El Revolucionario Nº40 (Octubre de 2008)
Oficialmente, el Frente para la Victoria informó que la campaña de 2007 costó $17.188.482. Otras fuentes hablan de 60 a 80 millones(1). La diferencia no se explica sólo con el uso de recursos públicos, sino por la existencia de aportantes ocultos. Las valijas del avión venezolano y la exposición de los vínculos del kirchnerismo con el narcotráfico a gran escala, dan una pauta del origen de esos fondos y ratifican la naturaleza de los grandes negocios que maneja la burguesía.
El asesinato de Sebastián Forza y dos asociados en General Rodríguez reveló que las empresas farmacéuticas fueron grandes financistas del kirchnerismo. Cinco droguerías, hoy investigadas por el tráfico de efedrina, donaron más de un millón de pesos para que Cristina fuera presidenta(2). El propio Forza aparece con fluidos vínculos con el gobierno. El superintendente de Servicios de Salud, Héctor Capaccioli, recaudador de los fondos de campaña, confesó: “Se ha dicho públicamente que sí aportaron ellos lícitamente a la campaña. Que aportaron en el buen entendimiento, que a lo mejor esto le permitía tener algún tipo de gestión para cobrar una deuda de vieja data. El señor Forza fue designado por la titular del PAMI (Graciela Ocaña), en su momento, como presidente del comité de acreedores del Hospital Francés”. Aníbal Fernández explicó, con su proverbial franqueza: “Cuando se recibe plata en la campaña, no se puede estar controlando quien la pone.”.
Todo indica, a pesar de las oscuridades deliberadas de la investigación, que los tres narcos asesinados tenían relación con los mexicanos del laboratorio de drogas de Ingeniero Maschwitz, y con los colombianos asesinados en el shopping.
El escándalo adquirió tal magnitud que Thomas Shannon, en una de sus visitas para controlar la política argentina, se quejó públicamente y se reunió con Cristina Kirchner y Sergio Massa para exigir medidas. De inmediato, Aníbal Fernández convocó al embajador Wayne, al agregado de la DEA en Argentina y a los jefes de la policía federal, prefectura y gendarmería, para anunciar que se “profundizaría aún más” la cooperación de la agencia norteamericana.
Mientras la investigación de la “ruta de la efedrina” genera allanamientos en escribanías, hoteles cinco estrellas y grandes empresas, el narcotráfico aparece también como fondo del triple crimen de la planta transmisora de la bonaerense en La Plata. Después de un año, entre los detenidos por el asesinato de los tres policías hay un oficial en actividad, compañero de promoción de dos de los muertos, y el hijo de otro uniformado. Se ha confirmado, también, que, además de traficar equipos de comunicación y armas que desaparecieron de la planta, el lugar era usado como depósito de droga en cantidad.
Ninguna novedad. El fabuloso negocio de las drogas, sólo comparable, por la fortuna que mueve, con el tráfico de armas, es un negocio de la burguesía, financiado por grandes empresas y ejecutado con protagonismo del aparato represivo estatal. A pesar de que se los silencie rápidamente, trascienden episodios como el de la Fiorino, manejada por dos jefes de la delegación de la policía federal, que volcó en la ruta de Jujuy a Salta con 116 kilos de cocaína, o el de los 1.000 kilos de droga pura secuestrados, en Avellaneda, a una “cooperativa” de comisarios de varias policías, militares, gendarmes y guardiacárceles.
Así, la burguesía lleva adelante su sistemático plan de minar la moral, el ánimo y la conciencia de la clase obrera con el arma de las drogas; al tiempo que el gobierno, los empresarios y la policía hacen extraordinarios negocios.
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NOTAS:
1) Informe de la ONG Poder Ciudadano.
2) Inter Medicina S.A, $360.000; Droguería Urbana S.A., $310.000; Multipharma S.A, $310.000; Bristol Park S.A., $376.000; y Global Pharmacy Ser S.A., $310.000.
