El Revolucionario Nº33 (Marzo de 2008)
El sistema de subsidios viene demostrando ser una eficaz forma de aumentar las ganancias capitalistas y los negociados entre las empresas y el gobierno. En 2007, los subsidios aumentaron 125%, muy por encima de la inflación oficial, y ni hablar en relación a los miserables aumentos salariales pactados por la burocracia sindical. Las cifras presentadas por la ASAP (Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública) demuestran que los mayores subsidios fueron para el sector energético y para los transportes y, en menor medida, para algunas empresas públicas (incluyendo la inexistente aerolínea Lafsa que recibió 5,2 millones de pesos el año pasado y tiene asignados $3,6 millones para 2008) y productores de alimentos.
En el sector energético, que se llevó $8.330,9 millones (casi el 60% del total), los subsidios se destinaron mayormente a la compra de fueloil para emparchar la crisis energética durante el invierno. Es decir, para cubrir la falta de inversión y planificación de las empresas del sector y el gobierno, siempre con la premisa de mantener e incrementar las ganancias de estos grupos.
En el plano de los transportes, por su parte, los subsidios crecieron increíblemente en 2007 con el argumento de mantener las tarifas congeladas. Como mencionábamos en el número, las estadísticas de enero comprobaron lo que era evidente: a pesar del importante aumento de tarifas que se aplicó este año en todo el transporte público, los subsidios no sólo no bajaron (como se prometía desde el gobierno), sino que siguen subiendo. El negocio del transporte, entre pasajes y subsidios, deja millones en ganancias para los pocos que lo manejan.
Los ridículos argumentos oficiales de que los subsidios sirven para mejorar la distribución del ingreso, detener la inflación y contribuir al crecimiento de la economía, se caen por sí solos: suben los precios y los subsidios sólo sirven para consolidar y expandir las ganancias empresariales de algunos sectores beneficiados y de los funcionarios del gobierno, como Jaime y De Vido, que los manejan a discreción y para cubrir la falta total de inversión y planificación, como en el sector energético. Una demostración más de para quién gobierna el PJ.
El sistema de subsidios viene demostrando ser una eficaz forma de aumentar las ganancias capitalistas y los negociados entre las empresas y el gobierno. En 2007, los subsidios aumentaron 125%, muy por encima de la inflación oficial, y ni hablar en relación a los miserables aumentos salariales pactados por la burocracia sindical. Las cifras presentadas por la ASAP (Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública) demuestran que los mayores subsidios fueron para el sector energético y para los transportes y, en menor medida, para algunas empresas públicas (incluyendo la inexistente aerolínea Lafsa que recibió 5,2 millones de pesos el año pasado y tiene asignados $3,6 millones para 2008) y productores de alimentos.
En el sector energético, que se llevó $8.330,9 millones (casi el 60% del total), los subsidios se destinaron mayormente a la compra de fueloil para emparchar la crisis energética durante el invierno. Es decir, para cubrir la falta de inversión y planificación de las empresas del sector y el gobierno, siempre con la premisa de mantener e incrementar las ganancias de estos grupos.
En el plano de los transportes, por su parte, los subsidios crecieron increíblemente en 2007 con el argumento de mantener las tarifas congeladas. Como mencionábamos en el número, las estadísticas de enero comprobaron lo que era evidente: a pesar del importante aumento de tarifas que se aplicó este año en todo el transporte público, los subsidios no sólo no bajaron (como se prometía desde el gobierno), sino que siguen subiendo. El negocio del transporte, entre pasajes y subsidios, deja millones en ganancias para los pocos que lo manejan.
Los ridículos argumentos oficiales de que los subsidios sirven para mejorar la distribución del ingreso, detener la inflación y contribuir al crecimiento de la economía, se caen por sí solos: suben los precios y los subsidios sólo sirven para consolidar y expandir las ganancias empresariales de algunos sectores beneficiados y de los funcionarios del gobierno, como Jaime y De Vido, que los manejan a discreción y para cubrir la falta total de inversión y planificación, como en el sector energético. Una demostración más de para quién gobierna el PJ.