KIRCHNER: CRECIMIENTO EN LAS CUENTAS PERO CON MÁS POBREZA

El Revolucionario Nº11 (Marzo de 2006)

El gobierno, con el despliegue mediático de los resultados macroeconómicos intenta ocultar: 1) La profundización de la brecha entre los más pobres y más ricos; y 2) El destino inexorable dentro del capitalismo, que el Imperialismo nos asigna como semicolonia proveedora de recursos primarios y mercado para sus excedentes, cuando no sitio de desembarco de fondos “buitres”, y no el de un país con desarrollo industrial.

El fenómeno de justificar la explotación y la desigualdad tras futuros logros sociales de la economía, es parte de la construcción superestructural ideológica de los amos del mundo para frenar con la menor represión directa posible la lucha de clases. En nuestro país abundan los ejemplos: el “estamos mal pero vamos bien” de Menem, es idéntico al “hay que pasar el invierno” de Alsogaray, y a toda la parafernalia propagandística kirchnerista que trata de convencernos de un supuesto crecimiento económico en donde cabe “la felicidad de todos los argentinos”. No hace falta ser economista para ver que el tiempo pasa y la brecha de la desigualdad se agranda aquí y en el mundo, como tampoco hacen falta comprobaciones económicas para comprender la necesidad de un nuevo sistema donde todos estemos sometidos a las mismas responsabilidades, privaciones y abundancias. Nuestra lucha tiene probadas razones filosóficas y políticas, además de la necesaria reparación material de quienes producimos las riquezas.
Nos repiten hasta el cansancio: “Con flujo de capitales desde el exterior, hay viabilidad de crecimiento para la Argentina”. Son argumentos para ocultar la política de entrega y sometimiento. Con sus recetas de “confianza”, “seguridad jurídica”, “flexibilización laboral”, “exenciones impositivas” y demás, dan un país ordenado y sumiso a la voracidad del capitalismo.
No obstante, el momento de la economía mundial con una matriz inflacionaria en ciernes, torna cada vez más oscuras las posibilidades de afluencia de capitales productivos a Argentina, que “coronen” la buena letra de los gobiernos locales.
En el pasado inmediato, la entrega menemista tuvo sus límites por el tamaño del negocio servido en bandeja, y no por la resistencia al saqueo. Por ejemplo: el negocio de los teléfonos de Maria Julia fue único en el mundo en su momento, pero siempre fue un negocio acotado a una población de usuarios pequeña. Esa circunstancia ya pasó, el robo ya se consumó y los corsarios del mundo ya apuntaron sus proas hacia otros lugares. De esa “ola de dinero”, el kirchnerismo ya marchitó sus ilusiones, pero su impotencia por articular una burguesía que motorice algún plan de crecimiento capitalista, es absoluta. Sólo cifra su gestión de gobierno en un acomodamiento obsesivo macroeconómico de ajuste del gasto público, obtención de reservas con el sudor y la sangre trabajadora, y un esquema agroexportador primario con retenciones aduaneras.