Oficialmente, el Frente para la Victoria informó que la campaña de 2007 costó $17.188.482. Otras fuentes hablan de 60 a 80 millones(1). La diferencia no se explica sólo con el uso de recursos públicos, sino por la existencia de aportantes ocultos. Las valijas del avión venezolano y la exposición de los vínculos del kirchnerismo con el narcotráfico a gran escala, dan una pauta del origen de esos fondos y ratifican la naturaleza de los grandes negocios que maneja la burguesía.
El asesinato de Sebastián Forza y dos asociados en General Rodríguez reveló que las empresas farmacéuticas fueron grandes financistas del kirchnerismo. Cinco droguerías, hoy investigadas por el tráfico de efedrina, donaron más de un millón de pesos para que Cristina fuera presidenta(2). El propio Forza aparece con fluidos vínculos con el gobierno. El superintendente de Servicios de Salud, Héctor Capaccioli, recaudador de los fondos de campaña, confesó: “Se ha dicho públicamente que sí aportaron ellos lícitamente a la campaña. Que aportaron en el buen entendimiento, que a lo mejor esto le permitía tener algún tipo de gestión para cobrar una deuda de vieja data. El señor Forza fue designado por la titular del PAMI (Graciela Ocaña), en su momento, como presidente del comité de acreedores del Hospital Francés”. Aníbal Fernández explicó, con su proverbial franqueza: “Cuando se recibe plata en la campaña, no se puede estar controlando quien la pone.”.
Todo indica, a pesar de las oscuridades deliberadas de la investigación, que los tres narcos asesinados tenían relación con los mexicanos del laboratorio de drogas de Ingeniero Maschwitz, y con los colombianos asesinados en el shopping.
El escándalo adquirió tal magnitud que Thomas Shannon, en una de sus visitas para controlar la política argentina, se quejó públicamente y se reunió con Cristina Kirchner y Sergio Massa para exigir medidas. De inmediato, Aníbal Fernández convocó al embajador Wayne, al agregado de la DEA en Argentina y a los jefes de la policía federal, prefectura y gendarmería, para anunciar que se “profundizaría aún más” la cooperación de la agencia norteamericana.
Mientras la investigación de la “ruta de la efedrina” genera allanamientos en escribanías, hoteles cinco estrellas y grandes empresas, el narcotráfico aparece también como fondo del triple crimen de la planta transmisora de la bonaerense en La Plata. Después de un año, entre los detenidos por el asesinato de los tres policías hay un oficial en actividad, compañero de promoción de dos de los muertos, y el hijo de otro uniformado. Se ha confirmado, también, que, además de traficar equipos de comunicación y armas que desaparecieron de la planta, el lugar era usado como depósito de droga en cantidad.
Ninguna novedad. El fabuloso negocio de las drogas, sólo comparable, por la fortuna que mueve, con el tráfico de armas, es un negocio de la burguesía, financiado por grandes empresas y ejecutado con protagonismo del aparato represivo estatal. A pesar de que se los silencie rápidamente, trascienden episodios como el de la Fiorino, manejada por dos jefes de la delegación de la policía federal, que volcó en la ruta de Jujuy a Salta con 116 kilos de cocaína, o el de los 1.000 kilos de droga pura secuestrados, en Avellaneda, a una “cooperativa” de comisarios de varias policías, militares, gendarmes y guardiacárceles.
Así, la burguesía lleva adelante su sistemático plan de minar la moral, el ánimo y la conciencia de la clase obrera con el arma de las drogas; al tiempo que el gobierno, los empresarios y la policía hacen extraordinarios negocios.
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NOTAS:
1) Informe de la ONG Poder Ciudadano.
2) Inter Medicina S.A, $360.000; Droguería Urbana S.A., $310.000; Multipharma S.A, $310.000; Bristol Park S.A., $376.000; y Global Pharmacy Ser S.A., $310.000.