En los últimos meses el kirchnerismo ha avanzando con más declaraciones y medidas proempresarias. Y ante esta situación, la satisfacción de buena parte de los capitalistas locales se hace evidente. Tanto es así, que ni siquiera la disputa coyuntural con algunos grupos empresarios de peso como Techint(1) o Clarín, puede opacar esta realidad.
Por caso, en su discurso de asunción al frente de la UIA (Unión Industrial Argentina), José Ignacio De Mendiguren, se mostró conciliador con el gobierno de Cristina Fernández y pidió la “profundización de programas como los Créditos del Bicentenario (…) para financiar la inversión a largo plazo”. Al terminar la actividad se dejó fotografiar charlando amablemente con Moyano (con quien se jacta de mantener una buena relación) y con Buzzi. En confianza, el jefe de la Federación Agraria elogió el discurso de De Mendiguren y también le hizo un guiño al kirchnerismo diciendo: “Firmo lo que dijo el Vasco [De Mendiguren]; su discurso es un puente a la Presidenta”.
Al mismo tiempo, Cristina Fernández recibía a los ejecutivos locales e internacionales de la automotriz Fiat, para discutir sobre sus negociados en el país. No es casualidad. Como señaláramos el mes pasado, Cristiano Rattazzi, representante de Fiat en Argentina, es uno de los principales beneficiarios de los subsidios oficiales (“Créditos del Bicentenario”), ya que recibirá financiamiento del gobierno por $530 millones(2). A la salida de la reunión Rattazzi celebró que “el gobierno reconozca el derecho a tener buenas ganancias”.
Al día siguiente de la asunción de De Mendiguren, Cristina Fernández invitó al flamante jefe de los industriales, a una reunión en Casa Rosada, junto con la conducción de la CGT, para seguir aceitando su alianza antiobrera. Y por si hiciera falta más, Cristina Fernández continuó con sus declaraciones proempresarias, condenando las luchas de los trabajadores y explicitando el objetivo de su “modelo”: “Yo quiero que haya un replanteo acerca de cómo abordamos los problemas del conflicto social. Es necesario comprometer a los trabajadores en la obtención del mayor grado de rentabilidad para poder mejorar entre todos el funcionamiento del modelo”.
Como en estos ocho años de gobierno, el kirchnerismo promete continuar siendo el garante del ajuste sobre la clase trabajadora y el mejor promotor de la ganancia empresaria.
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NOTAS:
1) La disputa con el Grupo Techint por la designación de nuevos representantes estatales en el directorio ha sido magnificada tanto por oficialistas como opositores. Resulta patético observar como los escribas del kirchnerismo opinan (ahora) en contra de Techint, criticando sus negociados con anteriores gobiernos, y “olvidan” como el propio kirchnerismo favoreció los intereses del grupo siderúrgico en los últimos años o que fuera el propio Néstor Kirchner quien intercediera ante Chávez a favor de los Rocca, para conseguirle el mejor negocio posible con la venta de una parte de la empresa Sidor en Venezuela.
2) Ver “Más medidas proempresarias”, en ER N°67 de abril de 2011.