El Revolucionario Nº10 (Febrero de 2006)
El 25 y 26 de enero de 2006 hubo un acto oficialista en Plaza de Mayo, organizado y protagonizado por la Asociación Madres de Plaza de Mayo, y acompañado por diversas organizaciones kirchneristas. Hebe Pastor de Bonafini cerró el acto diciendo “no vamos a hacer más la Marcha de la Resistencia porque el enemigo no está más en la Casa de Gobierno”, y llamó a no desperdiciar el momento histórico que nos da este presidente al que considera un amigo, y en cuya compañía se siente como en casa. Defendió el pago de la deuda externa y la política de derechos humanos del kirchnerismo, especialmente la promesa que le hicieron de reformular los planes de estudio de los institutos militares, con lo que espera que le cambiemos la cabeza podrida a quienes tienen que defender la patria. De los presos políticos, la persecución política, el gatillo fácil o las torturas, ni una palabra.
No dejó pasar la oportunidad de arremeter contra la izquierda, aprovechando el flanco que dejan al sistema los partidos que apuestan a la contienda electoral, señalando (y lamentablemente, eso es cierto), que sacan menos votos que Moria Casán. Explicó a quienes la oían arrobados que gracias a los ejemplos de Venezuela y Bolivia ahora sabemos que se puede hacer la revolución votando democráticamente, sin derramar sangre, y que ese es el camino para el socialismo, al que también va llegando Chile. Por si quedaban dudas, terminó con un ferviente grito por El socialismo que llegó, primero, de la mano del amado y queridísimo pueblo cubano y de Fidel. ¡Viva Fidel! ¡Viva Lula! ¡Viva Evo Morales! ¡Viva el Comandante Chávez! ¡Viva Kirchner! ¡Viva Tabaré, compañeros!.
Pero no fue en esta marcha que Bonafini dejó de resistir. La Marcha 23, en diciembre de 2003, tuvo como orador al alcalde de Caracas, que no dudó en comenzar su discurso diciendo Quién iba a imaginarse que en esta plaza les iba a hablar un policía. Cuando el Chato Peredo, venido desde Bolivia, destacó “las esperanzas que se abren en Brasil y Argentina con Lula y Kirchner como presidentes” hubo una rechifla, pero Bonafini pidió silencio. No es el momento, dijo. Un año después, la Marcha 24 fue precedida por una reunión de Hebe Pastor de Bonafini con el presidente Kirchner, y el anuncio de sus variadas promesas. El diario Clarín, con una claridad que no siempre tuvo una parte de la izquierda argentina, lo calificó de gesto que vino a demostrar que el vínculo entre el jefe del Estado y la mujer que simboliza la lucha por los desaparecidos durante la dictadura se mantiene inalterable.
Cada jueves entre diciembre de 2003 y el 26 de enero de 2006 fue un nuevo capítulo de lo que muchos ven como claudicación, y que nosotros tratamos de sintetizar hace unos meses diciendo “En el análisis político no cabe el sentimentalismo, y no hay actitudes “inexplicables”. No es en la persona sino en las ideas que debemos detenernos y centrar la crítica. En palabras de Marx (1) “No es el individuo el responsable de la existencia de relaciones de las que él es socialmente criatura (…) Sólo nos referimos a las personas en cuanto personificación de categorías económicas, como representantes de determinados intereses y relaciones de clase”. El “viraje” de la presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, que conduce a la negación actual de lo que ella misma representó durante décadas como referente ético de lo mejor del campo popular, se explica por la ausencia de ideología socialista que diera real sustento a sus viejas posiciones objetivamente correctas, y hoy definitivamente abandonadas.”
La de enero de 2006 no fue la última marcha de la resistencia. La Última Marcha de la Resistencia -para Hebe Pastor de Bonafini- fue la de diciembre de 2002, la última que cerró diciendo “Estamos convencidas de que la revolución socialista es la única salida”.
