CON EL PARTIDO ÚNICO DE LA BURGUESÍA CONTINÚA LA ENTREGA NACIONAL

El Revolucionario Nº14 (Junio de 2006)

El partido único de la burguesía, es decir, todas las fracciones que están de acuerdo en seguir pagando la deuda externa como parte central de sus “programas económicos”, ya están de campaña, aseguran los periódicos oficiales. Pero eso implicaría suponer que quien gana las elecciones se dedica a gobernar, y sólo cuando llega el momento, se prepara para las próximas elecciones. En realidad, la banda que gana sólo administra, de manera continuista, los negocios de la patronal mandante, generando todo tipo de contradicciones con las promesas (mentiras) de campaña, que quedarán en el olvido cuando la rueda de los negocios a administrar siga su curso obligado. En definitiva, la banda que gana inmediatamente se pone a trabajar para la elección que viene.

Para eso es que ha ganado el aparato administrativo del estado: para ponerse a correr en el robo y mantener sus propios aparatos. Ya sea por medio de ñoquis, sobreprecios en las compras para los organismos oficiales (escuelas, hospitales), coimas y subsidios como en el caso de los trenes; en fin, para ellos gobernar es ver cómo hacen para ganar la próxima elección, y así seguir siendo los que administren el jugoso aparato estatal.

Periodistas como Tenenbaum, Lanata o Leuco llaman a esto “construir poder”, y dicen eufemísticamente “el presidente Kirchner se ha dedicado a construir poder”. Ya vemos lo que significa en la práctica del presidente Kirchner “construir poder”.

Por eso ahora, que apenas terminada la campaña anterior ya están pensando en la siguiente, lo primero que salen a hacer es duplicar el tope formal de lo que pueden gastar en propaganda electoral. El proyecto de ley, cuya aprobación está garantizada pues cuenta con el apoyo simultáneo de kirchneristas, macristas, duhaldistas y radicales, viene a reformar la ley de financiamiento de los partidos vigente, que fijaba un máximo de $1 por elector habilitado a votar. En lo demás, la ley seguirá igual, sin sanciones para los que excedan ese tope, que, aun siendo simplemente formal habilita al manejo de sumas siderales.

El afano descomunal que está llevando adelante el binomio De Vido/Jaime es el “costo” –exclusivamente mediático- que la banda que ganó está dispuesta a pagar para seguir gobernando, es decir, repartiendo guita para comprar lo que haya que comprar, y así tener mayoría en las cámaras, etc. etc. Ya son varias, incluso, las denuncias de ilustrados kirchneristas sobre el tema, y no hay miras de que alguno de esos ladrones para la nueva corona vaya preso, porque las penas para los funcionarios que se queden con dineros del estado, aun cuando avanzara alguna causa, son irrisorias. Alasino o Pontaquarto, Southern Winds o el negociado que sea, todo con impunidad garantizada. El proyecto que aumenta las penas por estos delitos duerme el sueño de los justos, debido a que la senadora de la nueva política, Cristina Fernández de Kirchner, no lo firma.

Las otras bandas que le discuten al peronismo su “autoritarismo” o su “hegemonismo” ocultan con este otro eufemismo lo que ellos también practican. ¡Cómo no recordar a la Sra. Fernández Meijide nombrando ñoqui a su marido ni bien asumió como ministra de Acción Social! ¡Cómo no recordar las prácticas democráticas y transparentes del radical-menemista Shuberoff, que hoy vive en Miami, siendo un gran propietario en uno de los lugares más caros del mundo…!.

Cuando las otras bandas hacen especial hincapié en esos eufemismos, no hacen otra cosa que acordar en los lineamientos centrales para mantener el capitalismo en Argentina: pago de la deuda externa; país agroexportador; respeto a rajatabla de los contratos a las privatizadas; control sobre la clase obrera; buenas relaciones con la iglesia…

Curiosa coincidencia la de las últimas semanas, cuando el peronismo, aprovechando el júbilo aletargante del 6 a 0 con Serbia y Montenegro, se aumentó por decreto de necesidad y urgencia un 100% el sueldo, argumentando de la misma manera que lo hacía Cavallo, cuando decía que no podía vivir con menos de 10.000 pesos/dólares por mes porque mandaba a sus hijos al Colegio San Andrés. Así se duplicaron los sueldos del presidente, vice, los ministros, secretarios y subsecretarios de estado, que, pobrecitos, según el decreto necesitaban “recuperar poder adquisitivo”.

