguesía, ni siquiera la amenaza de estos golpes reaccionarios (que hoy laten en Venezuela) puede dar pie a que defendamos el plan burgués para la perpetuación capitalista que impulsa el chavismo.
La política bolchevique ha dado claras lecciones en este sentido. Cuando a mediados de 1917 el gobierno burgués de Kerenski apoyado por la gran mayoría de los partidos socialistas y burgueses radicales, estaba bajo la amenaza de un golpe reaccionario dirigido por el jefe militar Kornilov, Lenin sostuvo firme su postura de enfrentamiento al gobierno burgués atacando las posiciones conciliadoras que se llegaron a escuchar en su mismo partido, sin perjuicio de participar en la resistencia frente la intentona golpista. "Ni aun ahora debemos apoyar al gobierno de Kerenski -decía entonces Lenin en una carta al comité central del partido-. Sería una traición a los principios. Se nos pregunta: ¿es que no debemos luchar contra Kornilov? Naturalmente que si. Pero no es lo mismo: hay un limite, limite que ahora traspasan algunos bolcheviques, y con lo que caen en la política de conciliación arrastrados por el torrente de los acontecimientos". "Combatiremos, combatimos contra Komilov, pero no apoyamos a Kerenski, sino que denunciamos, su debilidad. Hay una diferencia... Es menester luchar implacablemente contra las frases... relativas al apoyo al gobierno provisional, etc., etc., precisamente porque se trata de simples frases (2)".
Simpatizar, adular un movimiento burgués como el de Chávez y al mismo tiempo plantear la independencia de clase y la construcción de su partido es incompatible: la idea de un "movimiento popular (burgués)"'es enemiga de los principios del marxismo revolucionario. Por eso los revolucionarios debemos denunciar al chavismo como lo que es y emprender la tarea de desarrollar nuestras propias fuerzas con absoluta independencia. Sólo así podremos derrotar definitivamente a la burguesía e instaurar el único gobierno que defiende los intereses de los trabajadores y el pueblo, un gobierno obrero y popular.