EL PARTIDO DE LA BURGUESÍA

El Revolucionario Nº17 (Septiembre de 2006)

En nuestra edición de julio de 2006 decíamos del peronismo “Ayer con Inglaterra, hoy con EEUU (…) fue, es y será, burgués y cipayo”. El peronismo no es simplemente un partido burgués cualquiera en la Argentina. Es , y con mayúsculas, EL PARTIDO DE LA BURGUESÍA , el que la que sirve mejor que ningún otro. Una de las características que lo califican como tal es su histórica capacidad para contener en su seno fracciones aparentemente contradictorias, pero no antagónicas, que, lejos de modificar su carácter burgués, lo profundizan, haciéndolo aún más eficiente como la expresión política preferida de la clase dominante.

El peronismo hoy ha reencarnado en el “Frente para la Victoria ”, versión siglo XXI del FREJULI de los ’70 o del FREJUPO de los ’90. Como entonces, alberga toda una variedad de especimenes políticos que, con discursos que suenan contrapuestos, cierran filas en torno de Kirchner. Del mismo modo se aglutinaban ayer, junto a Perón, John Wiliam Cooke y Jorge Antonio; Rodolfo Walsh y López Rega; Ongaro y Vandor, la Guardia de Hierro con la Tendencia , la Triple A con Montoneros, en fin, la derecha más recalcitrante y la izquierda, ambas peronistas.

Los ríos de tinta que se han escrito para tratar de explicar la naturaleza del “movimiento”, por oposición a “partido”, que justificaría el espectro siempre multicolor del peronismo, se sintetizan en una frase del propio Perón, que cerca ya de su muerte aleccionaba así a sus seguidores: Nosotros no somos un partido político sino un gran Movimiento Nacional y, como tal, hay en él hombres de distinta extracción. Pero a renglón seguido, aclaraba el general Perón que “indudablemente, a todos los que se dicen peronistas y desvarían ideológica o doctrinariamente, deberemos recomendarles que lean "La comunidad organizada", "La doctrina peronista", y "Conducción Política". Pienso, compañeros, que dentro del peronismo, cualquiera debe pensar y sentir como se le dé la gana, siempre que no saque los pies del plato. En todo Movimiento como el nuestro, hay una ideología que es permanente y una tradición que también debe ser permanente. Fuera de lo que esa tradición y esa ideología imponen como permanente, no puede haber más que herejes para el Movimiento. (1)” (el destacado es nuestro).

Tenemos entonces que el peronismo, tal como lo concebía Perón mismo y como lo legó a sus continuadores, tiene una tradición y una ideología permanente. Tradición cipaya e ideología burguesa. Y es en virtud de esa tradición e ideología que todos pueden “pensar y sentir como se les dé la gana, siempre que no saquen los pies del plato”, que quiere decir, siempre que no cuestionen la conducción, convirtiéndose en herejes.

Al enemigo, ni justicia

Es cierto que quedan algunos peronistas fuera del Frente para la Victoria , amagando generar alternativas electorales para el 2007, como el fugaz ex presidente misionero Ramón Puerta, pero resultan tan intrascendentes para los pingüinos como lo fue en su momento la candidatura “independiente” de Herminio Iglesias para Menem. Otra cosa era el Grupo El General, promotor de la candidatura de Lavagna, y gestado por Juan José Alvarez, un hombre que en los últimos quince años nunca sufrió el flagelo de la desocupación: fue dos veces intendente de Hurlingham con Menem; secretario de relaciones con la comunidad y ministro de seguridad de Ruckauf; nuevamente ministro de seguridad de Solá; ocupó el mismo cargo a nivel nacional en la presidencia de Rodríguez Saa y continuó en el cargo con Duhalde, que lo promovió luego a ministro de Justicia sin dejar la cartera de seguridad. Su último cargo ejecutivo fue la secretaría, siempre de seguridad, en la intendencia de Ibarra, llevado de la mano por Aníbal Fernández y Kirchner mismo para intentar contener el escándalo Cromagnon.

El actual diputado nacional, hombre de gran capacidad conspirativa, fue el ideólogo de operaciones políticas de envergadura, como lo demostró en el marco de los hechos del 20 y 29 de diciembre de 2001, y el 26 de junio de 2002, y siempre se caracterizó por sus excelentes relaciones con las fuerzas de seguridad, especialmente la policía y los servicios de inteligencia. Desde los tiempos de su intendencia en el oeste data su amistad y comunidad de negocios inmobiliarios con el comisario Alberto Sobrado, al que luego nombraría jefe de la bonaerense, y que terminara procesado por no poder explicar el origen del millón de dólares que apareció en sus cajas de seguridad.

