El Revolucionario Nº17 (Septiembre de 2006)
“No, no estamos contra la unidad. Pero estamos contra el fetichismo, la superstición y la ceguera. La unidad en sí misma no resuelve nada. La socialdemocracia austríaca reunía a casi todo el proletariado, pero sólo para conducirlo a la ruina. El Partido Laborista belga tiene derecho a llamarse el único partido del proletariado, pero esto no le impide marchar de capitulación en capitulación. Sólo personas incurablemente ingenuas pueden esperar que el Partido Laborista, que domina completamente al proletariado británico, sea capaz lograr de lograr la victoria. Lo que decide la cuestión no es la unidad en sí misma sino su contenido político real.”(1)
(L. Trotski.)
El planteo de la unidad es recurrente en la izquierda argentina. La gran mayoría de las fuerzas políticas, algunas con más énfasis, otras con menos, proponen la unidad como condición imprescindible para avanzar en las tareas políticas. Lo proponen como una cuestión estratégica. Hacen de la unidad un verdadero fetiche.
En los mismos términos y con el mismo ímpetu con que las organizaciones de izquierda plantean la unidad para dar una lucha puntual, como por ejemplo aumento salarial, proponen alianzas para competir con la burocracia dentro de un sindicato o, directamente, para disputarle el poder político a la burguesía. Esto, además de confundir la lucha y, por ende, la organización necesaria para alcanzar cada objetivo, es un ejemplo claro de que estas corrientes ponen la unidad por encima de todo, como un principio.
Para no contribuir a la confusión general, diremos que la unidad de acción en las tareas en cada uno de los frentes, es decir las acciones puntuales, es una práctica y un esfuerzo en nuestro accionar. Pero en estas páginas, nos referiremos a la unidad en términos de la organización revolucionaria, es decir, del partido revolucionario.
Una falso principio
Una idea general que atraviesa a la mayoría de las organizaciones de izquierda, es que la unidad es un principio, una cuestión estratégica. Todos los debates comienzan con esta afirmación. La necesidad de la unidad. Así, en abstracto. Sin especificar su contenido político real.
Sin embargo, para los marxistas revolucionarios, la unidad en general no es ningún principio. Los principios revolucionarios hacen referencia al programa, al tipo de partido y a la conducta y moral revolucionaria. La unidad es una instancia que puede concretarse o no. Toda organización, todo militante que sea consecuente con los principios del marxismo revolucionario no dudará en unirse, en bregar por la construcción, la cohesión y la unidad del partido de la clase trabajadora. Pero no andará reclamando, sin establecer fronteras claras basadas en los principios, la unidad en general. Explica Lenin que “¡La unidad es una gran empresa y una gran consigna! Pero la causa obrera necesita la unidad de los marxistas, y no la unidad de éstos con los enemigos del marxismo y con quienes lo deforman. A todos los que hablan de unidad tenemos que preguntarles: ¿unidad con quién? ¿Con los liquidadores? Entonces no tenemos nada que hacer juntos.”(2)
Hoy, el reclamo de la unidad por parte de la izquierda, es amplísimo y abarca a todo el espectro. Por eso es fundamental examinar en qué consiste, para qué y con quién se plantea la unidad.
¿De qué hablan cuando hablan de unidad?
Aquí, es bueno recordar que todos los impulsores de la unidad, nacen de alguna división o fracción de otra fuerza. Esta cuestión hace dudar muy seriamente de sus reales anhelos unitarios y son una evidencia más de la crisis que los atraviesa.
Hoy, los planteos de la unidad provienen de un espectro de organizaciones muy amplio: desde los grupos que abiertamente proponen la alianza de clases, hasta los que ven en el congreso un puesto más de lucha, pasando por los pacifistas, los masistas y los que han tenido serias faltas a la moral revolucionaria, sin autocrítica alguna.
Es realmente variada la cantidad de propuestas para lograr la unidad. El caso más emblemático es, quizá, la propuesta de alianzas electorales, donde, en realidad, la discusión de fondo es el orden y la alternancia de los candidatos. Por otro lado, abundan los planteos de “frentes únicos” o “antiimperialistas” con sectores de la pequeño-burguesía, adscribiendo a la idea de que la contradicción principal es imperio-nación y no, burguesía-proletariado. En el fondo, todos los grupos pro-unidad, están atravesados por la idea de la masividad, planteando el partido-masa o, lisa y llanamente, la renuncia al partido y la propuesta del movimiento.
Todas estas posiciones políticas constituyen una deformación de los principios del marxismo revolucionario cuando no, un abandono.
Por otro lado, pareciera que todos los promotores de la unidad no tienen una historia, un accionar político, que debe ser seriamente balanceado. ¿Qué aporte a la revolución haríamos proponiéndole la unidad a organizaciones que, por ejemplo, se solidarizaron con los militares después de
En suma, los planteos unitarios de la izquierda argentina son hechos por los frentepopulistas más clásicos y por los reformistas de todas las corrientes. Con estos grupos que, explícita o implícitamente, plantean la alianza con sectores de la burguesía autóctona; o que, con una posición pseudomarxista, revisan el marxismo y abandonan sus principios; o que plantean el partido-masa; o que reniegan y condenan la lucha armada o cualquier expresión de violencia popular por más mínima que sea; o que no mantienen una práctica y conducta acorde a la moral revolucionaria; en fin, con los plantean la unidad sin principios marxistas revolucionarios, no tenemos nada que hacer juntos.
La unidad, para la revolución
“...todos los esfuerzos deben ser dirigidos a la agrupación de los obreros marxistas en torno a las consignas marxistas y la organización marxista”(3) escribía Lenin cuando discutía estas mismas cuestiones con las organizaciones rusas.
En nuestro país, la organización que levantó más alto las consignas marxistas y la organización marxista, el PRT, ha sido derrotado y este hecho es una de las causas fundamentales que explica la crisis de dirección revolucionaria.
Tarea de los revolucionarios es construir el Partido Revolucionario de nuestra clase, bajo el programa del marxismo revolucionario y las premisas de la organización leninista.
Notas:
1) Trotski. Whither France, Nueva York, Pionner Publishers. 1936. Destacados nuestros.
2) Lenin. Unidad. Abril de 1914. Destacados nuestros.
3) Ídem. Destacados nuestros..