El Revolucionario Nº40 (Octubre de 2008)
“Este país no sale para adelante porque en el gobierno son unos burros y no se les cae una idea para el desarrollo de la producción”, declaró Eduardo Duhalde a mediados de septiembre. En sintonía, el ex ministro de economía Lousteau también arremetió contra los Kirchner: “Por la nula capacidad de delegar que tienen, se toman decisiones en 15 o 30 minutos. Las medidas de gobierno se deciden entre los dos, con preponderancia de él”.
Los diarios se llenaron de catastróficos anuncios sobre el enfrentamiento interno del PJ, obviando que ésa es su dinámica constante. El peronismo, cuando ve que su modelo en ejercicio se va agotando, genera sus propios recambios. Después de una confrontación de duración variable, con apariencia de gran cisma, produce una nueva versión de sí mismo. En menos tiempo que el necesario para contarlo, todo el partido se vuelve a encolumnar disciplinadamente, hasta que haya que volver a cambiar algo.
Eduardo Duhalde es buen ejemplo de ese mecanismo típico del peronismo. Después de la derrota electoral de 1983, se enroló decididamente en la “renovación”, junto a Cafiero y Grosso. En 1989, abandonó a Cafiero y apoyó a Menem, con quien ganó la presidencial de mayo. En 1999, encabezó la “oposición” contra Menem. Perdió frente a la Alianza, parte también del peronismo, y anunció su retiro de la vida pública.
En 2001 volvió como senador, y se ubicó como el “salvador” de la crisis. A principios de 2003, volvió a anunciar el retiro y eligió a Kirchner como su delfín, al que hoy llama “burro sin ideas”.
Como dijo el ex canciller Bielsa, cuando le reprocharon que, en reemplazo de Béliz, Kirchner nombró a Iribarne, un menemista: “¿Y quién del peronismo no estuvo en su momento con Menem?”. O con Isabelita, con Luder, con Cafiero, con Kirchner o con Duhalde... También lo explicó con claridad Juan Manuel De la Sota, al referirse a la situación dentro del PJ: “Cuando los intendentes del conurbano vean que pierden, volverán con Duhalde”.
Nada nuevo bajo el sol en la “interna” peronista. Ruidosos movimientos intestinos, que conducen, una y otra vez, a comprobar que el PJ, el partido más útil a la burguesía, es especialista en parir una nueva versión para cada ocasión.
“Este país no sale para adelante porque en el gobierno son unos burros y no se les cae una idea para el desarrollo de la producción”, declaró Eduardo Duhalde a mediados de septiembre. En sintonía, el ex ministro de economía Lousteau también arremetió contra los Kirchner: “Por la nula capacidad de delegar que tienen, se toman decisiones en 15 o 30 minutos. Las medidas de gobierno se deciden entre los dos, con preponderancia de él”.
Los diarios se llenaron de catastróficos anuncios sobre el enfrentamiento interno del PJ, obviando que ésa es su dinámica constante. El peronismo, cuando ve que su modelo en ejercicio se va agotando, genera sus propios recambios. Después de una confrontación de duración variable, con apariencia de gran cisma, produce una nueva versión de sí mismo. En menos tiempo que el necesario para contarlo, todo el partido se vuelve a encolumnar disciplinadamente, hasta que haya que volver a cambiar algo.
Eduardo Duhalde es buen ejemplo de ese mecanismo típico del peronismo. Después de la derrota electoral de 1983, se enroló decididamente en la “renovación”, junto a Cafiero y Grosso. En 1989, abandonó a Cafiero y apoyó a Menem, con quien ganó la presidencial de mayo. En 1999, encabezó la “oposición” contra Menem. Perdió frente a la Alianza, parte también del peronismo, y anunció su retiro de la vida pública.
En 2001 volvió como senador, y se ubicó como el “salvador” de la crisis. A principios de 2003, volvió a anunciar el retiro y eligió a Kirchner como su delfín, al que hoy llama “burro sin ideas”.
Como dijo el ex canciller Bielsa, cuando le reprocharon que, en reemplazo de Béliz, Kirchner nombró a Iribarne, un menemista: “¿Y quién del peronismo no estuvo en su momento con Menem?”. O con Isabelita, con Luder, con Cafiero, con Kirchner o con Duhalde... También lo explicó con claridad Juan Manuel De la Sota, al referirse a la situación dentro del PJ: “Cuando los intendentes del conurbano vean que pierden, volverán con Duhalde”.
Nada nuevo bajo el sol en la “interna” peronista. Ruidosos movimientos intestinos, que conducen, una y otra vez, a comprobar que el PJ, el partido más útil a la burguesía, es especialista en parir una nueva versión para cada ocasión.