El Revolucionario Nº37 (Julio 2008)

EDITORIAL: ¿DE QUIÉN ES ESTA DEMOCRACIA?El Revolucionario Nº37 (Julio de 2008)

Los empresarios del campo y los empresarios del gobierno coinciden, entre otras muchas cosas, en la defensa de la democracia. Durante estos meses de conflicto, todos los grupos de capitalistas hicieron explícita su irrestricta defensa de la democracia. Es que es su democracia. Una democracia para ricos, para empresarios.
Vimos, durante más de tres meses de pelea empresarial, cómo la actitud de “la democracia” es radicalmente opuesta según la clase social de que se trate.
En la política represiva se ve con nitidez. Incontables cortes de rutas dejaron en claro que a los empresarios no se los reprime. A los trabajadores, sí. A los empresarios no se los encarcela. A los trabajadores, sí. Las carpas de los empresarios no se desalojan, se avalan. Las de los trabajadores están prohibidas.
La actitud de los medios de comunicación no escapa a este tratamiento diferencial. Los diarios, las radios y la televisión dedicaron casi la totalidad de su cobertura al conflicto “campo-gobierno”. Las luchas de los trabajadores, en cambio, casi no figuran y cuando lo hacen, son “demonizadas”.
El congreso, lógicamente, es de los capitalistas. Pocas veces fue tan evidente a quiénes representan los legisladores de todos los partidos parlamentarios. Los que no están con los exportadores, están con el gobierno. No hay otra posibilidad.
También, el acceso a la salud integral es muy restringido. La clase obrera sufre una salud precaria debido a sus condiciones de vida y de trabajo y al deplorable sistema sanitario. Los sanatorios de punta son para quienes pueden pagarlos: unos pocos.
El ingreso, el mantenimiento y el progreso en el sistema educativo es para los ricos. Los hijos de la clase obrera, a duras penas pueden educarse, en condiciones pésimas, y una ínfima minoría puede obtener un título universitario, luego de incontables sacrificios.
Esta es la democracia que defienden: una vida colmada de privilegios para una minoría, la burguesía; bajos salarios, trabajo en negro, explotación y prostitución infantil, represión y privaciones crecientes para la clase trabajadora. La democracia que garantiza el atraso económico y la dependencia política del país.
No es nuestra democracia.