El reciente acuerdo salarial firmado por la burocracia sindical de la alimentación y las cámaras empresariales del sector, que supera el “techo” impuesto a comienzos de año, es el resultado de la presión ejercida por la lucha independiente de los obreros de las principales fábricas alimenticias del país.
A comienzos de año, como siempre, la burocracia sindical, el gobierno y el empresariado acordaron el “techo” salarial, que debía regir todas las negociaciones paritarias. Además del tope al aumento de sueldos, acordaron los pagos en cuotas, muy cómodas para los empresarios, y, como si esto fuera poco, el compromiso de “paz social”, es decir, la renuncia anticipada a la lucha por mejoras salariales y laborales. El puntapié inicial lo dio, como de costumbre, la CTERA , que firmó un mísero e irreal 23%. Después siguió La Bancaria , con un 23,5%; la UOM , con un 26,5%... Todas, cifras que se ubican muy por debajo de los índices de inflación real y que se quedan a mitad de camino del costo de la canasta familiar.
En este escenario, la nota distintiva, sin dudas, la dio la burocracia de la alimentación, que dirigen Luis Morán(1), Héctor Morcillo(2) y Rodolfo Daer(3). El sindicato de la alimentación negoció con los empresarios del sector un 35,21% de aumento salarial(4) al que se llegará recién en abril de 2011. Sin embargo, la burocracia sindical no llegó a este acuerdo por iniciativa propia, sino como consecuencia de la presión y la lucha de los trabajadores organizados en forma independiente(5). En un contexto en el que las asambleas obreras se pronunciaban por un aumento muy superior al impulsado por la cúpula sindical, la burocracia, después de haber calificado de “una locura” el planteo de los trabajadores, no tuvo más remedio que ponerse al frente del reclamo, justamente, para contenerlo y encauzarlo por la vía de la negociación y tratar de conservar su ya corroída imagen.
En el mismo sentido, si la patronal alimenticia se vio obligada a ceder semejante aumento, no fue por la capacidad negociadora de un Daer, un Morán o un Morcillo, sino por los paros por turnos, los piquetes, las movilizaciones y la paralización total de plantas enteras, en suma, por la lucha protagonizada por los trabajadores. La propia prensa de los capitalistas reconoce que “El aumento del 35% del gremio de la alimentación (fue) obtenido a fuerza de piquetes en la Panamericana y paralizaciones totales de fábricas”(6) y “sería inexplicable sin el tórrido conflicto de Kraft del año pasado, en el que debieron intervenir las fuerzas de seguridad para reprimir”(7). Y se explayan: “Con epicentro en la Capital, Buenos Aires, San Luis y Córdoba, los paros cada vez más duros (que en algunos establecimientos dieron lugar a una baja del 60% en la producción y provocaron desabastecimiento) obligaron tanto a las cámaras empresariales como al propio sindicato, liderado por Rodolfo Daer, a elevar en mayo el piso de la paritaria”(8).
Entretanto, el gobierno, a través del ministro Tomada, hizo malabares para explicar por qué dio el visto bueno a una negociación que supera considerablemente el “techo” acordado con burócratas y empresarios. Se refirió a la “mayor concentración económica”, a la “alta rentabilidad de las empresas”, al “retraso salarial”, como si él y su gobierno fueran ajenos a esta realidad y como si estos fenómenos existieran solamente en la industria alimenticia. Pero el ministro evitó, metódicamente, aludir a las verdaderas causas del acuerdo que supera el “tope” salarial: la lucha y la presión de los trabajadores en un contexto de inflación permanente.
Ahora, la lucha de los trabajadores de la alimentación, que desembocó en la firma de un acuerdo que no querían ni la patronal ni la burocracia, repercute inevitablemente sobre el resto de los gremios que tienen por delante su negociación paritaria. No es casual que el sindicato gastronómico que dirige el burócrata Luis Barrionuevo esté reclamando un 45% de aumento de sueldos, ni que el titular de la UIA , Héctor Méndez, declare que “existe una psicosis por lograr aumentos que no tienen razón de ser”.
Además, el acuerdo alcanzado en la alimentación evidencia la necesidad de retomar las negociaciones salariales en los gremios que ya instrumentaron aumentos, que fueron rápidamente devorados por la inflación, como docentes, metalúrgicos o bancarios.
Pese a que Daer lo haya presentado como “excelente”, el acuerdo no satisface plenamente las demandas obreras, ya que es escalonado, contempla la cláusula de “paz social” (que la empresa ya violó instrumentando despidos), nada dice de los días caídos, y ubica el salario bien lejos del valor de la canasta familiar, incluso del de la calculada por el propio sindicato alimenticio, que se ubica en el orden de los $3.800. De hecho, la propuesta oficial no fue avalada por las asambleas obreras y los trabajadores de Kraft, Pepsico, Stani, Bonafide y Bagley se pronunciaron en contra de la firma del acta, por considerar que podían haber conseguido más. Sin embargo, el acuerdo es una demostración más que clara de que solamente con la organización y la lucha independiente, la clase obrera, no sólo puede marcarle el paso a la burocracia, sino que, también, puede imponerse sobre ella y la patronal, por más poderosa que ésta se muestre.
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NOTAS:
1) Secretario general de la Federación de Trabajadores de la Industria Alimenticia (FTIA).
2) Secretario adjunto de la FTIA y secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Industria Alimenticia de Córdoba (STIA).
3) Secretario general del STIA-Buenos Aires. Ver “Desfile de burócratas”, en http://elrevolucionario-otr.blogspot.com
4) El acuerdo estipula $300 no remunerativos, por única vez y sólo para los efectivos, en la segunda quincena de mayo; y un aumento del 29,57% (21% al básico y $150 no remunerativos) desde mayo a agosto; que será del 32,67% (incorporación de los $150 al básico y un adicional de $80) desde septiembre hasta marzo de 2011; y recién llegará al 35,21% (los $80 al básico más $50) a partir de abril de 2011.
5) Ver “La lucha, protagonista del acuerdo salarial”, en este número.
6) Infobae, 20/05/10.
7) La Nación, 20/05/10.
8) Infobae, 26/05/10.