El Revolucionario Nº29 (Octubre de 2007)
La historia se repite. El frentepopulismo argentino siguió a Perón, a Frondizi, a Alfonsín, a Menem, a De la Rúa y ahora, a Kirchner. Todo lo que ha hecho es “revitalizar” el capitalismo argentino.
El inexorable derrotero de los alcahuetes de poca monta
A cuatro años del comienzo del gobierno de Kirchner, los resultados son arrolladores. Inflación galopante, desarrollo de la represión a gran escala (Varizat incluido), fraude electoral y defensa de Schiaretti en Córdoba, pago puntual de la deuda externa, derogación de la “doble” indemnización, mantenimiento de los contratos de Menem, impunidad garantizada y camino a la “reconciliación” con las FFAA, etc.
Pero no es esta realidad antipopular la que pone en crisis a la llamada “izquierda kirchnerista”, sino que su llanto se produce por haber sido ninguneados en las listas de Cristina Presidente. Después de eso, el silencio. Hace tiempo que Libres del Sur, Movimiento Evita, y demás camarillas no emiten opinión.
Atrás quedó el sueño de salir en la foto de candidato junto a “Cristina”, foto que sí obtuvieron los “impresentables” como Quindimil, Curto, Otacehé, etc., al decir del alcahuete Jorge Ceballos que, aunque quedó afuera, declaró: “voy a seguir adelante apoyando a Cristina Presidente”. Cómo olvidar sus editoriales “explicándonos” que este camino, entrar al gobierno de Kirchner, era el correcto.
Cómo no recordar y recordarles su euforia por el acto en la ESMA, o cuando se comieron el amague del viaje de Kirchner y la senadora candidata a Cuba (publicado por Clarín el 25/03/05). En fin, a Cuba no fueron nunca; eso sí, a EEUU van a cada rato, a recibir órdenes como las que fueron a cumplir declarando en la ONU contra Irán, o solicitando reuniones con el organizador de las dictaduras en América Latina y masacrador en Vietnam, Henry Kissinger.
Cómo olvidar que, aprovechando los vínculos que les quedaron con la izquierda por haber participado de la lucha contra Menem y De La Rúa, nos “explicaban” que Martín Redrado y el cavallista Alberto Fernández no mataban ni un cuatro de copas en el gobierno, es decir que, para ellos, mandaban D'Elía, Bonasso, Tumini y demás alcahuetes.
Pero a pesar de las afirmaciones de estos frentepopulistas, no hay explicación más clara que el armado de listas en La Matanza. ¿Quién designó el candidato para gobernar el partido más importante del conurbano, Tumini o Ballestrini, uno de los “impresentables”? Del mismo modo, mientras a D’Elía le sacaron el cargo por una simple declaración a favor de Irán, cuando Martín Redrado, con total desparpajo reconoció la galopante inflación (poniéndola en boca de todos sus oponentes, en primer lugar de Lavagna que la estima en un 20% anual) sólo hubo una tibia recriminación de Kirchner. El Chicago Boy, mimado de Neustadt, Menem y Grondona, ni siquiera pidió disculpas, contestó eufemísticamente que “la inflación es la preocupación de todos los presidentes (de bancos) del mundo” y a continuación lo subieron como invitado de lujo al avión alquilado por u$300.000 integrando la comitiva presidencial a EEUU.
Los campeones de las “contradicciones principales”, eterna excusa stalinista para justificar la alianza de clases, ya han hecho su trabajo, darle aires populares al gobierno, y ahora han sido arrojados a la basura, como lo que son. Pero tengamos por seguro que de la mano del PC y el PCR van a intentar reciclarse, sin autocrítica alguna. Van a tratar de participar de lugares en donde el pueblo lucha, y así ocultar su presente y su pasado. Es decir, van a querer volver a ser la voz de una fracción de la burguesía en el movimiento de lucha, pretendiendo arrastrarlo tras la mentira de una “burguesía nacional” que no sea proimperialista. Esto no debemos permitirlo.