Curioso, que la banda peronista que vino a “enterrar la vieja política” recibiera el apoyo del jefe de la otra banda denominada PRO, Mauricio Macri, que destilando odio antisindical dijo estar “totalmente de acuerdo” con los aumentos de los funcionarios, y sugirió a la gente que no se queje, pues eso es los que aumentaron los sueldos en Argentina.

Curioso también que Lilita Carrió no abriera la boca, y sólo mandara un alcahuete de segunda línea como Macaluse a hacer unas tímidas declaraciones.

Queda claro que en todo esto las diferentes bandas de la burguesía están de acuerdo. Los “honorables” diputados, senadores, concejales, intendentes y ministros deben vivir como los burgueses que representan y a los que administran los negocios. Todos estos parásitos comparten la idea de que deben ganar bien, “así no existirá la necesidad de robar…”.

Encubren también la idea de que, en vez de ser lo que son, una banda administradora de la rapiña, son “honorables funcionarios que trabajan para la sociedad”, en definitiva, los que componen las sacrosantas instituciones. Todos estos parásitos, desde los de la derecha orgullosa hasta los “progre”, son los que mandan a trabajar a los desocupados por $150 humillándolos hasta con la denominación del plan “Jefes y Jefas de Familia”, como si con $150 se pudiera ser jefe de algo…

Estas bandas, personificadas en Lilita, López Murphy, Mauricio y el peronismo todo, nos refriegan en la cara su burla y su desprecio. La idea de que “hay que ganar bien” no es otra que la de jubilarse rápido y con una suma que permita veranear en Punta del Este, y seguir trabajando “en la política” administrando el partido, como, por ejemplo, el dinosaurio Alfonsín. Estas bandas tienen el deber de garantizar el dominio del partido único, por la salud de su clase, que es la del capitalismo.

El papel de la izquierda ante el Partido Único de la Burguesía

Ante esta coyuntura, en la que ya se prepara la reelección de Kirchner, la izquierda mayoritaria, encarnada por organizaciones como el PO, MST, PC y la diáspora del MAS, sigue dando tumbos sin poder resolver sus crisis internas debidas al desastroso último resultado electoral. Lejos de reconocer su bancarrota, insisten con su tradicional táctica. ¿Qué es lo que están discutiendo? La vía al socialismo “a la Allende”, lo único que comparten independientemente de sus diferencias. Sus burocratizadas direcciones intentan las mismas iniciativas políticas. Los debates son los mismos que antes de las últimas elecciones: Cómo construir la alternativa de los trabajadores; Frente de la izquierda y los luchadores, y así por el estilo.

El PC, fracasado estrepitosamente el Encuentro de Rosario, del que ya desertaron el santafesino Binner y la jefa provincial de la UCR bonaerense Margarita Stolbizer, anda a los tumbos viendo qué pueden hacer con De Genaro, el condenado por los kirchneristas Depetris y D’Elia, pensando si consiguen, como nuevo ensayo de su política frentepopulista, de candidato al fantoche mayor de la CTA. Las direcciones del MST, en medio de una interna que las dividió, llevan adelante la iniciativa de un Partido de Fracciones, que pretenden nuclear en torno de Mario Cafiero. Qué decir de un proyecto unitario que nació dividido… La eterna dirección del PO que participó de ese último seminario/encuentro, sacó un documento junto a una fracción que rompió con el PC, denunciando no se entiende bien a cuál de los dos MST…

En eso se debaten hoy, lastimosamente pidiendo cámaras, flashes, convocando a conferencias de prensa a las que sólo van algunos medios “alternativos”, y discutiendo al partido único de la burguesía que ellos sí pueden “organizar la sociedad sobre otras bases”, como si la democracia burguesa fuese una bolsa que puede ser llenada con el contenido que uno quisiera…

Lastimosamente, esa izquierda ya se prepara, también, para competir con la burguesía como si fuera cierto que los instrumentos que ésta tiene a su servicio, los medios, sus periodistas, van a ser democráticos y les van a dar el mismo espacio que a los candidatos de las bandas del partido único…

Curioso, cuando todo esto les ha pasado hace apenas meses.

Sin posibilidad de cambio alguno, la izquierda mayoritaria local prepara un nuevo desastre, prestándose al juego del partido único de la burguesía, jugando el único rol que éste le asigna: el del payaso.