LAS RETENCIONES YA ESTÁN DISTRIBUIDAS

Que las retenciones son para distribuir la riqueza es el argumento del gobierno. Sin embargo, los millones de dólares recaudados por este concepto tienen un fin bien preciso y fuera de toda discusión.
El Revolucionario Nº37 (Julio de 2008)

A comienzos de mes, la cotización de la soja llegaba a su punto más alto, por encima de los 600 dólares. Con el decreto que hace más de 100 días impulsó el gobierno, esto significó una diferencia de más de 2.000 millones de dólares en concepto de retenciones que se disputan el gobierno kirchnerista y las corporaciones agrícolas. Son cifras momentáneas que podrían seguir creciendo, acorde a las alzas en la cotización de la soja y otros productos de segundo orden, como el maíz o el trigo.
Como se ve, el empresariado agrícola está consiguiendo ganancias millonarias, que no quieren compartir con la camarilla del PJ que controla el estado.
El problema es que el kirchnerismo gobernante tiene planes para esos fondos. Porque, si bien las retenciones al agro no son la única fuente de ingresos para la recaudación fiscal (y de hecho ésta recae en gran medida sobre los sectores populares por el cobro del IVA y el ajuste al gasto social), sí son una contribución importante para el engorde de una caja que los jefes del PJ ya tienen comprometida. Su primer objetivo es el cumplimiento de los compromisos con el gran capital transnacional por medio del pago, permanente y compulsivo, de la deuda externa a los organismos de crédito. “Sin retenciones, ¿cómo vamos a pagar las obligaciones externas?”, se preguntaba Néstor Kirchner para explicar el verdadero destino de dichos fondos. También, la contribución a sus enormes negociados, al hacer que el estado cubra parte de los gastos por medio de subsidios o inversiones que se ahorran las grandes compañías privadas (se hará con el escandaloso tren bala y ya sucedió con otras compañías, como Skanska). A eso hay que agregar el resto que queda en manos de los funcionarios/empresarios kirchneristas, quienes aprovechan a gran velocidad su paso por el estado para hacerse millonarios y consolidarse como miembros de la clase patronal, con el supermillonario matrimonio presidencial a la cabeza y De Vido, Jaime y el extravagante Albistur siguiendo sus pasos, entre otros funcionarios.
Como ya es sabido, junto al discurso “redistribuidor” de la presidenta Fernández, la situación social no ha hecho más que agravarse con el aumento de la pobreza (que hasta la iglesia estima superior al 30% de la población), el sostenido aumento de precios en los bienes de primera necesidad, el aumento exorbitante de los alquileres, la carencia de vivienda, salud y educación dignas, la falta de trabajo estable y en blanco… y habrá que ir agregando el prometido aumento de tarifas de gas y electricidad.
Sin embargo, para seguir anotando “gestos” vacíos en su legajo, Cristina Fernández ha creado, “por decreto”, un “Fondo de Redistribución Social” destinado a la construcción de hospitales, viviendas populares y caminos rurales, al que se le asignaron 800 millones de dólares de las retenciones por encima del 35%(1). No sorprende, entonces, que los fondos no hayan aparecido, y, según ya anticiparon algunos funcionarios, “los legisladores están discutiendo el destino de fondos que no existen y que posiblemente no existan o sean muy inferiores a los u$s800 millones estimados para este año” (2). De hecho, el congreso aprobó que una parte sea reintegrada a los empresarios del campo.
Ni las barriadas, ni los hospitales, ni nada que realmente necesite nuestro pueblo está en la agenda peronista. Ellos están ocupados disputándose quién hace los mejores negocios. Hoy los empresarios del campo y los del estado sólo buscan sacar tajada de esos más de u$s2.000 millones en juego.


NOTAS:
1) Ver “La lógica que sigue el gobierno” en esta edición.
2) Clarín, 30/06/08.