El Revolucionario Nº43 (Enero - Febrero 2009)

EDITORIAL: INFLACIÓN Y DESPIDOS PARA LA CLASE TRABAJADORA
El Revolucionario Nº43 (Febrero de 2009)

Un duro comienzo de año se lanza sobre la clase trabajadora. Aumento generalizado en colectivos, trenes y subtes; bruscos incrementos en las tarifas de energía eléctrica; inflación constante de los alimentos; suspensiones y despidos que no se detienen en grandes y pequeñas empresas, locales y extranjeras; congelamiento y rebaja salarial... Son solamente algunas de las realidades que se abalanzan como una epidemia sobre la clase obrera argentina. Además, el aluvión de aumentos se produce, también, en peajes, impuestos, expensas, útiles escolares y la lista sigue y promete no detenerse.
Pese a las desopilantes estadísticas del INDEC, el costo de vida es cada vez más alto, los sueldos rinden cada vez menos y, encima, blandiendo la espada del desempleo, el gobierno, los empresarios y los burócratas sindicales obligan a los trabajadores a resignar parte de su salario.
Pero ¿no dijo el ministro Fernández que “Argentina está mejor parada que nunca”? ¿No afirmó Redrado que “El Banco Central está en condiciones de brindar una efectiva protección a la economía”? ¿No declaró la propia presidenta que “La crisis es una gran oportunidad para nosotros”? Aunando estas palabras y las medidas efectivas que lleva adelante el gobierno en beneficio del empresariado, como los “plan canje” o los subsidios al agro, queda claro que el “paquete anticrisis” busca tirarles un salvavidas a los capitalistas y no a los trabajadores.
Entre tanto, y para peor, la “triple alianza antiobrera”, gobierno, patronal y burocracia, preparan las negociaciones paritarias en las que planean legitimar la política de suspensiones y despidos, junto al congelamiento y la baja del salario. De poco valen las rimbombantes palabras de Juan Belén, dirigente de la UOM, pidiendo que los empresarios “metan la mano en el bolso”, cuando su gremio es uno de los que ha custodiado, ante todo, el bolsillo patronal. El reciente conflicto de Paraná Metal, junto a los antecedentes de General Motors entre otros, se alza como una muestra de la suerte que le depara a la clase obrera el dominio de los capitalistas.
Los trabajadores son quienes están pagando el costo de la crisis capitalista administrada por un gobierno que “cuida y defiende” a los empresarios y se muestra siempre disciplinado a los mandatos del imperialismo norteamericano dirigido, ahora, por Barack Obama.