EL NEGOCIO DE LAS DROGAS: LOS QUE GANAN Y LOS QUE PIERDEN

El Revolucionario Nº34 (Abril de 2008)

Las drogas son un negocio multimillonario, sólo superado en números por el tráfico de armas. Según los informes de la ONU, mueven cerca de u$s400 mil millones al año, aproximadamente un 8% del comercio mundial. Esa cifra supera el comercio internacional de hierro, acero y vehículos; iguala el volumen total del comercio internacional de textiles y supera el PBI de muchos países, entre ellos la Argentina.
Pero no es sólo la magnitud del negocio lo que hace tan atractivas las drogas para la burguesía. Su principal virtud es que son un efectivo mecanismo de control social que tiene atrapado en el consumo a casi el 5% de la población mundial, especialmente los más jóvenes y los más pobres. Las drogas multiplican la alienación de la sociedad capitalista. Las estimulantes aumentan las energías laborales, y por algo las eligen los que están integrados al mundo de la producción. Las sedantes, en cambio, adormecen, quitan el hambre y el frío, dan una falsa sensación de felicidad, por lo que su consumo se extiende entre los más pobres y oprimidos. En una u otra versión, el consumo de drogas es una herramienta eficaz para neutralizar y desconectar de la realidad a millones de personas, a las que “saca de circulación”, por un rato o en forma crónica, cerrando el camino a todo pensamiento crítico, a todo avance en la conciencia. Es al capitalismo al que le conviene tener masas de jóvenes literalmente alienadas, convencidas por la propaganda de que aspirando, fumando, tragando o inyectándose “son libres”, mientras se deteriora su mente y su cuerpo y se anula su conciencia.
De paso, el negocio de las drogas, dirigido y gerenciado por un entramado que va desde el capital más concentrado(1) hasta el más insignificante dealer que “arregla” con el puntero político y la comisaría del barrio(2), da la perfecta excusa para que, bajo la máscara de la “guerra al narcotráfico”, o mejor aún, el “narcoterrorismo”, la dominación imperialista se extienda por el mundo, mientras EEUU es el primer consumidor del mundo. Así se justifican invasiones, bases de ultramar y operaciones de inteligencia y se acuerdan “políticas de cooperación continental”, que no son otra cosa que la sumisión absoluta de los países semicoloniales a los planes imperiales.
El objetivo final de la promoción de las drogas es controlar y reprimir. No ha encontrado la clase dominante un mejor recurso para anular la conciencia y destruir los cuerpos, con el consentimiento forzado de las víctimas, que además generan ganancias obscenas para sus victimarios. Altas tasas de ganancias; anulación de la conciencia; excusa para militarizar: el negocio de las drogas, negocio de los explotadores.


NOTAS:
1) El Citibank fue investigado como lavador de narcodólares por el congreso de EEUU.
2) Es un hecho indiscutible que no hay tramo del negocio de las drogas, desde la producción hasta la venta minorista, en el que no intervengan políticos burgueses y miembros del aparato represivo del estado.