La historia se repite. El frentepopulismo argentino siguió a Perón, a Frondizi, a Alfonsín, a Menem, a De la Rúa y ahora, a Kirchner. Todo lo que ha hecho es “revitalizar” el capitalismo argentino.
El inexorable derrotero de los alcahuetes de poca monta
A cuatro años del comienzo del gobierno de Kirchner, los resultados son arrolladores. Inflación galopante, desarrollo de la represión a gran escala (Varizat incluido), fraude electoral y defensa de Schiaretti en Córdoba, pago puntual de la deuda externa, derogación de la “doble” indemnización, mantenimiento de los contratos de Menem, impunidad garantizada y camino a la “reconciliación” con las FFAA, etc.
Pero no es esta realidad antipopular la que pone en crisis a la llamada “izquierda kirchnerista”, sino que su llanto se produce por haber sido ninguneados en las listas de Cristina Presidente. Después de eso, el silencio. Hace tiempo que Libres del Sur, Movimiento Evita, y demás camarillas no emiten opinión.
Atrás quedó el sueño de salir en la foto de candidato junto a “Cristina”, foto que sí obtuvieron los “impresentables” como Quindimil, Curto, Otacehé, etc., al decir del alcahuete Jorge Ceballos que, aunque quedó afuera, declaró: “voy a seguir adelante apoyando a Cristina Presidente”. Cómo olvidar sus editoriales “explicándonos” que este camino, entrar al gobierno de Kirchner, era el correcto.
Cómo no recordar y recordarles su euforia por el acto en la ESMA, o cuando se comieron el amague del viaje de Kirchner y la senadora candidata a Cuba (publicado por Clarín el 25/03/05). En fin, a Cuba no fueron nunca; eso sí, a EEUU van a cada rato, a recibir órdenes como las que fueron a cumplir declarando en la ONU contra Irán, o solicitando reuniones con el organizador de las dictaduras en América Latina y masacrador en Vietnam, Henry Kissinger.
Cómo olvidar que, aprovechando los vínculos que les quedaron con la izquierda por haber participado de la lucha contra Menem y De La Rúa, nos “explicaban” que Martín Redrado y el cavallista Alberto Fernández no mataban ni un cuatro de copas en el gobierno, es decir que, para ellos, mandaban D'Elía, Bonasso, Tumini y demás alcahuetes.
Pero a pesar de las afirmaciones de estos frentepopulistas, no hay explicación más clara que el armado de listas en La Matanza. ¿Quién designó el candidato para gobernar el partido más importante del conurbano, Tumini o Ballestrini, uno de los “impresentables”? Del mismo modo, mientras a D’Elía le sacaron el cargo por una simple declaración a favor de Irán, cuando Martín Redrado, con total desparpajo reconoció la galopante inflación (poniéndola en boca de todos sus oponentes, en primer lugar de Lavagna que la estima en un 20% anual) sólo hubo una tibia recriminación de Kirchner. El Chicago Boy, mimado de Neustadt, Menem y Grondona, ni siquiera pidió disculpas, contestó eufemísticamente que “la inflación es la preocupación de todos los presidentes (de bancos) del mundo” y a continuación lo subieron como invitado de lujo al avión alquilado por u$300.000 integrando la comitiva presidencial a EEUU.
Los campeones de las “contradicciones principales”, eterna excusa stalinista para justificar la alianza de clases, ya han hecho su trabajo, darle aires populares al gobierno, y ahora han sido arrojados a la basura, como lo que son. Pero tengamos por seguro que de la mano del PC y el PCR van a intentar reciclarse, sin autocrítica alguna. Van a tratar de participar de lugares en donde el pueblo lucha, y así ocultar su presente y su pasado. Es decir, van a querer volver a ser la voz de una fracción de la burguesía en el movimiento de lucha, pretendiendo arrastrarlo tras la mentira de una “burguesía nacional” que no sea proimperialista. Esto no debemos permitirlo.