TRES AÑOS DE PERONISMO

El Revolucionario Nº13 (Mayo de 2006)


Tres años de la continuación del saqueo y la represión al pueblo. Tres años de continuidad de la entrega nacional.

“…el peronismo fue, en todo y por todo, el gobierno del `como si´. Un gobierno conservador que aparecía como si fuera revolucionario; una política de estancamiento que hacía como si fuera a industrializar el país; una política de esencial sumisión al capital extranjero que se presentaba como si fuera a independizar la nación; y así hasta el infinito.”

“Hegel decía en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal se producen, como si dijeramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y otra vez como farsa.” (Carlos Marx; “El XVIII brumario de Luis Bonaparte”)

Aunque en distintos momentos históricos y con distintos protagonistas, estas dos citas tienen un origen común e idéntico al de la nota que aquí presentamos: se refieren a gobiernos burgueses.

Como expusieramos en el número anterior de nuestra prensa (en nota “La burocracia sindical-peronista y el gobierno peronista) el gobierno de Kirchner, que personifica hoy la farsa de lo que ayer fuera la tragedia del General Perón, es el gobierno del `como si´.

Mediante esa falacia es como Kirchner ha logrado hoy instalar entre los trabajadores y el pueblo que “éste no es ningún fenómeno pero, mal que mal, se puede ir tirando”. Esto ha logrado el gobierno, basándose fundamentalmente en la comparación con sus antecesores justamente odiados por el pueblo como Menem y De la Rúa. Pero no sólo con discursos se puede sostener semejante farsa, ya que el actual presidente es, a sus fines, mejor que los mencionados y más.

Kirchner ha cumplido sistemáticamente con cada exigencia del FMI en tiempo y forma y hasta por adelantado; ha sostenido la devaluación que licuó el salario para garantizar las ganancias de la burguesía; sostiene una inflación que tomando en cuenta el consumo de los sectores populares asciende a un 40% mensual; es el que más presos políticos y procesados ha tenido desde el `83.

Todo lo expuesto ha sido, no sólo sistemáticamente oculto, sino además propagandizado como acciones en función del bendito “desarrollo nacional”, como si esto representara un avance para el conjunto del pueblo en niveles de vida. Es decir como si fuera cierta la vieja consigna peronista de que “si le va bien al patrón, le va bien al obrero”

Digamos entonces que lo que marca la diferencia central entre este peronista y su antecesor Menem, es el haber sabido encolumnar tras su figura no sólo a la burguesía nacional (UIA, CGE, FEDECAMARAS, etc.), y la plana mayor de la burocracia sindical de la CGT, sino a la de la CTA, la casi totalidad de los organismos de DDHH, con la Asoc. Madres de Plaza de Mayo a la cabeza, y la pequeño-burguesía.

De más está aclarar que no hay convencimiento ideológico alguno sino que este séquito se sostiene con prebendas. Para muestra basta un botón: el hoy reconvertido de menemista a ultranza a kirchnerista incondicional Armando Cavallieri.

Si hay algo que Kirchner ha sabido corregir respecto a sus antecesores es su relación con la pequeño-burguesía en beneficio de la cual ha hecho concesiones “progresistas” (nombramientos en la Corte, anulación de las leyes de impunidad, etc.) que le costaron rispideces con los sectores más reaccionarios y conservadores cuyos intereses, sin embargo, no se han visto afectados.

Bien ha sabido valerse de medidas efectistas políticamente correctas para la clase media, pues tranquilizan su conciencia lavando culpas en función del humanismo que exhiben como bandera.

Es una clara evidencia de todo lo expuesto la solicitada publicada en diarios nacionales poco antes de la jornada del 25, que con la firma de las principales cámaras empresariales (los mismos que 30 años antes publicaban otra solicitada apoyando el golpe militar) y la CGT convoca a construir “los consensos básicos imprescindibles para consolidar un desarrollo económico equilibrado en un marco de paz y justicia social”

Digamos, garantizar una tasa de ganancia del orden del 33,7% anual (como el mismísimo Kirchner denunciara) para los grandes patrones y para ello ejercer un férreo control de los trabajadores teniendo bien alineada a la burocracia sindical. Estos últimos, quienes contribuyeron a llenar la plaza del 25, son los mismos que ejercieron la represión en Chaco, Neuquén, Mendoza, Santa Fe, y la última en la UBA.

Como representante de la fracción de burgueses más “inteligentes”, en lugar de profundizar algunas contradicciones como lo hacían Menem, De La Rua o Duhalde, ninguneando a algunos y ostentando escandalosamente su riqueza, Kirchner emplea la línea del bonapartismo.