LA BUROCRACIA SINDICAL PERONISTA Y EL GOBIERNO PERONISTA

El Revolucionario Nº12 (Abril de 2006)

“Existe una característica común en el desarrollo, o más concretamente en la degeneración, de las modernas organizaciones sindicales en todo el mundo; a saber, su relación estrecha y su crecimiento junto al poder estatal” (L. Trotsky, “Los sindicatos en la época del imperialismo”. 1940)

Las huellas del peronismo

“ ... el peronismo fue en todo y por todo el gobierno del 'como si'. Un gobierno conservador que aparecía como si fuera revo­lucionario; una política de estancamiento que hacia como si fuera a industrializar el país; una política de esencial sumisión al capital extranjero que se pre­sentaba como si fuera a indepen­dizar a la Nación; y así hasta el infinito.

En la clase obrera el 'como si' peronista deja huellas profundas; El Estado peronista dio a luz a una poderosa institución sindical que parecía como si fuera un producto surgido del seno de la clase obrera; pero en realidad le había sido dada desde arriba, desde las cúspides del Estado, y desde allí era manejada”. "(Milcíades Peña, "El legado del bonapartismo: conservadurismo y quietismo en la clase obrera argentina". 19ó4).

Si reproducimos esta caracterización de Milciades Peña, es porque mantiene, en sus ideas centrales, una vigencia absoluta. Salvando las diferencias coyunturales (léase la fraseología revolucionaria de Juan Perón) idénticos términos se podrían utilizar para referimos al gobierno peronista de Néstor Kirchner y su burocracia sindical.

Ninguna duda tuvimos a la hora de afirmar que el gobierno de Kirchner es netamente burgués y pro-imperialista, aunque intente aparecer como progresista; ninguna duda, para sostener que, lejos de llevar adelante una política económica de creci­miento industrial y sustitución de importaciones, como gusta decir, afianza el atraso, la dependencia y el papel de exportador agro-industrial del país; y que, a pesar de su discurso antifondomonetarista, es el "primer gran pagador de deuda".

Pero no es motivo de este articulo volver a caracterizar al gobierno. Si lo es, referirnos a la política sindical del kirchnerismo, instrumentada a través de sus burócratas de la CGT y la CTA. O al decir de Peña, a “las huellas profundas que dejo el peronismo". Por estos días, y preparando la reelección, Kirchner, a través de los duhaldistas de la primera hora como Diaz Bancalari, está organizando el rejunte de toda la banda kirchnerista para la plaza oficialista del 25. Andres Rodriguez, de UPCN, declaro que "Efectivamente, Kirchner nos pidió apoyo para el acto del 25 y nos dijo que quería que fuera a la vieja usanza del peronismo, como una verdadera fiesta popular". Y tres de los exponentes máximos de la CGT así reafirman su apoyo al gobierno: Barrionuevo garantizo poner toda su estructura para la reelección de Kirchner, Moyano no duda en decir que "Kirchner “debería ser reelecto en el 2007" y West Ocampo grita "Hoy lo voto a Kirchner sin dudar. Pero sin dudar".

La burguesía en general, y el peronismo en particular, conocen muy bien la necesidad de mantener un férreo control sobre los sindicatos. Particularmente sobre la CGT, dado que nuclea a los sectores de la clase obrera fundamentales para los resortes de la raquítica economía argentina (camioneros, ferroviarios, portuarios, petroleros, metalúrgicos, construcción, mineros... ).

El kirchnerismo tuvo que jugar para darle un lavado de cara a la desprestigiada conducción de la CGT, y no dudo en cambiar al empresario Rodolfo Daer, por el camionero, y no menos empresario, Hugo Moyano. Ya en las primeras reuniones del consejo del salario decidieron res­tringir la participación de los lla­mados "gordos". El moyanismo, simplemente, es mas eficaz. Ha mostrado poder conducir el sin­dicato controlando y disciplinan­do a los trabajadores. Sabe pin­tarse de combativo, confrontan­do hasta con la policía cuando debe hacerlo (el caso de Coto es quizás el mas emblemático), haciendo piquetes en las plantas de bebidas gaseosas, arrojando residuos en las puertas del gobierno de la Ciudad de Bs. As., negociando en las paritarias en medio de una medida de fuerza o mandando a parar por conflictos estrictamente corporativistas. Y, además, mantiene una firme adhesión al gobierno. No es alea­torio que Kirchner, de las prime­ras fotos junto a Lula y De Gena­ro, ahora prefiera posar junto al secretario general de la CGT.

