El Revolucionario Nº43 (Febrero de 2009)
“Aunque oficial y pretendidamente independiente, la CTA se ha involucrado plenamente en la política electoral. Militaron para la Alianza, luego para las candidaturas de Kirchner-Scioli y Cristina Fernández-Cobos. Ahora, adelantándose al desgaste kirchnerista, los dirigentes de la CTA, con De Genaro a la cabeza, están preparando, bajo el modelo del PT brasileño y después del fracasado Encuentro de Rosario (2005), una ‘nueva construcción política’ con vistas al 2011: la llamada constituyente social. Buscan ser un nuevo recambio para la burguesía. De todos modos, quedarán a mitad de camino, como lo hacen siempre, para terminar apoyando a un nuevo gobierno antiobrero.”
(ER N°41, noviembre de 2008)
Pocos dentro de la CTA intentan recordar la foto del entonces secretario general, Victor De Genaro, junto al recientemente asumido Kirchner y su colega brasileño Da Silva, también conocido como el “maravilloso amigo de EEUU”. Es que por aquellos días, y durante mucho tiempo, esta central ofrecía todo su apoyo al kirchnerismo, algunos miembros incondicional, otros, críticamente, pero todos acompañaban al gobierno que desde el primer día se mostró como un efectivo pagador de deuda, servil ante el poder imperial, continuador de la política inflacionaria impulsada por Duhalde y como un eficaz represor de los trabajadores y el pueblo, entre otras barbaridades.
Para disimular su oficialismo a ultranza, la CTA recurrió a una original fórmula política: “ni oficialismo ni oposición”, decían. Como si se pudiera ser neutral frente a la política proimperialista y antipopular que se encargó de desarrollar el peronismo de Kirchner. Esa pretendida neutralidad se asemeja a la pretendida neutralidad de algunos, como la CNN, ante la masacre que el estado de Israel desata sobre el pueblo palestino, es decir, el apoyo liso y llano al más fuerte.
Sin embargo, en los últimos meses, esta central ha ido abandonando paulatinamente el barco kirchnerista, aunque siempre conservando algunos alcahuetes como Edgardo Depetri o Luis D´Elía, para ubicarse, tímidamente, en otra vereda. No es ajena al proceso de alejamiento del kirchnerismo que otros agrupamientos y “personalidades” están llevando adelante, como Libres del Sur o Felipe Solá(1).
El hito en este “viraje” de la CTA fue la “marcha contra el hambre” organizada en diciembre pasado, luego de lanzar la “constituyente social” en Jujuy con la intención de volver sobre la idea de concertar un frente electoral al estilo PT brasileño. Partido que sobradamente demostró su carácter antiobrero.
No muy trascendente sería referirse a las idas y vueltas de esta central ya que es una situación constante. Recordemos simplemente que con el gobierno de la Alianza protagonizaron un proceso similar: un romance inicial que se tornó crítico sobre el final del gobierno encabezado por De la Rua, cuando impulsaron el FRENAPO(2). Sin embargo, lo grave de la situación es que la CTA vuelve a la escena política desde un perfil opositor arrastrando tras de sí a muchas organizaciones del llamado “campo popular” que se mantuvieron enfrentadas al gobierno kirchnerista. No sólo reaparece entre los luchadores, sino que reaparece, sin autocrítica alguna, encolumnando bajo sus banderas un amplio arco político. Esto es lo que quedó demostrado en la marcha a Plaza de Mayo del último diciembre.
La central volvió a lograr un importante protagonismo con el conflicto de Paraná Metal. Conflicto que dirige la UOM de Villa Constitución, “históricamente enrolada en la CTA”, como gustan decir, encabezada por Alberto Piccinini. No está de más aclarar que la política seguida por dicho sindicato es exactamente igual que la desarrollada por la CGT y acordada con el gobierno y la patronal(3). Pero, encima, la central echó mano a su frentepopulismo, a su política de alianza de clases en todo su esplendor. Organizó un corte de ruta con, nada más y nada menos, que la FAA, su aliadas en la “paritaria social”, la cámara empresarial que nuclea a los pequeños empresarios del campo, es decir a los más grandes negreros y explotadores de los trabajadores rurales(4). Y esto, cuando no hace mucho el actual secretario general ceteaísta, Hugo Yasky, acompañó al gobierno en un acto contra “el campo”(5). Suceso que, también, pocos quieren recordar dentro de la central.
Decididamente, la burocracia de la CTA se reacomoda en la arena política con un proyecto electoral bajo el brazo, que ya discute con otros “desencantados” como Sabatella, Solanas o Tumini. Para ello se diferencia del kirchnerismo cobijándose en un rinconcito de la “protesta social”. Pero los luchadores, quienes siempre bregamos por la independencia de clase trabajadora y, por ende, enfrentamos al gobierno de los Kirchner como a cualquier otro gobierno capitalista, no podemos hacerle el más mínimo lugar y mucho menos marchar bajo sus banderas.
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NOTAS:
1) Ver “Los rejuntes electorales”, en ER N°42, diciembre de 2008.
2) Frente Nacional contra la Pobreza.
3) Ver “TENIUM SIDERAR y Paraná metal, los acuerdos contra la clase obrera”, en este número.
4) Ver “Los empresarios del campo”, en ER N°34, abril de 2008.
5) Ver “Dos actos, el mismo circo”, en ER N°38, agosto de 2008.
