HÉCTOR RECALDE

El Revolucionario Nº37 (Julio de 2008)

Héctor Pedro Recalde, abogado laboralista y diputado nacional del Frente para la Victoria-PJ por el distrito de la provincia de Bs. As. desde 2005, preside la comisión de Legislación Laboral de la cámara de diputados. Aunque trabaja su porte de “independiente”, es, desde hace años, la fuente de consulta y referencia dilecta de Moyano y la CGT, su cuadro político “ilustrado”, llamado a darle el barniz progresista y crítico a la central y maquillar su política antiobrera. Así se presenta: “Yo digo, dramatizando, que los abogados laboristas no sabemos derecho, pero sabemos conciliar.”
Ejecutor del pacto social con la rosada, postula la legitimidad que tienen los empresarios de pelear por la rentabilidad y, en tal sentido, promueve “la responsabilidad de parte de los actores sociales y su armonización” en las negociaciones paritarias, la “racionalidad” en los reclamos sindicales en cuanto a salario y condiciones laborales se refiere. “Yo le digo a los empresarios que, a lo mejor, tenemos diferencias de conceptos, pero si nos juntamos a dialogar vamos a ver que no son tantas ni tan profundas. A cuanta reunión que me invitan con empresarios, voy porque el diálogo ayuda”.
Acérrimo defensor de la gestión peronista en curso, fue premiado con una vocalía titular en el justicialismo de Kirchner. Sin sonrojarse, dice: con Cristina Fernández “hay una relación vieja, de una comunión de ideas.”. “Yo le diría que tenía más relación ella con los sindicatos que Néstor Kirchner.” Consecuentemente con la política peronista de conciliación de clases, afirmó: “...la relación del movimiento obrero con Perón genera la necesidad de una identidad nacional y popular, el ejército, los trabajadores, y ahí me parece que estuvo muy hábil el doctor Raúl Alfonsín, a quien le tengo afecto y respeto.”
Recalde, legitimador del régimen, funcionario del partido gobernante, millonario declarado con un patrimonio que supera los tres millones de pesos y, en consecuencia, agente de la burguesía encaramado en la cúpula del movimiento obrero, es otro enemigo de la clase trabajadora.