CON LOS KIRCHNER CRECE LA MISERIA

En la Capital Federal, es decir, en el distrito más rico del país, asistimos a un crecimiento exponencial de la miseria.
El Revolucionario Nº46 (Mayo de 2009)

Los datos sobre el crecimiento de la miseria, casi siempre ocultos, han llegado a ser de discusión pública porque el temor reaccionario ante las consecuencias directas de la extrema pobreza, como son la “marginalidad” y las noticias sobre la delincuencia juvenil, llevó a los medios a informar sobre las villas donde crecen los “pibes chorros”.
Los datos oficiales, como siempre, están devaluados para disimular la gravedad de la situación. Aún así, oficialmente calculan que sólo en las villas miseria de la Capital hay más de 200.000 personas.(1) Ya en la villa de Barracas (más de 65 hectáreas que incluyen las villas y barrios Zavaleta, San Blas, 21-24 y Loma Alegre) hay más de 50 mil personas; a su vez, en la villa 1-11-14 del Bajo Flores se estiman unas 20.000; por su parte, en el oeste de la Capital, entre Lugano y Soldati, superan las 35.000 personas (incluyendo las villas 19, 20 y “Los Piletones”); y, en Retiro, las villas 31 y 31bis acaban de contabilizar 26.000 habitantes. Así, las cifras oficiales parecen conservadoras si tenemos en cuenta que con este puñado de villas estamos hablando de más de 130.000 personas, cuando en la ciudad existen decenas de estos conglomerados, a los que se debe agregar, además, la existencia de más de 40 asentamientos en los que las condiciones de vida son aún peores. Y aún hay que considerar a las miles de personas que viven en la indigencia, durmiendo en la calle, en hogares, en paradores nocturnos, en casas tomadas, o con un poco de suerte en los negligentes hoteles familiares y conventillos de la ciudad, donde familias enteras conviven hacinadas en cuartos diminutos.
Uno tras otro, cada gobierno ha hecho lo imposible por tapar esta realidad. Desde Ibarra hasta Macri, todos han acudido a la represión sistemática por medio de desalojos y razzias para expulsar a las familias humildes hacia el conurbano. Eso hace más significativa esta situación, ya que es evidente que por cada villa capitalina, se extienden en la provincia numerosos barrios pobres, muchos de los cuales son villas relocalizadas con decenas de miles de habitantes (tal vez una de las más conocidas sea Ciudad Oculta donde viven más de 40.000 personas).
Estos números están hablando de que aún en el territorio más rico de todo nuestro país, hay centenares de miles de personas sobreviviendo en condiciones infrahumanas. Miles de familias obreras sumidas en la marginalidad, subalimentadas, sin gas natural ni agua corriente, sin cloacas ni servicios básicos de salud. En lugares donde los servicios de higiene casi no existen y las inundaciones son la consecuencia común ante cada lluvia. Donde las enfermedades se reproducen a gran velocidad, multiplicando situaciones como la contaminación de la sangre con plomo, fruto de la intoxicación del agua, o el desarrollo del dengue. En muchos casos ni colectivos ni ambulancias entran en estos extensos barrios pobres, que deben ser recorridos a pie diariamente para ir al trabajo, o ante cada emergencia hospitalaria. Y son además zonas donde la represión estatal (detenciones, torturas, gatillo fácil, etc.) se desata con mayor intensidad, y en donde, como no podía ser de otra manera, esos mismos policías y gendarmes junto a los punteros y los dealers, se llenan los bolsillos por la venta de droga y demás negociados, que hacen a costa de la degradación y muerte de los pibes más pobres, que ya desde los 10 años (y a veces menos) son condenados al paco.
Ésta, no otra, es la realidad del pueblo, bajo el gobierno kirchnerista.

NOTAS:
1) Proyección de la Unidad de Gestión de Intervención Social (UGIS). Ya hace dos años otros organismos, como el Instituto de la Vivienda de la Ciudad, hablaban de 165.000 personas.