“Aunque oficial y pretendidamente independiente, la CTA se ha involucrado plenamente en la política electoral. Militaron para la Alianza, luego para las candidaturas de Kirchner-Scioli y Cristina Fernández-Cobos. Ahora, adelantándose al desgaste kirchnerista, los dirigentes de la CTA, con De Genaro a la cabeza, están preparando, bajo el modelo del PT brasileño y después del fracasado Encuentro de Rosario (2005), una ‘nueva construcción política’ con vistas al 2011: la llamada constituyente social. Buscan ser un nuevo recambio para la burguesía. De todos modos, quedarán a mitad de camino, como lo hacen siempre, para terminar apoyando a un nuevo gobierno antiobrero.”
(ER N°41, noviembre de 2008)
Pocos dentro de la CTA intentan recordar la foto del entonces secretario general, Victor De Genaro, junto al recientemente asumido Kirchner y su colega brasileño Da Silva, también conocido como el “maravilloso amigo de EEUU”. Es que por aquellos días, y durante mucho tiempo, esta central ofrecía todo su apoyo al kirchnerismo, algunos miembros incondicional, otros, críticamente, pero todos acompañaban al gobierno que desde el primer día se mostró como un efectivo pagador de deuda, servil ante el poder imperial, continuador de la política inflacionaria impulsada por Duhalde y como un eficaz represor de los trabajadores y el pueblo, entre otras barbaridades.
Para disimular su oficialismo a ultranza, la CTA recurrió a una original fórmula política: “ni oficialismo ni oposición”, decían. Como si se pudiera ser neutral frente a la política proimperialista y antipopular que se encargó de desarrollar el peronismo de Kirchner. Esa pretendida neutralidad se asemeja a la pretendida neutralidad de algunos, como la CNN, ante la masacre que el estado de Israel desata sobre el pueblo palestino, es decir, el apoyo liso y llano al más fuerte.
Sin embargo, en los últimos meses, esta central ha ido abandonando paulatinamente el barco kirchnerista, aunque siempre conservando algunos alcahuetes como Edgardo Depetri o Luis D´Elía, para ubicarse, tímidamente, en otra vereda. No es ajena al proceso de alejamiento del kirchnerismo que otros agrupamientos y “personalidades” están llevando adelante, como Libres del Sur o Felipe Solá(1).
El hito en este “viraje” de la CTA fue la “marcha contra el hambre” organizada en diciembre pasado, luego de lanzar la “constituyente social” en Jujuy con la intención de volver sobre la idea de concertar un frente electoral al estilo PT brasileño. Partido que sobradamente demostró su carácter antiobrero.
No muy trascendente sería referirse a las idas y vueltas de esta central ya que es una situación constante. Recordemos simplemente que con el gobierno de la Alianza protagonizaron un proceso similar: un romance inicial que se tornó crítico sobre el final del gobierno encabezado por De la Rua, cuando impulsaron el FRENAPO(2). Sin embargo, lo grave de la situación es que la CTA vuelve a la escena política desde un perfil opositor arrastrando tras de sí a muchas organizaciones del llamado “campo popular” que se mantuvieron enfrentadas al gobierno kirchnerista. No sólo reaparece entre los luchadores, sino que reaparece, sin autocrítica alguna, encolumnando bajo sus banderas un amplio arco político. Esto es lo que quedó demostrado en la marcha a Plaza de Mayo del último diciembre.
La central volvió a lograr un importante protagonismo con el conflicto de Paraná Metal. Conflicto que dirige la UOM de Villa Constitución, “históricamente enrolada en la CTA”, como gustan decir, encabezada por Alberto Piccinini. No está de más aclarar que la política seguida por dicho sindicato es exactamente igual que la desarrollada por la CGT y acordada con el gobierno y la patronal(3). Pero, encima, la central echó mano a su frentepopulismo, a su política de alianza de clases en todo su esplendor. Organizó un corte de ruta con, nada más y nada menos, que la FAA, su aliadas en la “paritaria social”, la cámara empresarial que nuclea a los pequeños empresarios del campo, es decir a los más grandes negreros y explotadores de los trabajadores rurales(4). Y esto, cuando no hace mucho el actual secretario general ceteaísta, Hugo Yasky, acompañó al gobierno en un acto contra “el campo”(5). Suceso que, también, pocos quieren recordar dentro de la central.
Decididamente, la burocracia de la CTA se reacomoda en la arena política con un proyecto electoral bajo el brazo, que ya discute con otros “desencantados” como Sabatella, Solanas o Tumini. Para ello se diferencia del kirchnerismo cobijándose en un rinconcito de la “protesta social”. Pero los luchadores, quienes siempre bregamos por la independencia de clase trabajadora y, por ende, enfrentamos al gobierno de los Kirchner como a cualquier otro gobierno capitalista, no podemos hacerle el más mínimo lugar y mucho menos marchar bajo sus banderas.
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NOTAS:
1) Ver “Los rejuntes electorales”, en ER N°42, diciembre de 2008.
2) Frente Nacional contra la Pobreza.
3) Ver “TENIUM SIDERAR y Paraná metal, los acuerdos contra la clase obrera”, en este número.
4) Ver “Los empresarios del campo”, en ER N°34, abril de 2008.
5) Ver “Dos actos, el mismo circo”, en ER N°38, agosto de 2008.