CGT, CTA: DEFENSORES DE LA PATRONAL

La burocracia sindical argentina, encabezada por Hugo Moyano y Hugo Yasky y siendo parte integrante del partido de gobierno, prepara nuevos golpes hacia la clase trabajadora.
El Revolucionario Nº32 (Febrero de 2008)


Qué decir desde estas páginas que ya no hayamos dicho.
Hace no mucho tiempo, la CTA presentaba con bombos y platillos, en conjunto con los negreros de las PyMES y la banca “solidaria” (Credicoop, cooperativas y sus dueños) la propuesta rimbombante de “paritaria social”. De más está decir que, aunque se la pasen lamiendo los pies del binomio presidencial, no fueron recibidos y su acto pasó sin pena ni gloria. El kirchnerista Hugo Yasky ha abandonado el papel de disimular su rol de sirviente, para hacer una propuesta declaradamente en defensa de los intereses de la patronal de las PyMES. Pero como ya dijimos, pasó sin pena ni gloria.
Como parte del “plan de lucha”, en una gira por Italia, Víctor De Genaro y su acompañante Micheli, se entrevistaron con el “progresista”, ex nazi, papa Benedicto XVI, acompañados por Carlos Custer, embajador argentino ante la santa sede, proveniente del sindicalismo de Quilmes. En la reunión, de aproximadamente una hora, De Genaro y compañía le contaron al papa las dificultades que tienen para conseguir la personería gremial para la CTA y le pidieron su divina intercesión. A pesar de que siguen sin novedades, no sólo no rompen con el gobierno, sino que día a día hacen más explícito su apoyo.
Vemos como estos “dirigentes” “pelean” por el bienestar de los trabajadores, viajando por Roma y participando de conferencias de prensa para defender al gobierno, mientras, por ejemplo, siguen los despidos en el INDEC.
Qué podemos agregar, sobre la CGT...
Es tal la fiesta de negocios a la que su dirección es invitada, que hay algunos que han perdido la paciencia de esperar tanto, y han decidido acelerar su ascenso a la primera línea matando a quien los antecedía, como pasó en Rosario con el tesorero de camioneros, fusilado por un sicario cuyo celular registraba varios llamados del segundo de la víctima. El evangelista Moyano, sin que nadie le preguntara, salió a decir que se trataba de un robo, cosa desmentida categóricamente por la familia y los hechos, ya que no le robaron nada. Hoy ya nadie se acuerda del caso. Lo cierto es que todos son peronistas, todos juran lealtad al presidente de turno, pero se matan por el acceso a la dirección, que es lo que les garantiza hacerse millonarios.
El otrora combativo Hugo Moyano, a no olvidarlo, entonces mimado y mirado con buenos ojos por una parte de la izquierda, que ahora hace como que eso nunca sucedió, hoy discute la interna de la CGT y su permanencia en la dirección, de banquete en banquete. No está de más decir que en la fiesta de fin de año de los taxistas, en la que fue invitado de lujo, el cubierto valía $260.
El peronismo, partido que contiene a todas estas bandas en pugna, hace tiempo ha dictado la línea a seguir de estos verdaderos parásitos y enemigos de los trabajadores. El reciente conflicto con los despedidos del Casino, con la patota del sindicato del hipódromo defendiendo a Cristóbal López, muestra con absoluta claridad la línea votada y llevada a la práctica por el peronismo: la represión combinada a los trabajadores que no les responden y no doblan el lomo ante la patronal, en manos de “civiles” defendidos, protegidos, por las fuerzas de choque y la infantería de la federal. Es tal la impunidad de la que gozan, de la que se vanaglorian, que el hecho despertó la indignación hasta de los movileros de los canales de TV, mientras Enrique Caparelli, secretario general del sindicato de empleados del hipódromo, consciente de esa protección, se mostraba a cara descubierta en cámara, total para eso sabe que corre con el caballo del comisario y es amigo del juez.
Lo dicho, entonces: CGT y CTA, parásitos y enemigos de los trabajadores.

CONTRA LA BUROCRACIA, EL GOBIERNO Y LA PATRONAL
Los mismos empresarios y sus voceros ya han advertido que una de sus principales preocupaciones en este momento, para mantener el altísimo nivel de ganancias existente, es el control del salario y de las luchas sindicales venideras.
Es tan claro el desfasaje que existe entre el estancamiento salarial y la carrera inflacionaria, que incluso los más conservadores admiten que debe haber una reestructuración del salario obrero, aunque estableciendo con claridad un techo que permita seguir ampliando el margen de ganancias empresario.
Por su parte, los burócratas, tanto desde la CGT como desde la CTA, al tiempo que brindan su apoyo explícito al gobierno y prometen no salirse de la vaina, pretenderán simular ante sus propias bases que son defensores de los trabajadores y librarán sus pulseadas por aumentos salariales, aunque éstos terminen siendo siempre magros y retrasados en relación a la inflación real. A esto debe sumarse la necesidad de ratificar la dirección de los sindicatos y sus centrales (como sucede actualmente con la CGT disputada entre Moyano y los “gordos”) que puede impulsar también acciones de fuerza para dar salida a su propia interna.
De esta forma, las luchas reivindicativas y principalmente por recomposición salarial ocupan un lugar central en este nuevo año, abriendo paso a asambleas y movilizaciones que, mientras sigan en su mayoría manipuladas por la burocracia sindical, estarán condenadas a la derrota.
En este marco, y junto a las importantes expresiones de lucha independiente (y a veces incluso en contra) de la burocracia sindical, se desarrollarán movimientos reivindicativos que los activistas y luchadores conscientes deberemos llevar lo mas lejos posible, buscando constituir agrupamientos clasistas que puedan ser embrión de movimientos independientes de la burocracia, el gobierno y la patronal.