SIGUEN LAS MUERTES Y LOS ACCIDENTES DE OBREROS

El Revolucionario Nº34 (Abril de 2008)

Las muertes y los accidentes que sufren los trabajadores en sus puestos siguen siendo moneda corriente en todo el país. En el mes de febrero fue noticia en todos los medios la explosión de un horno en una de las plantas de Acindar que dejó varios heridos y dos trabajadores muertos. En marzo varios diarios publicaron dos derrumbes que dejaron varios obreros heridos: uno en Parque Patricios, en una obra en construcción y otro en Trelew. Este último le costó la vida a un operario tras el desmoronamiento de una pared mientras trabajaba en la construcción de nuevo shopping en esa ciudad.
Éstos y los numerosos casos que se dan a diario sin tener repercusión mediática son una constante y no hechos aislados. Son una consecuencia directa del incremento permanente de los ritmos de producción a niveles insostenibles, la extensión de las jornadas, la disminución de los descansos, la no implementación ni siquiera de las medidas de seguridad más elementales... Todo esto se traduce en una reducción de los costos y aumento de las ganancias para los empresarios, que pagan día a día los trabajadores con su esfuerzo, su salud y su vida. Es una de las formas más efectivas que tienen los capitalistas para mejorar su rentabilidad. Y es fundamental en este esquema, la participación del gobierno y de la burocracia sindical. Éstos últimos se sientan en la mesa con los empresarios, como en el caso del gremio de la construcción, para hacer sus negocios a costa de la sangre de los trabajadores.
La construcción es, sin dudas, el rubro en donde más se multiplican los accidentes. Pero éstos no son exclusivos de esta actividad. Todo lo contrario, se producen también en otras ramas, desde las fábricas más importantes como Acindar hasta los talleres más pequeños como los textiles. Así exprime la burguesía a los trabajadores para mejorar sus negocios.