No menos adictos son los históricos gordos, ahora en mino­ría dentro de la CGT. Estamos hablando de los dirigentes de Comercio, de Sanidad, de Luz y Fuerza, de la Unión Ferroviaria, de La Fraternidad, de Smata, de telefónicos y del sindicato de Ali­mentación que, a pesar de la pre­ferencia presidencial por el sec­tor moyanista, ya han reafirmado todo su apoyo a Kirchner para su reelección. Tampoco son oposi­ción los burócratas de la CTA. Es mas, como es sabido, bajo la con­signa "ni .oficialistas, ni oposito­res", son parte del gobierno kir­chnerista a pesar de que pataleen por la personería gremial y por­que su presidente otorgó un aumento para la cegetista UPCN y no para ATE. Entonces, el hecho de que el gobierno realce la figura de Moyano e intente pre­sentarlo como líder de las masas trabajadoras, no responde solo a "simpatías políticas", sino mas bien a la necesidad de volver a tener una burocracia fuerte, que inmovilice a los trabajadores otorgando pequeñas concesiones y capaz de mantener a raya al movimiento obrero, fundamen­talmente después de los episo­dios de Las Heras que culmina­ron con el linchamiento de un suboficial y de las reiterada luchas antiburocráticas que se han emprendido, como en el caso del Subte.

Podríamos decir que el moyanismo es el mejor espécimen para el "como si" peronista.

Una vez concluida la pari­taria entre Hugo Moyano, y el titular de la cámara empresarial del sector de autotransportes, Luis Morales, en una conferen­cia de prensa compartida entre el ministro de trabajo, Carlos Toma­da, el secretario de transporte, Ricardo Jaime, Moyano y Mora­les, el ministro declaró: "Quiero destacar en nombre del Gobier­no y del Presidente la responsa­bilidad exhibida por la dirigencia empresaria y la sindical, que han hecho gala en este acuerdo de una apuesta a la paz social como base del crecimiento".

En sintonia con 'esta "res­ponsabilidad" y esta "apuesta a la paz social" ,de los dirigentes sindicales y del empresariado, Se desarrollaron otras tantas nego­ciaciones. Al termino de cada una, desde la casa rosada, voce­ros del gobierno, burócratas sin­dicales y empresarios repitieron la misma idea de mil formas distintas: "El Presidente reivindicó la responsabilidad y racionali­dad de los actores sociales en la negociación" destacando el "es­fuerzo de ambas partes para acordar una cifra que no afecte las expectativas inflacionarias" o el hecho de "mejorar el ingreso de los trabajadores en un marco que permita una inflación tole­rable y manejable", reafirmando que "Es una muestra de clara res­ponsabilidad, de apuestas al proyec­to de desarrollo económico " (Toma­da); "Para alcanzar el acuerdo se privilegió el dialogo y el consenso con equidad y justicia social" (Cavalieri, secretario general de la Federación de Empleados de Comercio); "Hemos negociado con la mayor pru­dencia y por eso los aumentos son escalonados [...]. Además, econo­mistas de todos los sectores han dicho públicamente que el estado actual del desarrollo de la economía tolera, admite, hace posible, que aumentos de entre el 15 y el 19% sean digeribles por el sistema económico y de esa manera no tengan repercusión directa o consecuencias sobre los precios" (De la Vega, titu­lar de la Cámara Argentina de Comercio).

