El Revolucionario Nº40 (Octubre de 2008)
El contraste es nítido. Plata para pocos, privaciones para muchos.
Para todos los imperialistas, el gobierno destina millones de dólares sin ningún tipo de trabas. Con algún que otro matiz, todo el arco político argentino alienta y apoya estas medidas. Algunos tímida, otros calurosamente. Ahora, el kirchnerismo está abocado a rearmar el pago de la deuda, su único plan económico real.
El presupuesto nacional, la llamada “ley de leyes”, se hace y se deshace según las obligaciones de pago. Lo que queda lo reparten entre los empresarios locales y extranjeros y los funcionarios oficiales. Con las sobras del festín, hacen un poco de demagogia para el pueblo trabajador.
No existe la misma determinación y celeridad para aumentar salarios y jubilaciones. Parece que eso puede esperar. El reciente acuerdo de pobreza entre la burocracia del Frente Gremial Docente Bonaerense y el gobierno de Scioli, la negativa rotunda del macrismo a realizar alguna oferta salarial y la falta de solución para los conflictos docentes de todo el país, son muestra clara de las prioridades gubernamentales. También, la nueva ley de movilidad jubilatoria, que ajusta estos haberes a variables como la recaudación impositiva, para subir las jubilaciones lo menos posible, y siempre por debajo de la creciente inflación.
Tampoco obran con tanta rapidez para mejorar las condiciones de vida del pueblo trabajador. La clase obrera sigue condenada a vivir cada vez peor. Los bajos salarios, el trabajo en negro, la inflación, la falta de viviendas, los altísimos alquileres, la situación de la salud pública, de la educación, las condiciones indignantes en que viajan los trabajadores... Todo, todo es decidido por el mismo gobierno que prioriza pagarles a los imperialistas.