1. Prólogo a la Primera Edición de El Capital.
El 25 y 26 de enero de 2006 hubo un acto oficialista en Plaza de Mayo, organizado y protagonizado por la Asociación Madres de Plaza de Mayo, y acompañado por diversas organizaciones kirchneristas. Hebe Pastor de Bonafini cerró el acto diciendo “no vamos a hacer más la Marcha de la Resistencia porque el enemigo no está más en la Casa de Gobierno”, y llamó a no desperdiciar el momento histórico que nos da este presidente al que considera un amigo, y en cuya compañía se siente como en casa. Defendió el pago de la deuda externa y la política de derechos humanos del kirchnerismo, especialmente la promesa que le hicieron de reformular los planes de estudio de los institutos militares, con lo que espera que le cambiemos la cabeza podrida a quienes tienen que defender la patria. De los presos políticos, la persecución política, el gatillo fácil o las torturas, ni una palabra.
No dejó pasar la oportunidad de arremeter contra la izquierda, aprovechando el flanco que dejan al sistema los partidos que apuestan a la contienda electoral, señalando (y lamentablemente, eso es cierto), que sacan menos votos que Moria Casán. Explicó a quienes la oían arrobados que gracias a los ejemplos de Venezuela y Bolivia ahora sabemos que se puede hacer la revolución votando democráticamente, sin derramar sangre, y que ese es el camino para el socialismo, al que también va llegando Chile. Por si quedaban dudas, terminó con un ferviente grito por El socialismo que llegó, primero, de la mano del amado y queridísimo pueblo cubano y de Fidel. ¡Viva Fidel! ¡Viva Lula! ¡Viva Evo Morales! ¡Viva el Comandante Chávez! ¡Viva Kirchner! ¡Viva Tabaré, compañeros!.
Pero no fue en esta marcha que Bonafini dejó de resistir. La Marcha 23, en diciembre de 2003, tuvo como orador al alcalde de Caracas, que no dudó en comenzar su discurso diciendo Quién iba a imaginarse que en esta plaza les iba a hablar un policía. Cuando el Chato Peredo, venido desde Bolivia, destacó “las esperanzas que se abren en Brasil y Argentina con Lula y Kirchner como presidentes” hubo una rechifla, pero Bonafini pidió silencio. No es el momento, dijo. Un año después, la Marcha 24 fue precedida por una reunión de Hebe Pastor de Bonafini con el presidente Kirchner, y el anuncio de sus variadas promesas. El diario Clarín, con una claridad que no siempre tuvo una parte de la izquierda argentina, lo calificó de gesto que vino a demostrar que el vínculo entre el jefe del Estado y la mujer que simboliza la lucha por los desaparecidos durante la dictadura se mantiene inalterable.
Cada jueves entre diciembre de 2003 y el 26 de enero de 2006 fue un nuevo capítulo de lo que muchos ven como claudicación, y que nosotros tratamos de sintetizar hace unos meses diciendo “En el análisis político no cabe el sentimentalismo, y no hay actitudes “inexplicables”. No es en la persona sino en las ideas que debemos detenernos y centrar la crítica. En palabras de Marx (1) “No es el individuo el responsable de la existencia de relaciones de las que él es socialmente criatura (…) Sólo nos referimos a las personas en cuanto personificación de categorías económicas, como representantes de determinados intereses y relaciones de clase”. El “viraje” de la presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, que conduce a la negación actual de lo que ella misma representó durante décadas como referente ético de lo mejor del campo popular, se explica por la ausencia de ideología socialista que diera real sustento a sus viejas posiciones objetivamente correctas, y hoy definitivamente abandonadas.”
La de enero de 2006 no fue la última marcha de la resistencia. La Última Marcha de la Resistencia -para Hebe Pastor de Bonafini- fue la de diciembre de 2002, la última que cerró diciendo “Estamos convencidas de que la revolución socialista es la única salida”.
1. Prólogo a la Primera Edición de El Capital.