Las centrales sindicales están metidas de lleno en el juego electoral. Lejos de compartir la realidad de la inmensa mayoría de los trabajadores, los burócratas de la CGT y la CTA se desviven en la búsqueda de un lugar en las listas, mientras velan como siempre por la salud de sus negocios.
El Revolucionario Nº46 (Mayo de 2009)
La cercanía de las elecciones motoriza la actividad en las centrales sindicales. La CGT está dedicada en pleno a la obtención de la mayor cantidad posible de lugares en las listas del PJ. Con este objetivo, se planeó el acto del 30 de abril, acto que, lejos de contener alguna consigna en defensa de los intereses de los trabajadores, se organizó como jornada de apoyo al gobierno. “Votemos el proyecto nacional y popular que viene a instalar definitivamente la justicia social, el proyecto que encarna la compañera Cristina Kirchner. Ese es el pedido, el deseo, el objetivo”, afirmó Moyano, único orador del evento. Además del descarado apoyo al kirchnerismo, el jefe de la CGT, y vicepresidente del PJ, vio en la concentración la posibilidad de realizar una importante demostración de fuerza hacia sus adversarios y de presión hacia el kirchnerismo. Moyano sabe que el gobierno necesita todo el apoyo posible de cara a las elecciones del 28 de junio y no va a dejar pasar su oportunidad. En los últimos días, obtuvo no sólo el compromiso de que el abogado de la CGT, Héctor Recalde, integraría una de las listas buscando renovar su banca como diputado del PJ, sino que también aprovechó para hacerse de un multimillonario negocio en peajes (calculado en más de u$s16 millones anuales), al adjudicarse una de las terminales portuarias más importantes. Y esto sumado al anuncio que hiciera la presidenta Cristina Fernández, del giro de $156 millones, para las obras sociales. Los burócratas cegetistas andan pues, con los negocios y la campaña entre ceja y ceja. Preocupación también compartida por los sectores opositores o no alineados con el kirchnerismo dentro de la central, que buscan su lugar en las listas de De Narváez y Solá. El jefe de la UATRE y de las 62 Organizaciones, Gerónimo Venegas, metió en el tercer lugar en la lista a su “ahijada política”, Claudia Rucci, hija del histórico burócrata de la UOM.
La CTA, como ya es costumbre, ubica apoyos y candidatos en distintas listas. Por un lado, los ultrakirchneristas como Depetri y D´Elía, están a la cabeza de la campaña del PJ. Otro rumbo tomó la plana mayor de la “central independiente” que, en esta oportunidad, se metió de lleno en el reagrupamiento de los desencantados del kirchnerismo, encabezado por el intendente de Morón, Martín Sabatella, y que cuenta con la participación de los también arrepentidos, Tumini y Ceballos de Libres del Sur. Allí sumaron su apoyo Víctor de Gennaro, Claudio Lozano y Hugo Yasky. Claro que este último salió a aclarar que el apoyo era “a título personal y no de la central”.
Así están las cosas. Mientras que para la mayoría de los gremios las promesas de paritarias duermen en algún cajón, deteriorando día a día el salario, y se multiplican los despidos en todo el país, la burocracia sindical toda se desvive en el armado de las listas y la militancia electoral. Ya sea desde el PJ o desde agrupamientos que sostuvieron y siguen sosteniendo su “apoyo crítico” al gobierno kirchnerista, los jefes de la burocracia se suman a la construcción de las alternativas patronales que gobiernan y gobernarán contra los trabajadores.
La cercanía de las elecciones motoriza la actividad en las centrales sindicales. La CGT está dedicada en pleno a la obtención de la mayor cantidad posible de lugares en las listas del PJ. Con este objetivo, se planeó el acto del 30 de abril, acto que, lejos de contener alguna consigna en defensa de los intereses de los trabajadores, se organizó como jornada de apoyo al gobierno. “Votemos el proyecto nacional y popular que viene a instalar definitivamente la justicia social, el proyecto que encarna la compañera Cristina Kirchner. Ese es el pedido, el deseo, el objetivo”, afirmó Moyano, único orador del evento. Además del descarado apoyo al kirchnerismo, el jefe de la CGT, y vicepresidente del PJ, vio en la concentración la posibilidad de realizar una importante demostración de fuerza hacia sus adversarios y de presión hacia el kirchnerismo. Moyano sabe que el gobierno necesita todo el apoyo posible de cara a las elecciones del 28 de junio y no va a dejar pasar su oportunidad. En los últimos días, obtuvo no sólo el compromiso de que el abogado de la CGT, Héctor Recalde, integraría una de las listas buscando renovar su banca como diputado del PJ, sino que también aprovechó para hacerse de un multimillonario negocio en peajes (calculado en más de u$s16 millones anuales), al adjudicarse una de las terminales portuarias más importantes. Y esto sumado al anuncio que hiciera la presidenta Cristina Fernández, del giro de $156 millones, para las obras sociales. Los burócratas cegetistas andan pues, con los negocios y la campaña entre ceja y ceja. Preocupación también compartida por los sectores opositores o no alineados con el kirchnerismo dentro de la central, que buscan su lugar en las listas de De Narváez y Solá. El jefe de la UATRE y de las 62 Organizaciones, Gerónimo Venegas, metió en el tercer lugar en la lista a su “ahijada política”, Claudia Rucci, hija del histórico burócrata de la UOM.
La CTA, como ya es costumbre, ubica apoyos y candidatos en distintas listas. Por un lado, los ultrakirchneristas como Depetri y D´Elía, están a la cabeza de la campaña del PJ. Otro rumbo tomó la plana mayor de la “central independiente” que, en esta oportunidad, se metió de lleno en el reagrupamiento de los desencantados del kirchnerismo, encabezado por el intendente de Morón, Martín Sabatella, y que cuenta con la participación de los también arrepentidos, Tumini y Ceballos de Libres del Sur. Allí sumaron su apoyo Víctor de Gennaro, Claudio Lozano y Hugo Yasky. Claro que este último salió a aclarar que el apoyo era “a título personal y no de la central”.
Así están las cosas. Mientras que para la mayoría de los gremios las promesas de paritarias duermen en algún cajón, deteriorando día a día el salario, y se multiplican los despidos en todo el país, la burocracia sindical toda se desvive en el armado de las listas y la militancia electoral. Ya sea desde el PJ o desde agrupamientos que sostuvieron y siguen sosteniendo su “apoyo crítico” al gobierno kirchnerista, los jefes de la burocracia se suman a la construcción de las alternativas patronales que gobiernan y gobernarán contra los trabajadores.