Hace no mucho el gobierno lanzó su campaña de demonización del Fondo Monetario Internacional. No mucho falta para que lo presente como parte de la solución de la actual crisis.
El Revolucionario Nº46 (Mayo de 2009)
Eufórico, el kirchnerismo se embanderó con un demagógico discurso antifondo, acusándolo de ser responsable de todos los males del país, y planteando una inexistente política de desendeudamiento que, supuestamente, no permitiría injerencias externas en la política argentina. “Si no pedimos nada, no debemos rendir cuentas” fue el razonamiento de la consigna kirchnerista “desendeudarnos para ser libres”.
Sin embargo, nunca se materializó en una ruptura con el organismo. Argentina continúa perteneciendo a los países socios del FMI y participa en todas y cada una de sus convocatorias. Además, los principales lineamientos del Fondo para Argentina fueron cumplidos al pie de la letra por este gobierno, desde el desembolso de u$s10.000 millones hasta el sostenimiento de un superávit fiscal superior al 3% del PBI para pagar deuda. Encima, la deuda siguió creciendo y EEUU siguió manejando la política local.
Ahora, se están encargando de lavarle la cara al Fondo, de presentar un “nuevo FMI”, más “progre”, sin tantos condicionamientos, para retomar las negociaciones. Para eso fueron el ministro de economía, Carlos Fernández, y el presidente del Banco Central, Martín Redrado, a la asamblea del FMI reunida en EEUU. Se entrevistaron con sus funcionarios y discutieron cómo instrumentar el traslado de u$s2.500 millones.
Entre tanto, enviados del FMI “asesoran” al INDEC para que el gobierno de los Kirchner pueda volver a acceder a los préstamos del organismo internacional.
Como con todo. Así como ayer lo culpaban de la crisis de 2001, mañana lo presentarán como la puerta de salida de la crisis.
Eufórico, el kirchnerismo se embanderó con un demagógico discurso antifondo, acusándolo de ser responsable de todos los males del país, y planteando una inexistente política de desendeudamiento que, supuestamente, no permitiría injerencias externas en la política argentina. “Si no pedimos nada, no debemos rendir cuentas” fue el razonamiento de la consigna kirchnerista “desendeudarnos para ser libres”.
Sin embargo, nunca se materializó en una ruptura con el organismo. Argentina continúa perteneciendo a los países socios del FMI y participa en todas y cada una de sus convocatorias. Además, los principales lineamientos del Fondo para Argentina fueron cumplidos al pie de la letra por este gobierno, desde el desembolso de u$s10.000 millones hasta el sostenimiento de un superávit fiscal superior al 3% del PBI para pagar deuda. Encima, la deuda siguió creciendo y EEUU siguió manejando la política local.
Ahora, se están encargando de lavarle la cara al Fondo, de presentar un “nuevo FMI”, más “progre”, sin tantos condicionamientos, para retomar las negociaciones. Para eso fueron el ministro de economía, Carlos Fernández, y el presidente del Banco Central, Martín Redrado, a la asamblea del FMI reunida en EEUU. Se entrevistaron con sus funcionarios y discutieron cómo instrumentar el traslado de u$s2.500 millones.
Entre tanto, enviados del FMI “asesoran” al INDEC para que el gobierno de los Kirchner pueda volver a acceder a los préstamos del organismo internacional.
Como con todo. Así como ayer lo culpaban de la crisis de 2001, mañana lo presentarán como la puerta de salida de la crisis.