¿NO ERA QUE PAGAR NOS HARÍA LIBRES?

El Revolucionario Nº29 (Octubre de 2007)

No muy atrás quedaron las ruidosas frases de Kirchner y todo su coro anunciando que pagándole al FMI seríamos libres. Debido a este decorado político, el pago anticipado de los casi 10 mil millones de dólares resultó ser más escandaloso todavía. Hecho que al presidente le valió el mote de “gran pagador de deuda”.
Sin embargo, desde siempre, el gobierno kirchnerista estuvo sujeto a los lineamientos económicos exigidos por el FMI. El hecho más elocuente es, sin dudas, el cumplimiento con el pedido explícito de un superávit fiscal de 3% con respecto al PBI. Porcentaje que Kirchner se encarga de alcanzar y superar, como cabal muestra de voluntad política para satisfacer a los organismos de la usura internacional.
Continuando con su política proimperialista y rastrera, no mucho después de recibir con honores al nuevo embajador yanqui, Earl Wayne, el gobierno recibió al reemplazante de Rodrigo Rato en la dirección del FMI: el “socialista” francés, Dominique Strauss Kahn. La recepción fue muy amable, según las palabras del invitado. En el almuerzo para homenajear y dar la bienvenida al nuevo supervisor, estuvieron presentes, nada más y nada menos que el propio presidente Néstor Kirchner, el ministro de economía Miguel Peirano, el titular del banco central Martín Redrado, el canciller Jorge Taiana y la sucesora Cristina Fernández de Kirchner. Como vemos, anfitriones de primera línea gubernamental.
Pero a pesar de la “libertad” que da el pagar por anticipado, el gobierno argentino jamás se atrevió, ni siquiera, a separarse del organismo que califica como diabólico. A lo máximo que llegó es a plantear una abstracta “reforma estructural”, que se adapta perfectamente al pedido de “reforma” hecha por EEUU o al planteo de “reforma” del ahora presidente del Fondo. Comparar las declaraciones es más clarificador: [el FMI es una organización] “muy importante que necesita reformarse para seguir siendo tan relevante como a todos nos gustaría para el sistema financiero global”, explica el secretario del tesoro estadounidense, Henry Paulson; “El Fondo Monetario es una vieja institución que fue creada hace 60 años y desde ese momento el mundo cambió (…) hay que implementar de forma imperativa varias reformas”, declara Strauss Kahn; “Se hace necesario un urgente, fuerte y estructural rediseño del FMI para que pueda prevenir crisis y ayudar a su solución…”, dice Néstor Kirchner. De hecho, Strauss Kahn deseaba ser “el candidato de la reforma”, pero esto no significa que se hayan impuesto los intereses de Argentina ni mucho menos, sino, simplemente, que el gobierno argentino sigue fiel y servilmente toda la política norteamericana.
Strauss Kahn ha sido ministro de finanzas y candidato a presidente por el “socialismo” en Francia. Como se desprende de lo dicho más arriba, este “reformador” ya recibió el apoyo de EEUU, de la UE, de China, de Brasil, de Bolivia y de… Argentina entre otros países. Así brinda su aval Paulson en representación de EEUU: “Estados Unidos apoya a Strauss Khan porque estimamos que trabajará sobre las amplias reformas necesarias para conducir un Fondo sólido y con promisorio futuro” para sentenciar después: “Exhorto al consejo de administración a considerar positivamente la candidatura de Dominique Strauss Kahn para suceder a Rodrigo Rato”.
Su paso por Argentina no fue una mera formalidad. El hombre del imperialismo ya ha dado su visto bueno a la gestión kirchnerista explicando que “la vía es correcta”. Tampoco se ha privado de deslizar algunas “sugerencias” como pagar la deuda de más de 6 mil millones de dólares que se mantiene con el llamado Club de Paris con parte de las reservas del banco central.
Como vemos, el gobierno de Kirchner es libre. Tuvo la “libertad” de elegir al candidato apoyado por EEUU, tuvo la “libertad” de elegir a su propio supervisor.