Moyano mata obreros y ruega a dios

Mientras el burócrata Hugo Moyano viaja al Vaticano con la presidenta, y reza por un aumento, un obrero de la construcción murió en una obra suya, dirigida, además, por su esposa.

Otra vez, un obrero de la construcción murió debido a la falta de condiciones de seguridad en su trabajo. Caero Roberto Céspedes, de 35 años, murió al caer al vacío con un montacargas desde un octavo piso. Otro trabajador, de 25 años, resultó herido. Ambos trabajaban en la acelerada construcción de un sanatorio de la Obra Social de Camioneros, en el edificio antes ocupado por el Sanatorio Antártida. Después de su quiebra, los 14 pisos fueron disputados por dos amigos del gobierno: la Asociación Madres de Plaza de Mayo y el Sindicato de Camioneros, que ganó la puja por módicos $5 millones.
La constructora ACONRA SA, de la mujer de Moyano, ya había sido denunciada dos veces por las irregularidades de la obra, agravadas por el ritmo infernal de trabajo. Es que el jefe de la CGT está apurado. Quiere que la presidenta anuncie la inauguración de su nueva clínica privada el 15 de diciembre, en el acto del Día del Camionero, en Vélez.
La burocracia de la UOCRA hizo fuertes acusaciones contra Moyano, aprovechando para cobrarse viejas disputas, como la de agosto de 1996, cuando se enfrentaron a tiros con el saldo de 7 heridos de bala en Ezeiza; el 17 de octubre de 2006 en San Vicente o el 14 de mayo de 2008, en el estadio de Almagro, con 13 heridos, y, como siempre, tarde, después de la muerte. Nunca una medida de fuerza para evitarla ni para repudiarla.
Mientras tanto, el camionero y empresario de la salud, dijo “ojalá los trabajadores reciban a fin de año una suma adicional”. Y agregó: “Ahora que voy a Roma [con la presidenta] puedo aprovechar a pedirle a Dios y al Papa a ver si podemos lograr algo”.