ELECCIONES EN LA CGT: EL AFÁN DE MANEJAR LA CAJA

El Revolucionario Nº36 (Junio de 2008)

Después de la reorganización del PJ bajo la conducción indiscutida de Néstor Kirchner, ahora le toca a la CGT. La más peronista de las centrales sindicales debe renovar sus autoridades, y como ocurrió con su partido, el nombre del juego es la negociación. Los acuerdos y reacomodamientos están a la orden del día.

Hasta hace no mucho había lista única, encabezada por Hugo Moyano. Ni el asesinato de su tesorero Beroiz en Rosario, con evidente mano del sindicato, y probablemente de su hijo Pablo; ni el trámite judicial en Mar del Plata que sacó a la luz la vinculación histórica del camionero con la Triple A, cuando era un joven dirigente de la Juventud Sindical Peronista, aliada de la Confederación Nacional Universitaria (CNU), opacaban la estrella de Moyano, que iba tranquilo a su reelección como secretario general.
Los “gordos” (Armando Cavalieri, Carlos West Ocampo, Oscar Lescano y José Pedraza) y los “independientes” (Andrés Rodríguez, Gerardo Martínez) habían agitado durante un corto tiempo la posibilidad de otra candidatura, para negociar sus lugares en la lista “de unidad”, atrás del burócrata con apoyo bien explícito de los Kirchner. Fue bendecido por Néstor Kirchner con la vicepresidencia del PJ e invitado de honor en cuanto palco oficial usa la presidenta
Los “independientes” también fueron reacomodándose, a pesar de que los enfrentamientos entre la UOCRA y los camioneros, al estilo de la pelea en San Vicente, el día del traslado de los restos de Perón, se siguen repitiendo. Después de la paliza sufrida por el “Pata” Medina, que algunos atribuyen a los camioneros, vinieron los incidentes en el acto del estadio de Almagro. Mientras Kirchner celebraba su jefatura en el PJ, hombres de Moyano y Martínez se agarraron a las trompadas y palazos detrás del palco, con tanta virulencia que uno perdió un ojo y más de 15 fueron hospitalizados. A diferencia del día del funeral, cuando se cruzaron gruesos insultos, esta vez los jefes no se inmutaron. Total, entre ellos, ya estaba todo arreglado.
El plan era sencillo. Así como Moyano secunda a Kirchner en el PJ, a él lo escoltaría, como secretario adjunto, Antonio Caló1, de la UOM, u otro hombre del mismo gremio. Sellaron el pacto, alentados por los ministros De Vido y Tomada y el diputado Kunkel, que se ocuparon, por una parte, de convencer a los “gordos” e “independientes” de apoyar a Moyano, y por la otra, de ablandar al camionero para que en su lista haya lugar para ambos grupos. Sólo el gastronómico Barrionuevo había quedado afuera de todas las fotos. Pero como dijo una alta fuente oficial, aunque con Moyano no se puedan ver, “Barrionuevo es el presidente del PJ de Catamarca y está con Néstor Kirchner”.
Sin embargo, en el afán de hacerse con la dirección de la central y administrar su inmensa caja. Todo se dio vuelta. Después de contar congresales y evaluar la porción que a cada uno le tocaría, se suceden nuevos reacomodamientos. Ahora los “gordos” impulsan la candidatura de Caló quien ya admitió que hará “lo que decidan los compañeros”. Si esto se materializa, los “independientes”, que van hacia donde soplan los negocios, no apoyarían al camionero por no se da “la unidad del movimiento obrero”. No es menor el papel de la UTA, histórica aliada de Moyano, que, también apoyaría al metelúrgico.
La pulseada se reaviva. Pero todos concuerdan en mantener controlado y disciplinado al movimiento obrero. Nadie pone en cuestión el apoyo irrestricto al gobierno.
Como siempre sucede en el peronismo, el partido que mejor representa los intereses de la burguesía, igual que resolvieron la dirección del PJ, a la hora de repartir la torta, los sindicalistas se pelean y hacen acuerdos, como los hombres de negocios que son.

NOTAS:
1) Ver “Desfile de Burócratas”, en la contratapa de esta edición.