"Casualmente”, dentro de estos márgenes "tolerables", "admisibles" y "posibles", según las palabras de los economistas burgueses, se cerra­ron las mas importantes paritarias. Así, los camioneros de Moyano, la UOCRA de Martinez, y la FEC de Cavalieri arreglaron por un 19%; los ' encargados de edificios, sindicaliza­dos en SUTERH de Santa Maria, por un 18,5%; La Asociacion Bancaria de Zanola, por un 18%; los ferrovia­rios de La Fraternidad de Maturano, por un 17%; la FTIA de Daer esta dis­puesta a negociar por el mismo por­centaje, Kirchner firmó un decreto otorgando un 19% para la UPCN de Rodriguez y el consejo de la magistratura resolverá otro tanto para los judiciales de Piumato. Tambien por disposicion del gobierno y los burócratas, todos los acuerdos son escalo­nados y se manejan dentro del 15% y 20% que el gobierno considera aceptable. '

Con una inflación promedio de 12 o 13 % anual, que en los productos consumidos casi únicamente por la clase obrera (alimentación, indumentaria, alqui­leres) sobrepasa mensualmente esas cifras, estas negociaciones constituyen lisa y llana­mente una legitimación de la baja del salario real. Sin embargo, independientemente de que los aumentos nominales ya han sido car­comidos por la inflación y en el mejor de los casos son migajas (así lo denuncian hasta los gordos de la CGT), oxigenan a la buro­cracia y al gobierno.

Negociados

Pero no solo de aumentos salariales vive la burocracia. Ya en 1940, refiriéndose a la burocracia, Trotsky denunciaba "su relación estrecha y su crecimiento junto al poder estatal".

Estos personeros de los capitalistas (cuando no, capitalistas ellos mismos) están completamente incorporados a la democra­cia y al estado burgués. Además, claro, al gobierno de Kirchner. La lista de diputados, funcionarios, empresarios y hasta dirigentes del PJ es abundante: Barrionuevo, Lozano, Pedraza, D' Elia, Santa Maria, Recalde....

Además, la burocracia sindical, como parte del estado burgués, no sólo negocia, sino también es parte de los negociados con los empresarios y los funcionarios guberna­mentales. En cada "paritaria", la negocia­ción ha sido mas admirable para los buró­cratas que para el sector de trabajadores que dicen representar. Con dos ejemplos es suficiente: Zanola, incorporó una cláusula por la cual hace compulsivo el descuento del 1% de los salarios de los trabajadores no afi­liados al sindicato, bajo el eufemismo de aporte "solidario" que representa unos $16 millones por año para La Bancaria. A Moya­no le concedieron un lugar en el directorio del Belgrano Cargas, que ahora comparte con Macri, un inversor chino, el gobierno y el embargado Pedraza, manejando $200 millones en los próximos seis meses. Es que Kirchner decidió que es mas importante tener connivencia con el dirigente camione­ro que, por ejemplo, con algunos goberna­dores provinciales que reclamaban ocupar el lugar que ahora tiene el sindicalista. La Secretaria de Transporte dispuso la afilia­ción obligatoria al sindicato de camioneros de los trabajadores de aquellas empresas que pretendan recibir un subsidio al gasoil por $6 millones. Esto, sin contar que el abo­gado de los camioneros, Juan Rinaldi, es par­te de la Administración de Programas Espe­ciales, desde donde se manejan 400 millo­nes de pesos de las obras sociales sindicales.

Es que el gobierno de Kirchner tiene una especial preocupación en mantener perfectamente aceitada la maquinaria estatal, ­con sus fuerzas represivas, su democracia republicana, sus medios de comunicación, su iglesia, su educación y SU burocracia sin­dical. Y para esto, es fundamental sostener una burocracia fuerte para mantener controlado al movimiento obrero y disciplinar a los luchadores antiburocráticos mediante persecución o directa represión, como recientemente ocurrió en Neuquen, donde la patota de la UOCRA reprimió a los docentes.

Haber logrado realzar la figura de gentes como Moyano, no ha sido una tarea menor, pero es vital para el gobierno. Tan, o mas vital, es, para los trabajado­res, poner los sindicatos al servicio de nues­tra clase. Sabemos que con una sólida orga­nización antiburocrática, que cuente con inserción y apoyo en importantes sectores de nuestra clase y este dispuesta a dar una pelea larga y a fondo contra estos agentes de la burguesía, recuperaremos la dirección sindical del movimiento obrero. Sin subes­timar la fortaleza de la burocracia, debemos hacer carne el derecho y el deber de dar por tierra con la burocracia sindical peronista.