Pero poca vida le queda a su proyecto peronista sin Kirchner. El gobierno del patagónico aplicó a fondo, para desarticular el grupo El General, aquello que acuñó Perón: “Al enemigo, ni justicia”. Ratificando que nada es más brutal que la burguesía cuando uno de los suyos ya no le resulta útil, pusieron a disposición de una anodina periodista de Página/12 el legajo de uno de los primeros trabajos de “Juanjo”, allá por 1981, cuando entró a trabajar como “service” en la SIDE recomendado calurosamente por el General Albano Harguindeguy, compañero de promoción del Colegio Militar de su suegro Mercado. Ahora sabemos, gracias al Boletín Oficial, dónde aprendió Alvarez a conspirar y operar, y de dónde vienen los vínculos que usó para armar la masacre del Puente Pueyrredón.

Lo que también quedó claro es que Felipe Solá y Aníbal Fernández no tienen futuro como buenos actores, pues a pesar del esfuerzo para poner cara de circunstancias mientras decían “me quedé petrificado” o “me cayó como un balde de agua fría”, nadie seriamente puede creer que se enteraron leyendo el diario que su dos veces intendente, cinco veces ministro y actual diputado trabajó en la calle 25 de Mayo. Más bien al contrario, es evidente que ese fue uno de los datos positivos de su curriculum a la repetida hora de llamarlo para cubrir puestos claves en medio de imponentes crisis. Mientras señalan horrorizados lo mismo de Alvarez que antes les vino bien, no les molesta la presencia, por ejemplo, de Ricardo Jaime en el gobierno, con iguales o peores antecedentes. El niño mimado del presupuesto nacional, repudiado y apaleado por los trabajadores de LAFSA a pesar que los medios oficiales intentaron ocultarlo, fue funcionario de la dictadura militar en Córdoba, en la Dirección de Catastro, bajo las órdenes de Luciano Benjamín Menéndez, ni más ni menos. Pero a lo sumo le cuestionan que no respete la “austeridad patagónica” de los inicios kirchneristas al exhibirse con anillos, pulseras y un Rolex de oro que suman unos 15.000 dólares sólo en sus muñecas (ver recuadro, “El fin de la austeridad”).

Pingüinos, piqueteros, madres, hijos, abuelas y radicales

El primer gabinete ministerial de Kirchner y su grupo de operadores de confianza estuvo formado con los que, desde el duhaldismo, fueron los gestores de su candidatura contra Menem, y con su riñón patagónico, como Aníbal y Alberto Fernández, Carlos Kunkel, Oscar Parrilli, Sergio Acevedo, Julio De Vido, Carlos Tomada, y, por supuesto, la Señora Cristina y la Hermana Alicia.

En segundo lugar, están incorporados plenamente, con funcionarios y espacios de poder propios, los grupos que responden a Luis D’Elia (FTV) y a Emilio Pérsico, que supo ser hombre clave de Quebracho para luego reciclarse en el peronismo con su MTD Evita, amigo del ex menemista Roberto Cirilo Perdía, y que colocó en la estructura de gobierno a varios de sus hombres de confianza, como Edgardo Depetris. También pertenecen al movimiento Evita varios funcionarios provinciales, como el subsecretario de Salud provincial, el director de Juventud y el secretario de DDHH, Edgardo Binstock.

Un tercer grupo, incorporado al Frente Para la Victoria después de las elecciones de 2003, es el que conformó la agrupación LIBRES DEL SUR, movimiento dentro del movimiento liderado por Humberto Tumini (Patria Libre), Jorge Ceballos (Barrios de Pie), Jorge Pereyra (Partido Comunista Congreso Extraordinario), Jorge "Quito" Aragon (Agrupación Martin Fierro), Cecilia Merchan (Red de Mujeres Solidarias), Nahuel Beibe (Frente Barrial 19 de diciembre) y Marcelo "Nono" Fondizi (Agrupación Envar el Kadri), de acuerdo a su propia enumeración en su sitio web.

Tanto unos como otros forman parte del armado político de la Hermana Alicia , encargada de reemplazar con sus “margaritos”, como los bautizó la prensa oficial, a los desgastados punteros municipales del Gran Buenos Aires. Para ello se apoya en el fabuloso manejo de fondos y recursos del ministerio de acción social al que regresó sonriente después de ganar la senaduría por Santa Cruz en las últimas elecciones, dispuesta a reeditar la experiencia de lo que con justeza Milcíades Peña llamó “el bonapartismo con faldas”, refiriéndose a Eva Perón y su Fundación.

Unos y otros, también, tuvieron junto a Miguel Bonasso su momento de paroxismo en el escenario de la Cumbre de los Pueblos, reeditada posteriormente en la cumbre cordobesa del Mercosur.

