EL PARTIDO DE LA BURGUESÍA: LA ROSCA SIN FIN DE LA AGENDA ELECTORAL

Oficialistas y “opositores” se juntan y se separan según sus conveniencias pensando en las próximas elecciones.
El Revolucionario Nº43 (Febrero de 2009)

“A Néstor Kirchner lo desvela la suerte en las elecciones de octubre. Tanto, que ayer escondió rencores y citó en Olivos a los gobernadores Daniel Scioli (Buenos Aires) y Mario Das Neves (Chubut), dos de los que en los últimos tiempos se animaron a cuestionar algunas políticas del Gobierno”, informó La Nación en un artículo de título poco sutil: “Las fabulosas promesas de Kirchner para alinear la tropa peronista”. En el mismo sentido, tras gestiones llevadas a cabo por su hijo Máximo, Kirchner se reunió con el ex jefe de gabinete, Alberto Fernández. Convocó a los tres para que el peronismo gane, o haga el mejor papel posible, en sus respectivos distritos, prometiendo que van a tener participación en el armado de las listas oficialistas y garantía de su liderazgo local.
El acelerado deterioro del kirchnerismo adelantó el debate por la sucesión en 2011, y ya más de media docena de dirigentes del PJ compiten abiertamente por la candidatura presidencial. José De la Sota, Alberto Rodríguez Saá o Felipe Solá, proclaman un abierto antikirchnerismo, más o menos avalados, según el caso, por Eduardo Duhalde. Gerónimo Venegas, líder de las 62 Organizaciones y conductor de la UATRE (gremio de trabajadores rurales), aboga por un “peronismo puro... [porque] no se puede presidir el PJ y hablar de la Concertación, de la Transversalidad y del Frente para la Victoria”, mientras, en Pinamar, reapareció el sonriente Carlos Ruckauf, de la mano de Francisco De Narvaez. Carlos Reutemann, en cambio, se presenta como la “continuidad diferente”, y coquetea con el propio Kirchner.
Pero Kirchner sabe bien que sus opositores internos tienen diferencias de intereses, y que no han superado, en muchos casos, el descrédito ganado durante la gestión menemista, lo que le permite seguir operando sobre los indecisos y más “presentables”, como el ex corredor santafesino y el cordobés Schiaretti, o sus ex incondicionales como Fernández, Das Neves o Scioli.
Mientras el peronismo pone en marcha sus habituales mecanismos de acuerdos electorales, buscando el candidato que mejor exprese los intereses burgueses del momento, la llamada “oposición” hace más o menos lo mismo, al grito de “acordemos, que vienen las elecciones”. La UCR, la Coalición Cívica y el socialismo han encontrado problemas a la hora del armado electoral en los distritos más grandes. Los radicales mendocinos insisten en el diálogo con el vicepresidente Cobos, que Carrió y Morales tampoco descartan, para horror de Binner. Los cordobeses resienten el acuerdo de su archienemigo Luis Juez con Carrió. En Buenos Aires, Margarita Stolbizer resiste a Leopoldo Moreau y Federico Storani, dueños del aparato provincial, y los socialistas ponen el grito en el cielo por las conversaciones porteñas con López Murphy, con peronistas “no kirchneristas ni duhaldistas” y sectores no macristas del PRO, cuyo jefe bonaerense, Jorge Macri, plantea, a su vez, un acercamiento a Solá, De Narváez y la UCR..
Así se va conformando el rejunte, que podría incluir a Raúl Castells (MIJD) o Juan Carlos Alderete (PCR-CCC), cuya seducción fue encomendada al diputado “Toti” Flores, o De Angeli, convocado por Carrió, mientras almorzaban con “Chiquita” Legrand, a “asumir su responsabilidad en política”.
Finalmente, vendrán los acuerdos, que durarán lo que dure la conveniencia. Porque, sea kirchnerismo, antikirchnerismo u “oposición”, todos comparten programas y métodos, y el oportunismo, que los va corriendo de uno a otro cuadrado del mismo tablero.