Sitios de inversiones a los que la fortuna les sonríe:
Como para aclarar que la estrategia de circulación de la riqueza en el mundo no contempla a esta región como de peso importante, analizamos someramente el rumbo de los capitales en los últimos años.
El movimiento mundial del capital fue orientado por variables como la rentabilidad, la seguridad y el tamaño del negocio. Así es como fondos de inversiones ligados a las cajas de pensiones norteamericanas y europeas hoy buscan inversiones rentables en Polonia, Rep. Checa, Rusia, China, Bosnia, Brasil y México.
La inversión inmobiliaria en centros urbanos de Polonia, de las republicas Bálticas, Ucrania u otras, superaron los 10 puntos de rentabilidad durante toda la década del 90, a partir de la desintegración del bloque de la URSS. Lógicamente pronto comienza la competencia por el flujo intenso de capitales, y los más dinámicos emprenden la búsqueda de nuevos escenarios, entre los que se encuentran hoy México y Brasil.
Como pasó en Argentina con el porteño Puerto Madero, las otras ciudades de este mundo “emergente” ofrecen galpones de antiguos parques industriales destruidos, que son remozados como emprendimientos habitacionales u oficinas. La realización de la ganancia es la venta inmediata o la renta por alquiler, que siempre va menguando cuando el flujo de capital exacerba la competencia.
En un mercado más tradicional y tranquilo, el rendimiento anual que produce la compra de bonos de la reserva de EEUU, la economía más grande del mundo, es de aproximadamente 3%, permanentemente en alza para ajustar su déficit. Hoy, activamente, EEUU se esfuerza por atraer capitales para paliar su déficit.
El resto del escenario fue y es una economía mucho más estructurada y formal donde no penetran estas inversiones, sino a través de los mercados accionarios. Estamos hablando de la industria de la guerra, el petróleo, medicamentos, automotrices y transporte, tecnología informática y de comunicaciones, etc. El narcotráfico y la timba financiera (ej.: compra de bonos de deuda de países en crisis), son oportunidades mas informales e inseguras de reciclaje de la ganancia capitalista, pero cuando la suerte acompaña, mucho mas rentables.
Por otra parte, los estados europeos occidentales signan sus esfuerzos económicos en proteger a sus monopolios estatales con asistencia financiera directa o motorizando fusiones, pues buena parte del soporte de sus políticas sociales de empleo y altos salarios depende de la expoliación de ganancias que estos mismos producen en la periferia del imperio. Este movimiento fue de 350 mil millones de dólares en la Europa de 2005. En estos días se fusionaron Suez S.A. y Gaz de France S.A. (GDF) para evitar que la primera fuera tomada por un grupo italiano. El estado Español salió al rescate de Endesa S.A., a punto de ser engullida por E. On de Alemania. Vemos que hay capitales, pero sólo disponibles de acuerdo a las estrategias de los estados miembros europeos, y no a la seducción de los ministros de economía argentinos.