También están, juntos y bien revueltos, los que provienen del amplio “campo de los DDHH”, que ni siquiera terminaron de licuar las diferencias entre ellos pero se disputan a los codazos el lugar más cerca del presidente o su familia en todo acto: Estela Barnes de Carlotto, que ya venía aportando al peronismo en la era menemista; Hebe Pastor de Bonafini, que ahora da cátedras con la ministra de defensa Nilda Garré y la Hermana Alicia ; los otrora combativos HIJOS o H.I.J.O.S., que con variantes (de sueldo) reportan al gobierno de la ciudad, de la provincia o al nacional; los abogados platenses que según la ocasión y el interlocutor se presentan como funcionarios de la secretaría de DDHH del ex montonero Edgardo Binstok, sucesor de Remo Carlotto, o como “militantes populares” del Frente Darío Santillán o de su estructura jurídica, el CIAJ; los padres de jóvenes víctimas del gatillo fácil como Bordón, Vital, Wittis o Demonty, convertidos en asalariados de los que mandan a los asesinos de sus hijos. Todos ellos dan al menjunje peronista el toque de sabor que le permite venderse como “el gobierno de los DDHH”, aunque cada vez sea más difícil esconder bajo la alfombra los fusilamientos policiales, las torturas y la persecución y hostigamiento a las organizaciones que no les hacen la venia.

Poco tardaron en subirse al carro los que según decía el propio Kirchner representan el “viejo” peronismo, de Quindimil a Barrionuevo, pasando por la nueva adquisición, viaje a Nueva York mediante, del campeón mundial del gatillo fácil y las inundaciones Lole Reuteman, para desesperación de los transversales que parecían creer (algunos todavía lo creen) que son parte de un escenario de disputa del poder en el que tienen alguna chance de cambiar las mañas del “movimiento”. Lo que ocultan los “izquierdistas” del movimiento peronista es que su líder, el presidente Kirchner, al que presentan como símbolo de la “nueva política”, estuvo sentado a la mesa de la fiesta de los ’90, y es más, fue protagonista y principal beneficiario del negocio de las privatizaciones, empezando con las petroleras.

Párrafo aparte merecen los embajadores K, personajes variopintos que van desde el “arrepentido” General Martín Balza en Colombia a la última candidata del frente electoral del PC Alicia Castro en Venezuela, pasando por el cuadro fascista Hernán Patiño Mayer en Uruguay y el amigo y casi consuegro de Menem Jorge Alberto Vázquez en Perú; el inefable Jorge Yoma en Mexico o el eterno diplomático Abel Posse en España, sin olvidar al ex frepasista Darío D’Alessandro, en Cuba. Y ya que hablamos de ex frepasistas, ¿Cómo no mencionar a “Juampi” Cafiero, y a su jefe Chacho Alvarez, reemplazante de Eduardo Duhalde en la presidencia del Mercosur, a Martha Maffei, la que vociferaba “castiguen con el voto”, o las “progres” Diana Conti y Adriana Puiggrós?.

No dejemos afuera a los “radicales K” encabezados por los gobernadores Cobos y Zamora (Mendoza y Santiago del Estero) y la casi totalidad de los intendentes que decidieron sumarse al kirchnerismo dando la espalda al alicaído grupo de avejentados “coordinadores” como Jesús Rodríguez, Marcelo Stubrin o Luis “Changui” Cáceres, que en nombre de la independencia del partido radical impulsan la candidatura del ex ministro Lavagna… otro peronista.

En resumen, es tan amplio el movimiento que hay uno de cada talle y color para elegir el que más guste.

La lección de tancredi

Uno de los discursos favoritos del peronismo en su versión Frente Para la Victoria es que “transitamos nuevos tiempos en la Argentina ”, y como ejemplo de ello señalan la aparente diversidad de aportes y visiones que brindan al “nuevo” peronismo pingüinos, piqueteros, radicales, militantes de DDHH, peronistas tradicionales y reciclados.

En el mismo discurso que ya citáramos, decía Juan Perón: “Está bien que cambiemos los métodos de acción, que cambiemos las formas de ejecución, pero lo que no puede cambiar es lo que desde un primer momento hemos establecido como la gran línea directriz de nuestro Movimiento, de la cual no debemos apartarnos, pues si nos apartamos, no somos peronistas, sino de cualquier otra tendencia”.

Podría haber citado al príncipe Tancredi, el joven político que en El Gatopardo de Lampedusa tranquiliza a su tío Fabrizio, asustado porque su sobrino se ha unido a los republicanos, "Si queremos que todo siga igual, es necesario que todo cambie".

Eso, y no otra cosa, es el peronismo: el partido de la burguesía, el que mejor y más a fondo la defiende, aunque para hacerlo tenga que cambiar algunas formas y dejar en el camino a los que no lo entienden. Total, siempre habrá quienes, sin más principios que el oportunismo, salten al pantano para hacerles la comparsa.

* Discurso de Juan Domingo Perón ante el CONGRESO NACIONAL JUSTICIALISTA el 24 de mayo de 1974 en la sala del Teatro Nacional Cervantes.