En este año electoral, el kirchnerismo avanza con más medidas y gestos proempresarios, incluyendo la puesta en marcha de un programa de millonarios subsidios, buscando asegurarse el apoyo y la adhesión de los distintos grupos capitalistas.
En sus años en el gobierno, el kirchnerismo ha dado sobradas muestras de su carácter proempresario. Ha sido el garante de la flexibilización laboral, ha permitido despidos y suspensiones, y ha subsidiado los negocios de más de un capitalista.
Por estos días, con el armado electoral como prioridad, y ante la indecisión de buena parte del empresariado local sobre la alternativa política para 2011, el gobierno de Cristina Fernández vuelve al ataque con más políticas proempresarias.
Una de las más celebradas es la de “licencias no automáticas”, que busca reducir la cantidad de importaciones, en defensa de la producción del empresariado local. El viernes 18 de marzo, los principales diarios del país publicaron una solicitada, firmada por CAME (Confederación Argentina de la Mediana Empresa) y una docena de cámaras empresarias de distintas industrias, en la cual se saludaba la iniciativa gubernamental.
En el mismo sentido, se pronunció la UIA, en un comunicado que señalaba que son “instrumentos válidos para el monitoreo del comercio frente a la competencia desleal”. Esto fue, una vez resueltas sus disputas internas, que dejarán al frente de la entidad al “dialoguista” De Mendiguren (empresario textil, ex ministro de Producción de Duhalde y de buena llegada al gobierno de Cristina Fernández), secundado por Nicholson (Ledesma) y Betnaza (Techint). Consultado por Clarín sobre cuál será la relación de la UIA con el gobierno kirchnerista en los próximos meses, el futuro presidente De Mendiguren aseguró que será “de aporte. Es central el consenso, los acuerdos”.
Y es lógico que así sea, dado las amplias ventajas que el gobierno de Cristina Fernández les ha venido ofreciendo en los últimos tiempos. Sin ir más lejos, además de las “licencias no automáticas”, varios de los principales dirigentes de la UIA se han visto beneficiados recientemente con distintas medidas “anti-dumping” (Techint, Ledesma), obtención de licitaciones millonarias (Lascurain, Méndez) y de los denominados “Créditos del Bicentenario” (Basso, Fiat).
Estos créditos, que continuarán siendo repartidos en los próximos meses entre distintas empresas, son financiados por el Banco Central, por un total de $8.000 millones, con la administración de los ministerios de Industria, Agricultura y Economía. Con tasas de interés reales negativas (9,9% anual, lo que estará indudablemente por debajo de los índices inflación) estos créditos representan un gigantesco subsidio a la ganancia empresaria. Dentro de un primer grupo de capitalistas que ya han sido beneficiados con este subsidio kirchnerista, se encuentran el autopartista José Luis Basso (que recibió $12,9 millones) y Cristiano Rattazzi de Fiat ($530 millones).
Buscando disfrazar esta escandalosa sociedad, que sólo repercute en millonarias ganancias para los capitalistas, empresarios y gobierno buscan hablar de lo importante de estas medidas para sostener y generar puestos de trabajo. De esta forma, los responsables de que exista desocupación, trabajo “en negro”, tercerización y de que los salarios cada vez alcancen para menos, buscan convencernos de que en realidad bregan por el bienestar de los trabajadores. Sin embargo, por más que lo intenten, no hay engaño posible. Los trabajadores sabemos de sobra que el kirchnerismo gobierna únicamente en defensa de los empresarios y que éstos no reparan en otra cosa que en la mejora permanente de sus ganancias.