El Revolucionario Nº44 (Marzo de 2009)
Desde 1966, exceptuando los períodos de gobiernos militares, Raimundo Ongaro está entronado en la cúpula de la Federación Gráfica Bonaerense.
Sin dudas, Ongaro usufructúa su pasado combativo y figuras como las del Che Guevara para perpetuarse en la dirección sindical y, desde allí, garantizar la explotación de los trabajadores gráficos, cuyo salario mínimo de convenio no alcanza los $1.500.
Algunos “hitos” en la historia de este burócrata, y de los que vive actualmente, fueron la fundación, en 1968, de la CGT de los argentinos (aquella central alternativa a los participacionistas de Vandor y los peronistas ortodoxos de las 62 organizaciones de Rucci); la participación en “El Cordobazo”; y la creación de la Coordinadora de Gremios, Comisiones Internas y Fábricas en Conflicto en 1974, que intervino en las grandes huelgas de la época. Además, estuvo encarcelado en varias oportunidades hasta que partió al exilio.
Sin embargo, el patriarca sindical no se ruborizó cuando apoyó al peronista Menem en las elecciones del 89. Tampoco, cuando se opuso a las marchas contra los indultos, ya que consideraba que “no es momento de agitación irresponsable para fabricar una expresión opositora” al menemismo.
Sobre la base del fraude y la persecución de los obreros opositores a su reinado, la Lista Verde del octogenario Ongaro se impuso, por enésima vez, en abril de 2008 para seguir entregando y encorsetando a los trabajadores gráficos. Nunca apoyó lucha obrera alguna, ni siquiera dentro de su propio gremio. Así, lo encontramos jugando un papel propatronal en conflictos que van desde el cierre de una planta de la Editorial Atlántida hasta el actual en Indugraf, incluyendo la promoción de los retiros voluntarios acordados con la empresa.
Como vemos, enarbolando viejas banderas, este burócrata sindical se atornilla en su trono en desmedro de los trabajadores gráficos.
Desde 1966, exceptuando los períodos de gobiernos militares, Raimundo Ongaro está entronado en la cúpula de la Federación Gráfica Bonaerense.
Sin dudas, Ongaro usufructúa su pasado combativo y figuras como las del Che Guevara para perpetuarse en la dirección sindical y, desde allí, garantizar la explotación de los trabajadores gráficos, cuyo salario mínimo de convenio no alcanza los $1.500.
Algunos “hitos” en la historia de este burócrata, y de los que vive actualmente, fueron la fundación, en 1968, de la CGT de los argentinos (aquella central alternativa a los participacionistas de Vandor y los peronistas ortodoxos de las 62 organizaciones de Rucci); la participación en “El Cordobazo”; y la creación de la Coordinadora de Gremios, Comisiones Internas y Fábricas en Conflicto en 1974, que intervino en las grandes huelgas de la época. Además, estuvo encarcelado en varias oportunidades hasta que partió al exilio.
Sin embargo, el patriarca sindical no se ruborizó cuando apoyó al peronista Menem en las elecciones del 89. Tampoco, cuando se opuso a las marchas contra los indultos, ya que consideraba que “no es momento de agitación irresponsable para fabricar una expresión opositora” al menemismo.
Sobre la base del fraude y la persecución de los obreros opositores a su reinado, la Lista Verde del octogenario Ongaro se impuso, por enésima vez, en abril de 2008 para seguir entregando y encorsetando a los trabajadores gráficos. Nunca apoyó lucha obrera alguna, ni siquiera dentro de su propio gremio. Así, lo encontramos jugando un papel propatronal en conflictos que van desde el cierre de una planta de la Editorial Atlántida hasta el actual en Indugraf, incluyendo la promoción de los retiros voluntarios acordados con la empresa.
Como vemos, enarbolando viejas banderas, este burócrata sindical se atornilla en su trono en desmedro de los trabajadores gráficos.