EN EL PJ SE DISPUTA EL RECAMBIO GUBERNAMENTAL PARA LA BURGUESÍA

Tanto kirchneristas como duhaldistas buscan fortalecer su armado. Ambos se disputan ser la mejor opción ante el conjunto de los capitalistas para mantener su dominio sobre la clase obrera y el pueblo.

El Revolucionario Nº39 (Septiembre de 2008)

Pasado el punto más álgido del conflicto interempresarial entre el gobierno y el campo, diferentes representantes de la clase dominante se disputan la candidatura para encabezar un futuro gobierno, es decir su lugar de privilegio como guardianes de los intereses capitalistas. Esa disputa tiene su centro en el PJ (junto a sus aliados subsidiarios), constituido como el “partido único” de la burguesía, desde el cual surgirán nuevamente figuras de recambio para ocupar el sillón presidencial.
El torpe manejo kirchnerista frente a la “crisis del campo” fue aprovechado por Duhalde para dar impulso a la corriente anti-k dentro del peronismo(1). Éstos se presentaron como delegados directos de las patronales rurales enfrentadas circunstancialmente con el actual gobierno. En este marco el duhaldismo busca constituirse como el aglutinador de todos aquellos que se distanciaron del kirchnerismo en la última disputa. El antiguo “padrino” de Kirchner rompió ya definitivamente con su ex delfín, a quien comparó con Hitler y Mussolini sólo para retractarse rápidamente, y compararlo, en cambio, con Menem. El relanzamiento de Duhalde incluye una gira nacional, abriendo locales de su Movimiento Productivo Argentino (que recuerda a la menemista Fundación Revolución Productiva), reflotando la Liga Peronista Bonaerense (Lipebo) recientemente inaugurada con un acto en Lomas de Zamora de la mano de Osvaldo Mércuri, y la búsqueda de un nuevo armado que incluye desde punteros locales hasta intendentes, gobernadores, legisladores y funcionarios de alto nivel, además de los posibles aliados extrapartidarios contemplados por el duhaldismo, que van desde Macri hasta el “socialista” Binner.
Tras la disputa interempresaria, el kirchnerismo busca aminorar el golpe y rescatar a sus aliados “rebeldes” por medio de la caja del estado y el reparto de cargos y puestos en listas electorales. La reorganización, tanto del PJ como del gobierno, bajo su mando y chequera es la tarea central que concita reuniones permanentes en Olivos para el disciplinamiento o acercamiento de sus antiguos compañeros de ruta (en primer lugar los peronistas, pero también otros como los radicales K que no se fueron con Cobos), y cuyo primer avance ha sido sortear una nueva derrota en el congreso por el tema de Aerolíneas.
En este marco, el jefe de gabinete, Sergio Massa, se encarga de reestablecer la relación con peronistas díscolos como Felipe Solá, Jorge Busti o Carlos Reutemann, con quien ya se ha reunido el jefe partidario, al igual que lo hizo con Marín, el gobernador de La Pampa. En medio de esta política sostenida sobre dinero fresco para los gobernadores, Kirchner se metió de lleno en las elecciones del PJ de la provincia de Bs. As., buscando armar una lista única para evitar la interna con el duhaldismo, cosa que también pretende hacer con otras elecciones como las de Santa Fe.
Además de la re-cooptación de sus antiguos camaradas, el kirchnerismo lleva ahora una política de menor exposición pública para aminorar el desgaste, que muestra a Cristina y Néstor Kirchner junto a sus recientes “opositores” como Schiaretti, Binner, etc. Parte de esta actuación implica ahora un menor enfrentamiento con los empresarios rurales, con quienes, luego de haberlos criticado, ahora busca congraciarse cediendo beneficios. De esta forma, el flamante Carlos Cheppi va otorgando concesiones(2). Es lo mismo que hace el Jefe de Gabinete al atender diariamente a otros sectores empresarios y prometerles garantías para sus negocios.
Así, en el PJ, partido único de la burguesía argentina, dos líneas internas se disputan la dirección y la consecuente adhesión, que luego obtendrán de sus compañeros de partido a la hora de armar nuevo gobierno (como lo han hecho una y otra vez sumándose a los negocios del estado con Menem, Duhalde y Kirchner). En definitiva, como lo expresaba Carlos Reutemann (un dirigente disputado por duhaldistas y kirchneristas), lo importante para todos ellos es “el fortalecimiento del justicialismo”, un partido que no piensa renunciar a la política antiobrera, propatronal y proimperialista del peronismo.
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NOTAS:
1) Ver “Un revés para el kirchnerismo”, en ER Nº38, agosto de 2008.
2) Ver “Las concesiones que hace el kirchnerismo”, en esta edición.