EL PJ SIGUE REJUNTANDO ENEMIGOS DEL PUEBLO

El Revolucionario Nº34 (Abril de 2008)

El peronismo dirigido por Kirchner continúa su plan de “reorganización” del partido justicialista, rejuntando figurones en su estructura, alineando detrás de su proyecto a organizaciones satélites, interviniendo abiertamente en la interna de la UCR, organizando sus fuerzas de choque y garantizando la fiesta de negocios para sus empresarios favoritos como Cristóbal López.
La primera sesión del congreso justicialista celebrado en Parque Norte ratificó, en diez minutos, la decisión de encumbrar a Néstor Kirchner en la presidencia del partido peronista.
Cada uno de sus dirigentes, funcionarios, gobernadores e intendentes tiene un extenso prontuario de ataques al pueblo. Sin contar a los impresentables como Menem, Rodríguez Saá o Duhalde, en su congreso, de todos modos, pudo verse a otros probados enemigos del pueblo como Daniel Scioli, Hugo Moyano, Juan Carlos Romero, Eduardo Camaño y Antonio Cafiero entre otros.
La burguesía argentina encuentra en el PJ su partido por excelencia. Es el partido donde los funcionarios hacen sus mayores negociados y se transforman en acaudalados empresarios en tiempo record, como el caso del propio Kirchner devenido en gran empresario inmobiliario durante la dictadura. Es el partido mimado y preferido por los yanquis pues paga puntualmente la deuda y entrega el país. Es el partido de la represión que supo organizar la triple A, indultar a los milicos y organizar la represión de hoy. Es el partido de la conciliación de clases. La presencia de la CGE y de la CGT es una cabal demostración de esto. La presidenta, en su discurso del 27 de marzo, lo explicó con más claridad: “…el peronismo nunca planteó la lucha de clases, el peronismo nunca planteó la guerra entre los pobres y los ricos [..] Para qué, no. Al contrario, somos los creadores de la articulación entre el capital y el trabajo”, sentenció entre los aplausos de sus seguidores.
En el partido único de la burguesía argentina, con el reciente conflicto del campo, se reflejó la disputa entre los ruralistas y el gobierno nacional. Varios gobernadores e intendentes tuvieron que apoyar a los empresarios rurales ya que son parte de ese sector capitalista. Sin embargo, la pelea no pasó a mayores y todos siguen encolumnados tras la figura de Kirchner.
Por su parte, el kirchnerismo aceitó sus fuerzas de choque para posicionarse mejor en las negociaciones. No sólo contó con la intimidación ejercida por la burocracia sindical, con Moyano a la cabeza, sino que desplegó a sus dirigentes sociales encabezados por D´Elía. Luego, ambos tuvieron un lugar de honor en Parque Norte, la sede de los actos del PJ. Ambos siguen prendidos a los negocios del estado administrando empresas o secretarías.
Al mismo tiempo, el kirchnerismo organizó actos desde las oficinas de Puerto Madero con los centenares de intendentes y las decenas de gobernadores que responden a la caja de Kirchner en todo el país.
El PJ, el peronismo dirigido por Kirchner, se reorganiza para continuar con la entrega nacional y gobernar para los capitalistas.