El “crecimiento” de Kirchner:
Analicemos algunos elementos que tendrían que estar creciendo, si efectivamente la economía presentara un horizonte de expansión industrial:
1) Este gobierno no anunció un sólo programa energético de envergadura a pesar de cacarear permanentemente el crecimiento económico y el crecimiento de la actividad industrial. Y no es que la energía sobre en nuestro país: en los días de calor pasados, el sistema eléctrico volvió a operar al límite, con algunos cortes en el conurbano y en la misma Ciudad de Buenos Aires. Hubo que discontinuar la exportación de electricidad a Uruguay por el colapso local. Nuevamente la realidad muestra la misma cara: no hay capitales dispuestos a motorizar un crecimiento industrial y tecnológico, y a hacerse cargo del crecimiento de la infraestructura energética necesaria para tal fin.
2) El parque rodante y la infraestructura ferrocarrilera, aún con todas las desvergonzadas prebendas gubernamentales, evidencian que sólo sirven para transporte de la masa trabajadora del conurbano bonaerense. Si realmente este gobierno avizorara una reactivación económica industrial importante, no hay forma de mover mercancías, que no sea por vía fluvial tal como la ruta de la soja. En el mapa carretero, pasa otro tanto: las rutas terminan donde termina el negocio de los peajes.
3) La asignación de recursos en educación, en investigación científica y tecnológica, no entra en la imaginación de este gobierno dependiente. Orienta la formación de nuestros jóvenes a la conveniencia de mano de obra calificada barata para los pocos monopolios con actividad en el país, tal como lo demuestra la promulgación de la nueva ley de educación técnica.
4) La balanza comercial seriamente no demuestra un crecimiento en la importación de bienes de producción. Esta estadística se tergiversa colocando como bienes de producción a los equipos de aire acondicionados, los celulares e insumos de informática.
Curiosa forma de “crecer” sin energía, sin transporte, sin educación, sin ciencia, ni técnica.
Como característica del capitalismo en las semicolonias, cuando la lucha de clases no empuja la recomposición del salario, las cifras pueden mostrar aumento de la ocupación, pero también aumento de la brecha entre los más pobres y más ricos.
A pesar de que las cifras muestran un crecimiento del 8.8% de 2004 y del 6% de 2005, si medimos la variación del PBI per cápita, desde 1974 a la fecha vemos un estancamiento de tres décadas, con el agravante de un envejecimiento poblacional. Si comparamos con 1998, el crecimiento del PBI es menos del 1%, y la pobreza aumentó del 30% al 40% de la población, el ingreso promedio de la población ocupada es 20% a la de 1998. Respecto de la desocupación, si bien los números del INDEC hacen festejar al gobierno un índice de desocupación en baja (12,7 %), llegan a esta cifra sobre la falacia de considerar "ocupado" a cualquiera que haya trabajado aunque sea una hora en la semana inmediata anterior al relevamiento, aunque no cobrara salario sino, por ejemplo, un plato de comida y a quienes ayuden en la actividad de un familiar con o sin remuneración por ello. En la noción de "desocupado", en cambio, se incluye estrictamente a quienes no teniendo ocupación están buscando activamente trabajo, sin incluir otras formas de precariedad laboral como trabajos transitorios, los que trabajan jornadas involuntariamente por debajo de lo normal, los que han suspendido la búsqueda por falta de oportunidades visibles de empleo, los ocupados en puestos por debajo de la remuneración mínima o en puestos por debajo de su calificación, etcétera. (1) Por otra parte, el grueso de aquellos que sí trabajan lo hacen en las peores condiciones de la historia, absolutamente en negro, sin aportes ni obra social y trabajando largas jornadas para poder llegar a un salario que alcance mínimamente para poder vivir. Es decir que sin todavía haber alcanzado el nivel económico de De la Rua, la situación social se agravó. Sucede que el oficialismo procura medir con respecto a la crisis 2001/2002, donde efectivamente por la profundidad de la crisis cualquier cifra es mejor.
Tal como venimos denunciando en números anteriores, las cifras oficiales de la inflación (menos de 1% para febrero) no pueden ocultar el dramático aumento de los alquileres y de los alimentos -en conjunto mas del 4%, con aumentos incluso de algunos rubros que entraron en el promocionado “acuerdo antiinflacionario” (2)-, y que golpean fuerte a los trabajadores.
Atados a las bondades macroeconómicas, la soberbia oficial avanza con el ajuste a los planes sociales, que van a un nuevo “empadronamiento”, donde pasarán la prueba los obsecuentes al gobierno, los cómplices de la farsa kirchnerista y los amigos del funcionario D’Elia.

Los mismos de siempre
No pueden operar como “eficientes ministros de la abundancia para todos los argentinos” quienes aún llevan a cabo la consolidación de la entrega tras el brutal golpe de 1976, que produjo un endeudamiento estatal de la economía primero, y luego una apertura, con saqueo y quiebre productivo. Son los mismos cuadros de la burguesía que hoy se disfrazan de salvadores y prolijos economistas, pero que en la guerra del saqueo imperialista, fueron y son eficientes tanto en los picos del combate, como en el reordenamiento luego de las batallas. Martínez de Hoz, Cavallo, Redrado, Prat Gay, Machinea, López Murphy, Lavagna, Miceli, etc. Son sólo algunos de los obligados a dar la cara, una parte ínfima del ejército de la burguesía, a derrotar en la lucha por la construcción del socialismo.

(1) Pagina web del INDEC, sección Consultas, link "Glosario".
(2) textual de Clarín 04/03/06: “Los datos del INDEC parecen darles la razón a quienes opinan que las empresas, los supermercados y autoservicios se comprometen con el Gobierno a mantener sin aumentos un listado de productos, pero luego suben el resto de los artículos para compensar por un lado lo que dejan de ganar por otro”.... En realidad la cifra oficial (INDEC) del índice de precios al consumidor suma en dos meses 1.7%.