El Revolucionario Nº36 (Junio de 2008)
Julio Piumato se consagró en 2006, por quinta vez, secretario general de la Unión de Empleados Judiciales de la Nación (UEJN), gremio que, desde hace años, no presenta un balance de ingresos y egresos sociales. Piumato se encarga de perseguir a los sectores que no comulgan con él, intentar expulsarlos, prohibir su entrada al sindicato o intervenir seccionales díscolas. Por eso ocupa la secretaría de DDHH de la CGT. Además, es miembro de la delegación de la central argentina ante la OIT.
En su momento, se alineó con los pejotistas Irma Roy y Gustavo Béliz. Luego apostó a ser congresal del PJ con Duhalde. En 2003, adscribió a la candidatura presidencial de Rodríguez Saa (en los afiches para la Capital, Piumato levantaba el brazo del puntano), para darse luego al kirchnerismo. Ya en 2005, fue como diputado porteño con el Frente para la Victoria, lista encabezada por Rafael Bielsa y, en las últimas elecciones presidenciales, le ofreció a Cristina cubrir los cargos de las autoridades de mesa faltantes con empleados judiciales, sin remuneración alguna. Recientemente, presentó una denuncia contra jueces por permitir los cortes de ruta de las patronales rurales. Hoy ocupa una vocalía en el PJ de Kirchner.
Piumato es un acérrimo defensor de la “alianza estratégica” que la CGT tiene con el gobierno. La central “convalida los ejes del proyecto del Bicentenario que hacen al desarrollo de la nación”, proyecto que “no se agota en la discusión de salarios, sino que aspira a participar en el diseño de una sociedad”, a través del “diálogo económico y social como herramienta fundamental para la distribución del ingreso...”, señala.
Su estilo personal desentona un poco dentro de una central obrera ultra reaccionaria, por ejemplo, años atrás, al arrimarse a aquel sector “progresista” de la Alianza o al recordar desde siempre a los empleados judiciales desaparecidos. Lejos de ser un defensor de los derechos de los trabajadores, ese cariz le ha servido para cumplir más eficazmente su rol de burócrata entregador de luchas y conquistas, y de arreglar siempre salarios a la baja.
Julio Piumato se consagró en 2006, por quinta vez, secretario general de la Unión de Empleados Judiciales de la Nación (UEJN), gremio que, desde hace años, no presenta un balance de ingresos y egresos sociales. Piumato se encarga de perseguir a los sectores que no comulgan con él, intentar expulsarlos, prohibir su entrada al sindicato o intervenir seccionales díscolas. Por eso ocupa la secretaría de DDHH de la CGT. Además, es miembro de la delegación de la central argentina ante la OIT.
En su momento, se alineó con los pejotistas Irma Roy y Gustavo Béliz. Luego apostó a ser congresal del PJ con Duhalde. En 2003, adscribió a la candidatura presidencial de Rodríguez Saa (en los afiches para la Capital, Piumato levantaba el brazo del puntano), para darse luego al kirchnerismo. Ya en 2005, fue como diputado porteño con el Frente para la Victoria, lista encabezada por Rafael Bielsa y, en las últimas elecciones presidenciales, le ofreció a Cristina cubrir los cargos de las autoridades de mesa faltantes con empleados judiciales, sin remuneración alguna. Recientemente, presentó una denuncia contra jueces por permitir los cortes de ruta de las patronales rurales. Hoy ocupa una vocalía en el PJ de Kirchner.
Piumato es un acérrimo defensor de la “alianza estratégica” que la CGT tiene con el gobierno. La central “convalida los ejes del proyecto del Bicentenario que hacen al desarrollo de la nación”, proyecto que “no se agota en la discusión de salarios, sino que aspira a participar en el diseño de una sociedad”, a través del “diálogo económico y social como herramienta fundamental para la distribución del ingreso...”, señala.
Su estilo personal desentona un poco dentro de una central obrera ultra reaccionaria, por ejemplo, años atrás, al arrimarse a aquel sector “progresista” de la Alianza o al recordar desde siempre a los empleados judiciales desaparecidos. Lejos de ser un defensor de los derechos de los trabajadores, ese cariz le ha servido para cumplir más eficazmente su rol de burócrata entregador de luchas y conquistas, y de arreglar siempre salarios a la baja.