DISPUTA DE NEGOCIOS EN LA CGT

El Revolucionario Nº29 (Octubre de 2007)

No se pueden buscar las causas de la interna entre los burócratas de la CGT ni en la política ni en la ideología. Ambos sectores, tanto el sector moyanista como el de los llamados “gordos”, son ante todo, propatronales (además, todos son directamente magnates, empresarios millonarios) y, por estos tiempos, kirchneristas declarados. Luego, y como consecuencia de su alineación con los capitalistas, sostienen una central cerrada a los trabajadores para asegurarse el encorsetamiento de la clase obrera en sintonía con los deseos de la burguesía.
“Nosotros apoyamos la candidatura a presidenta de la compañera Cristina Kirchner; con ella se va a profundizar el modelo económico y creo que vamos a andar mejor”. Estas declaraciones, que sin modificar una sola coma podrían ser perfectamente las de cualquier empresario, son las del conductor de la CGT, el ex camionero Hugo Moyano. No muy distintas son las palabras de su adversario, Armando Cavalieri, el titular del sindicato de comercio, a la hora de referirse al futuro gobierno de Cristina Fernández: “Este gremio va a estar en la primera línea, en las buenas y en las malas, apoyando la profundización del cambio”. Políticamente, iguales.
El gobierno retribuye también tantos calurosos apoyos. De este modo, mientras Kirchner acudía a Parque Norte a darle el visto bueno a la reelección de Cavalieri, su ministro de trabajo, Carlos Tomada, homologaba el traspaso de otra porción de trabajadores del sindicato mercantil al de camioneros. Políticamente, lo mismo.
A pesar de las rencillas entre sectores de la burocracia sindical y el gobierno, como el nulo lugar que le dieron a la CGT en la distribución de candidaturas para los cargos de diputados, los resquemores del traspaso de trabajadores de un sindicato a otro, o las frases de Moyano diciendo que “no conocían mucho a Cristina” (después de haber dicho que la conocían desde antes de conocer al actual presidente); a pesar de estas cuestiones menores, la comunidad de intereses entre la burocracia sindical y el gobierno es total. Ahora se trata de preparar un nuevo golpe contra el salario mediante una inflación aún más descarnada que se verá incrementada también con los aumentos de tarifas de servicios públicos pedidos directamente por el burócrata de Luz y Fuerza, Lezcano. Para ello es fundamental la unidad con la burocracia sindical para mantener controlada y disciplinada a la clase trabajadora. Para ello el pacto social. Para quien se desencuadre, represión: persecución, patotas, policía, gendarmería, cárcel... (ver “Represión a los trabajadores en todo el país”)
La política antiobrera y progubernamental de la burocracia es la misma. Por eso, ningún sector en disputa se opuso a la derogación de la “doble” indemnización, ni hizo declaraciones en su contra. Las diferencias que llevan a la renuncia de cargos de un sector y hasta a enfrentamientos en los actos peronistas, se deben a sus problemas en los negocios. Es simple, quien ocupe el lugar que hoy enriquece cada vez más al evangelista Moyano, también manejará sus negociados.
El fondo de las discrepancias esta claramente expresado por el sector antimoyanista: “Moyano se ha venido ensañando con una veintena de organizaciones gremiales hermanas, avanzando y apoderándose de sus afiliados”. Este “robo” de afiliados, clientes para los burócratas, ya ha superado ampliamente los 5.000 en lo que va de la gestión kirchnerista.
No hay mucho más detrás de las peleas interburocráticas. Sólo una disputa de negocios.